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Hugo Chávez, ¿pragmático o populista?, ¿comandante o presidente?



(Fotografía: Associated Press)

La figura del actual presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, ciertamente despierta opiniones diversas en todos los lados del espectro político sudamericano, y por qué no decirlo, también del mundial. Su presencia y sus dichos se hacen sentir, para bien o para mal, traspasando las fronteras físicas y políticas de su país, incentivando con ello una imagen sobre su persona sobre diferentes aspectos, ya sea en política internacional, política interna, aspectos culturales, sociales, o simplemente por sus declaraciones, lo que ha llevado a considerarlo por algunos como un simple “populista”, hasta uno de los mandatarios más pragmáticos del último tiempo, sumando a lo anterior sus características de ex-militar. Por lo tanto, considerar a Chávez como un mandatario común y corriente, escapa de toda realidad. Tal vez, si se pudiera definir al presidente venezolano en una sola palabra, la más realista sería, tal vez, “multifacético”.

Por Lester Cabrera Toledo
15 de diciembre, 2008


¿Pragmático o populista?

Muchos analistas señalan que gracias a los excedentes de dólares que genera la exportación de hidrocarburos, Chávez tiene una gran base monetaria para financiar sus proyectos “populistas”, los cuales no solamente tienen un alcance nacional, sino que también traspasan las fronteras, como por ejemplo donaciones de petróleo a diversos Estados, y el apoyo a causas que, aparentemente, no poseen una viabilidad real, tanto de concreción como de proyección, como por ejemplo el denominado “gasoducto del sur”. No obstante, muchas de aquellas propuestas, si bien tienen una claro contenido ideológico, se enmarcan perfectamente dentro de algunos de los objetivos de la política exterior bolivariana, otorgando con ello el realismo y seriedad necesaria para embarcar los esfuerzos del Estado en proyectos que dejan mantos de dudas sobre su viabilidad, al ojo extranjero.

Uno de los elementos más criticados, es el relativo a su acercamiento extremo con algunos de los Estados más vilipendiados por Estados Unidos, como por ejemplo Iran y Rusia. En este plano, su acercamiento se ha concretado con iniciativas relativas a incrementar y potenciar la industria militar, así como también en lo referente a temas de investigación y desarrollo conjunto en diferentes áreas, tomando como un elemento de común denominador el factor petróleo o energético. Pero sin perjuicio de lo anterior, tal vez el principal común denominador, dejando a un lado las distintas aristas comerciales, sea el concerniente a la búsqueda de común acuerdo, del establecimiento de un nuevo “orden mundial”, sobre la base de la multipolaridad de las esferas del poder, en un claro mensaje al actual posicionamiento de EE.UU. en el mundo.

Si bien es cierto que lo anterior puede clasificarse como un mensaje o posición populista, puesto que Venezuela, aparte del petróleo y en una medida bastante reducida, por no decir nula, no tiene un peso político estratégico capaz de rivalizar ni menos estar a un nivel similar de EE.UU. o los eventuales “aliados” que esta pueda tener bajo la anterior causa. No obstante Chávez, a diferencia de los anteriores gobernantes de Venezuela, ha sacado el mayor provecho posible de su posición, estableciendo una figura en sus discursos e intervenciones que se escuchan en donde el pisa territorio, no importando el contenido o calibre de estas. Y en muchas ocasiones, el pragmatismo y realismo van de la mano con las ambiciones populistas del Presidente, que en varias veces se han quedado en simplemente en una alocución de determinadas intenciones. Tal vez uno de los mayores ejemplos, es el hecho de que la anunciada compra a Rusia de armamento de alta tecnología haya resultado, alterando con ello en cierto sentido, el equilibrio armamentístico en la zona. E incluso, si la justificación era proteger a Venezuela de una “inminente” invasión norteamericana, aquello no estaba tan lejos de la realidad, ya que geopolíticamente hablando, la República bolivariana se encuentra literalmente rodeada por diferentes enclaves del país del norte. Tal vez, el contexto y situación donde se expreso dicha diatriba, originó una conceptualización populista, pero que de ninguna forma deja de lado en pragmatismo.


¿Presidente o comandante?

Para el observador o analista político, no debe dejar de llamar la atención el hecho de que el Presidente Chávez, cada vez que se baja de su avión presidencial, saluda a la guardia de honor que lo recibe con el típico saludo militar prusiano, pese a que posee la investidura de un primer mandatario elegido por una ciudadanía en elecciones democráticas, y no se encuentra en servicio activo como uniformado.

¿Extraño? Por ningún motivo. Uno de los elementos que caracterizan el estilo de gobernar del mandatario venezolano, es su singular amalgama entre militar y político, estableciendo con ello una forma distinta a aquellos militares que han llegado al poder por medio de golpes de Estado o revoluciones, pese a que en un primer momento, él procedió de aquella forma. Sin embargo, Chávez puede jactarse de ser elegido democráticamente, y al mismo tiempo, utilizar las herramientas que esta posee en su beneficio, tanto a nivel nacional como internacional. El hecho de ser democrático, no lo excluye de la sociedad internacional, a la vez que se le da tribuna para que exprese la opinión del “pueblo” venezolano.

Pero pese a lo anterior, el gobierno de Chávez mantiene una extraña mezcla de simbolismos que, unido a los clásicos discursos del mandatario, no generan la clásica dicotomía entre la gestión de un Presidente, y de un uniformado. Tal vez el ejemplo más claro al respecto sea la disputa que sostuvo con el gobierno de Colombia, a raíz de la violación de la soberanía territorial del Ecuador, bajo el calor de la constante disputa con las FARC. No es común visualizar a un primer mandatario “democrático” ordenar la movilización de batallones públicamente, al tiempo que utiliza de cuando en cuando, vestimentas e indumentarias propias de un militar.

En resumen, Hugo Chávez puede catalogarse como una figura multifacética, puesto que combina, tanto en sus discursos como en su imagen, diferentes elementos que lo definen a la vez como un populista-pragmático, y comandante-presidente. Lo importante en esta ocasión, no es que una de las anteriores facetas predomine, sino todo lo contrario, que se mantengan en equilibrio. La política venezolana cambiará irremediablemente bajo la administración Chávez, si su lado populista supera en mayor medida a su pragmatismo, así como si la figura del p residente opaca a la del militar. En este plano, los extremos no son buenos.

Lester Cabrera Toledo

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