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Mahmoud
Ahmadinejad, ¿el nuevo socio de Brasil?
(Fotografía:
Agencias)
El
controvertido presidente de la República
Islámica de Irán ha dado inicio a una
nueva gira, en la cual ha incluido dos
países africanos (Gambia y Senegal) y
tres sudamericanos (Bolivia, Brasil y
Venezuela). Sin embargo, la gran relevancia
de este viaje es lo que pudo concretar
el mandatario iraní en tierras brasileñas,
ya que es ahí donde la principal autoridad
política de Irán busca afianzar lazos
estratégicos.
Raimundo Gregoire Delaunoy
1 de diciembre, 2009
No es una gran novedad ver a Mahmoud Ahmadinejad
en Bolivia, pues ya estuvo ahí en 2007.
Tampoco es verlo de la mano con Luiz Inácio
Lula Da Silva, ya que en dos oportunidades
previas se habían reunido, aunque nunca
en Brasil. Y aún menos sorpresa causa el
paso de Ahmadinejad por Venezuela, país
en el cual se reunirá con uno de sus grandes
aliados, Hugo Chávez.
La actual visita del mandatario iraní por
Sudamérica corresponde a un proceso iniciado
hace unos años y, específicamente, desde
que la principal autoridad política de Irán
asumiera la presidencia en 2005.
Resumir en unas líneas lo que ha sido el
mandato de Mahmoud Ahmadinejad parece imposible,
pero sí se puede decir que su política exterior
ha estado dominada por las constantes tensiones
con la Unión Europea y Estados Unidos, los
grandes referentes de occidente. También,
ha tenido una nefasta relación con Israel,
ya que el presidente iraní ha llegado a
negar el holocausto. Esto último es algo
que le ha traído problemas con el mundo
árabe, pues no todos aquellos estados comparten
su particular visión acerca de la matanza
de judíos ocurrida durante la época del
nazismo.
Tampoco goza de buenas relaciones con Iraq,
pues las viejas rencillas por la guerra
de los años ochenta (1980-1988) y las diferencias
ideológicas han impedido un mayor acercamiento
entre dos naciones que debiesen tener un
rol más conciliador, no sólo entre ellas,
sino que también en toda la región colindante.
Respecto a los países del Golfo Pérsico
(o Arábigo, según los árabes), el actual
gobierno iraní ha tenido conflictos con
Bahrein y Emiratos Árabes Unidos, por dar
dos ejemplos, y, más allá de estos hechos
puntuales, lo concreto es que las relaciones
árabe-iraníes sin ser malas están lejos
de ser buenas. Que Marruecos decidiese alejarse,
diplomáticamente, de Irán es una demostración
que las sospechas de una “exportación del
chiismo” afectan las relaciones exteriores
iraníes.
También es necesario mencionar que la política
exterior iraní ha buscado nuevos socios
en Asia Central y así es que ha afianzado
sus lazos con Tayikistán y Afganistán. En
paralelo, goza de cierto apoyo por parte
de dos gigantes como Rusia y, en menor medida,
China, dos naciones que generan una permanente
molestia, en las potenciales occidentales,
respecto al asunto del plan nuclear iraní,
ya que ellos no han sido tan duros con Irán
en comparación a las posturas de la Unión
Europea y Estados Unidos.
En este contexto, queda claro que el gobierno
de Mahmoud Ahmadinejad ha encontrado diversos
obstáculos en pos de su objetivo final -sea
este la energía nuclear o la bomba atómica-
pero, al mismo tiempo, siempre ha logrado
establecer relaciones amistosas con importantes
o estratégicos países.
Por eso, no debiese extrañar que el mandatario
iraní siga afianzando su influencia en Sudamérica,
pues Ahmadinejad ha entendido que en esta
región puede encontrar “amigos”. De hecho,
ya cuenta con el beneplácito de Hugo Chávez
y Evo Morales, pero estas alianzas hasta
hace unos días no pasaban de ser un compromiso
entre un país poderoso (Irán) y dos estados
sin gran influencia en el contexto mundial.
Sin embargo, dicha realidad cambió drásticamente
con la visita del presidente Ahmadinejad
a Brasil. Tras los encuentros con su homólogo
Luiz Inácio Lula Da Silva, quedó en claro
que ambos gobiernos sellaron un pacto de
apoyo mutuo. Que la estatal brasileña Petrobras
siga trabajando en territorio iraní, que
se firmara un acuerdo comercial, que se
suprimieran las visas para los diplomáticos
de ambos países o que se estableciera un
acuerdo de intercambio cultural no son más
que medidas secundarias. Sí, porque lo relevante
es el hecho que el gobierno de Brasil apoyará
el plan iraní de energía nuclear pacífica,
mientras que Irán se comprometió a darle
apoyo a Lula Da Silva en su intención de
ingresar como miembro permanente del Consejo
de Seguridad de la Organización de Naciones
Unidas (ONU).
Esto último sirve para que Mahmoud Ahmadinejad
demuestre que cuenta con un apoyo real en
Sudamérica. Ahora tendrá un socio de peso
como Brasil, un estado que ha tomado la
responsabilidad de establecerse como el
gran referente de Latinoamérica y, desde
esa posición, insertarse en la política
mundial como un país de peso.
También, es la demostración de la ambiciosa
apuesta brasileña. No es una mera coincidencia
que el gobierno de Lula Da Silva esté involucrándose
en el conflicto de Medio Oriente. Tampoco
lo es que organice el Mundial de Fútbol
del 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
No es casualidad que hace un tiempo Brasil
decidiese devolver europeos a Europa, imitando
las políticas migratorias del Viejo Continente.
Y, menos aún, la activa diplomacia de los
últimos años, la cual le ha permitido generar
un foco de influencia en Centroamérica,
Sudamérica y, en menor medida, África. Brasil
quiere tener un rol hegemónico en la región
y para eso necesita apoyo estratégico.
Sin embargo, este juego es arriesgado, pues
el excesivo pragmatismo que ha establecido
como base de sus relaciones exteriores le
puede traer problemas. Quizás gane un importante
socio como Irán, pero puede perder otros
que siguen siendo demasiado relevantes como
Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia,
Japón, Sudáfrica, India y China.
Entonces, al gobierno brasileño no le queda
otra que moverse sigilosamente y dejar contentos
a todos. ¿Será posible aquello?, ¿cuántas
problemáticas obvias tendrá que pasar por
alto para conseguir más apoyo?, ¿hasta qué
punto le aguantarán sus vecinos esta política
algo maquiavélica?
Ya se verá.
Raimundo Gregoire
Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl