El “Día de África”, un momento para celebrar y reflexionar

Fecha 1/06/2020 por Raimundo Gregoire Delaunoy

El 25 de mayo de 1963, los nacientes estados africanos pusieron la primera piedra en el largo camino de la integración regional. En aquel entonces, 32 países decidieron unirse bajo el alero de la Organización de la Unidad Africana (OUA), un organismo que se gestó en Addis Abeba, Etiopía, y que emergía en plena Guerra Fría. Además, el escenario regional era muy particular, con millones de africanos luchando contra el colonialismo y el Apartheid, para así lograr concretar el anhelo de una África independiente y capaz de crear sus propias vías.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 25 de mayo de 2020

Basada en el panafricanismo de aquellos años, el respeto a los Derechos Humanos y el multilateralismo propuesto por la Organización de Naciones Unidas (ONU), la OUA fue creciendo en la medida que nuevos estados fueron apareciendo. El camino no fue fácil, ya que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Estados Unidos se involucraron en los diversos procesos africanos. Con esto, lo cual fue responsabilidad de élites locales corruptas e ideologizadas, la integración regional entró en una época de retrocesos. El factor Gaddafi generó divisiones y confusión, la disputa ideológica destruyó a buena parte del continente y diversas dictaduras permitieron que los conflictos se convirtiesen en los verdaderos protagonistas del contexto sociopolitico africano. Una demostración de aquello fue la aceptación de la autodenominada República Árabe Saharawi Democrática (RASD) -un estado que no existe como tal- como miembro de la OUA. Esto trajo como consecuencia el retiro de Marruecos, en 1985, de dicho organismo, generando un nuevo quiebre y un estancamiento del proceso de integración continental.

En paralelo, diversos bloques subregionales fueron emergiendo, los cuales comenzaron, en algunos casos, a tener mayor relevancia que la OUA. A fines del siglo XXI, era evidente que África había vencido al colonialismo y al Apartheid, pero también que la integración del continente necesitaba nuevos aires y, más que eso, una estructura más moderna y acorde a los nuevos tiempos que se vivían en África. De esta forma, en 1999 tuvo lugar la Declaración de Sirte y en 2002, en Durban, Sudáfrica, nació la Unión Africana. Con 52 estados, más la autodenominada RASD, la UA se convirtió en el principal proyecto de todo un continente, al cual se sumaron Sudán del Sur (2011) y Marruecos (2017). Este último, regresando después de 32 años de ausencia.

Hoy, la Unión Africana tiene todo el derecho (y el deber) de festejar un nuevo aniversario del “Día de África”. Si bien persisten grandes problemas (pobreza, sequía, desigualdades de diverso tipo, terrorismo e inestabilidad sociopolítica, entre otros), es evidente que ha habido grandes progresos. Con sus idas y vueltas, la democracia se ha ido consolidando, mientras que los pobres comienzan a disminuir, especialmente en ciertos países o algunas regiones en particular. La integración subregional ha avanzado con un interesante ritmo, en tanto que la infraestructura ha ido mejorando. La actual pandemia del Covid-19 es un buen ejemplo, ya que se esperaba que fuese una tortura para África, pero la misma OMS ha declarado, este 25 de mayo, que es la región menos afectada. De hecho, el continente representa al 1.5% del total de infectados en el mundo y al 0.1% de todas las muertes.

Claro que quedan muchos desafíos por delante, pero África debe dejar de ser mirada como el “patito feo” o “patio trasero” de todos. Así, la Agenda 2063 y el Área Continental Africana de Libre Comercio (AfCFTA) son dos de los grandes proyectos que tendrán como misión consolidar los avances de África.

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