La
oposición avanza de cara a las elecciones
presidenciales de Chile
(Fotografía:
Agencias / Edición: Periodismo Internacional)
En poco menos de
tres semanas se llevarán a cabo los esperados
comicios, tras los cuales se conocerá,
en primera o segunda vuelta, el nombre
del nuevo mandatario de la República de
Chile. En un comienzo, una serie de diversos
candidatos asomaron en el horizonte de
este proceso electoral, pero hoy sólo
quedan cuatro nombres. De ellos, cada
vez adquiere mayor fuerza el de Sebastián
Piñera, aunque su victoria no es segura
y su triunfo dependerá, en cierta medida,
de lo profundas que puedan ser las divisiones
en el oficialismo.
Raimundo Gregoire Delaunoy
30 de noviembre, 2009
Según los últimos resultados de la encuesta
CEP, publicados el miércoles 11 de noviembre,
la política chilena estaría siendo testigo
del fin de un ciclo. Claro, porque el candidato
opositor Sebastián Piñera –respaldado por
la Alianza por Chile-, obtendría el 36%
de los votos en primera vuelta, mientras
que los otros tres postulantes al sillón
presidencial quedarían bastante más atrás.
Eduardo Frei –candidato oficialista de la
Concertación de Partidos por la Democracia-
ganaría el 26% de las preferencias, Marco
Enriquez-Ominami –ex concertacionista y
ahora independiente- llegaría al 19% de
las votaciones y, por último, Jorge Arrate
–representante de la izquierda chilena-
alcanzaría un 5% de los escrutinios. El
resto (14%) iría para los nulos y blancos,
un dato no menor.
Si bien estas tendencias no sorprenden,
es necesario realizar un breve análisis,
ya que se produjeron algunos interesantes
movimientos.
Lo primero es destacar que se vuelve a confirmar
la opción de una primera vuelta con Sebastián
Piñera como vencedor y en la cual los dos
candidatos ex – concertacionistas y el postulante
de la Concertación deberán luchar por el
segundo cupo del balotaje. Respecto a esto,
queda claro que la disputa está entre Eduardo
Frei y Marco Enríquez Ominami.
Luego, es importante darse cuenta que el
candidato de la oposición (Piñera) mantiene
con firmeza el apoyo de sus adeptos, pues
en mayo de 2009 contaba con el 37% de las
preferencias, mientras que en la encuesta
de octubre sólo perdió un punto porcentual.
La cara opuesta de la moneda es lo que vive
el postulante del oficialismo (Frei), ya
que mantuvo la tendencia a la baja. Si en
mayo tenía el 30% de los votos, en agosta
había bajado al 28% y ahora lo hizo hasta
el 26%. En cuanto a los otros dos aspirantes
a la presidencia de Chile, ambos pueden
celebrar, ya que Enríquez-Ominami aumentó
del 17% al 19%, en tanto que Arrate avanzó
del 1% al 5%.
Sin embargo, los festejos del candidato
independiente Marco Enríquez-Ominami debiesen
ser mesurados. Es cierto que ha logrado
aumentar notablemente el apoyo de los ciudadanos,
pero queda la sensación que podría faltarle
algo de tiempo para igualar o superar a
Eduardo Frei. La pregunta del momento es
si será capaz de eliminar los siete puntos
porcentuales que lo separarían del postulante
oficialista.
Otro punto que merece análisis es el hecho
que ningún de los cuatro candidatos logra
marcar diferencias en la primera vuelta,
lo cual vuelve a afianzar el postulado que
se está de cara a una elección presidencial
en la cual la ciudadanía votará por “lo
menos malo”. Este último concepto queda
reflejado en el 14% de votos nulos y blancos
que arroja la encuesta CEP.
También, y a pesar de lo anterior, ha quedado
demostrado que quien corre con mayor ventaja
para ser el nuevo presidente de la República
de Chile es Sebastián Piñera, pues en una
hipotética segunda vuelta vencería tanto
a Frei como a Enríquez-Ominami. En un balotaje
ante el primero, Piñera obtendría el 43%
de los votos, mientras que su contrincante
llegaría al 37% de las preferencias. En
cuanto a una definición con el segundo,
el presidenciable de la oposición alcanzaría
el 40% de los escrutinios, en tanto que
su contendiente tendría el 37% de la votación.
Ahora, más allá de estas conclusiones -establecidas
a partir de la prestigiosa encuesta realizada
por el Centro de Estudios Políticos (CEP)-
lo importante es darse cuenta de otras tendencias
que se han podido apreciar.
Es realmente preocupante ver la falta de
consistencia por parte de los candidatos,
quienes parecen estar más preocupados de
ir modificando sus programas de gobierno,
según lo que declaren sus contendientes,
antes que ser fieles a sus principios. Es
así que vemos a los aspirantes a la presidencia
realizando “ofertones” que saben no podrán
ser llevados a la práctica en un hipotético
gobierno.
Aún más grave es ver el tipo de disputas
entre los postulantes, quienes normalmente
han caído en las descalificaciones personales
y, peor todavía, muchas veces sin un real
motivo para agredir.
Por último, algo de gran relevancia es el
grado de división que pueda tener el oficialismo,
representado –por más que la Concertación
lo niegue- en las candidaturas de Eduardo
Frei, Marco Enríquez-Ominami y Jorge Arrate.
Este punto es tan importante, pues este
puede ser el factor que incline la balanza
hacia el lado de Sebastián Piñera o de alguno
de los otros candidatos.
Para nadie es un misterio que el bloque
concertacionista está dividido, pues es
algo que ya quedó de manifiesto con el hecho
que Enríquez-Ominami y Arrate tuviesen que
renunciar a sus partidos políticos para
poder presentarse como candidatos presidenciales.
Sin embargo, la gran pregunta es saber hasta
qué punto llega esta fractura.
En el último debate, Jorge Arrate sugirió
una alianza entre Frei, Enríquez-Ominami
y él mismo, para así evitar la llegada al
poder de Piñera. Dichas palabras no cayeron
bien en el presidenciable de la oposición
(algo lógico), pero tampoco fueron bien
vistas por Marco Enríquez-Ominami y, en
menor medida, por Eduardo Frei.
Queda la impresión, entonces, que el triunfo
de Sebastián Piñera no pasa tanto por el
apoyo que logre captar, sino que, más bien,
por la división de la Concertación, un bloque
que tras 20 años en el poder parece desmembrarse
en forma irreversible.
Raimundo Gregoire
Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl