Saber dónde,
cómo y cuándo
(Fotografía:
Agencias)
Por Raimundo Gregoire Delaunoy
13 de mayo, 2010
Hace algunos días se dio inicio a una
nueva polémica en el deporte y periodismo chileno.
Algunos, incluso dirán que se trata de un tema que
se enmarca dentro del contexto histórico de este país.
Sin embargo, más allá de intentar dilucidar
a cuál área corresponde la actual discusión, lo concreto
es que el libro publicado por el periodista Daniel
Matamala no ha pasado, ni pasará desapercibido para
los fanáticos del fútbol, los jugadores, el periodismo
y a toda la familia del balompié criollo.
"1962, el mito del mundial chileno"
generó polémica antes de estar disponible a las ventas,
ya que su autor, el mencionado Matamala, provocó gran
molestia al expresar que el torneo organizado en Chile
en 1962 había sido el peor de todos los mundiales.
Es así que apenas unas horas después
llegaron las respuestas de los "héroes"
de aquella proeza, algunos de los cuales insinuaron
la posibilidad de establecer acciones legales encontra
del periodista de Canal 13.
En su defensa, Matamala aseguró que
realizó una profunda investigación y que tras esta
llegó a la conclusión que la Copa del Mundo de 1962
había tenido una gran cantidad de fallas. Además,
dijo que quienes lo estaban acusando ni siquiera habían
podido leer el libro, asi que les sugirió que antes
de criticar tuviesen la publicación en sus manos,
para luego, mediante una fina lectura, llevar a cabo
el análisis correspondiente.
¿Quién tiene la razón? Realmente da
lo mismo eso, pues el punto esencial es que Daniel
Matamala ha cometido un gran error. El periodista
puede o no tener razón en su postura, pero cabe preguntarse
por qué ha decidido resaltar algo negativo en vez
de escribir acerca de las inmensas dificultades que
enfrentó Chile al momento de organizar el Mundial
de 1962. Por ejemplo, pudo centrarse en el hecho que
un país subdesarrollado -así lo era en aquella época-
lograse sacar adelante la tarea apenas dos años después
del más fuerte terremoto de la historia, no sólo de
Chile, sino que del mundo.
También, habría podido resaltar que
el tercer lugar vino de la mano de triunfos ante potencias
como Italia, Unión Soviética y Yugoslavia. Quizás
debió reconocer que por canchas chilenas pasaron grandes
jugadores del fútbol mundial, algo que podría ejemplificarse
con el nombre de "O rei Pelé".
Además, Daniel Matamala decide publicar
este libro en un momento muy sensible para Chile.
En cerca de un mes se dará inicio al Mundial de Sudáfrica
2010 y, con ello, comenzará la participación del equipo
nacional en la máxima cita futbolera del mundo, algo
que no lograba desde 1998.
Otro punto a tomar en cuenta es entender
que el fútbl chileno no tiene grandes logros en su
historial. Así, cuando se lleva a cabo un proceso
de búsqueda, finalmente aparecen los mismos hitos
de siempre. El tercer lugar del Mundial de 1962, la
medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sidney
2000, algunas finales en la Copa América y la Copa
Libertadores ganada por Colo Colo en 1991.
Por último, tras la tragedia ocurrida
el 27 de febrero pasado, resulta poco entendible que
alguien tome la decisión de escribir algo negativo,
siendo que en estos momentos lo único que se necesita
para reconstruir al país son buenas energías, mensajes
de solidaridad y, quizás lo más importante, un fuerte
espíritu chileno.
Este concepto no significa que las críticas
queden a un lado, pero hay que saber dónde, cómo y
cuándo expresarlas.
Y eso es, justamente, lo que no comprendió
Daniel Matamala.
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