ORÍGENES DEL SITIO
A mediados de 2005, lentamente comencé a vislumbrar algo que durante años busqué. Se trataba de mi orientación profesional, un tema que para muchos no es complicado, pero que para otros (como yo) se transformó en una preocupación constante.
Sabía que intentaría dedicarme al Periodismo escrito, ya que no sólo era el ámbito en el cual me sentía más cómodo, sino que también era un campo laboral que me atraía y donde yo pensaba que podría desarrollar de mejor forma mis potencialidades. Sin embargo, esta decisión no fue fácil, ya que el ámbito de acción es muy amplio y los estudios universitarios no permitían un grado mayor de especialización.
De todas formas, durante los cinco años de mi estadía en la universidad fui descubriendo y confirmando ciertas áreas de trabajo que me provocaban gran atracción. Pasé por distintos momentos y, en consecuencia, mis gustos fueron variando: los deportes, la literatura, el cine, la música, la historia e incluso economía. Pero tal cual lo expresa el dicho, "hay que tener dedos para el piano" y me di cuenta que algunos de mis intereses no iban con mi forma de ser o, dicho de otra forma, mis capacidades estaban orientadas hacia aspectos específicos.
Desde muy pequeño sentí un gran interés por la historia, la arqueología y la antropología. Entonces, ya más grande y en plena etapa de definiciones comencé a vislumbrar y a darme cuenta que mi infancia revivía en mi, ya no como un recuerdo nostálgico, sino que en lo que podría llegar a ser mi camino laboral. Fue así que opté por el aspecto internacional y digo ésto, porque en ese momento todavía no tenía claro que me dedicaría al Periodismo Internacional.
Hasta que me definí y opté por un sendero, no sin antes meditarlo bastante, aunque, finalmente, lo que más pesó fue una sensación interna demasiado fuerte. Sí, tenía que relacionarme, de una u otra forma, con las otras culturas del mundo, con la historia de diversos países y con el devenir del mundo. A partir de este momento se hizo más frecuente mi estudio y profundización en temas internacionales. En un principio sentí que estaba en tierra de nadie y cuando pensaba en el futuro sólo pensaba: "se viene un largo período de lecturas, análisis, experiencias y estudios".
Pero no me importó, porque al dar los primeros pasos confirmé lo acertada de mi decisión y, por lo mismo, cada vez más me fui interiorizando en el Periodismo Internacional. La compra de libros y revistas; la búsqueda de fuentes en Internet; el descubrimiento de sitios web; y una mayor atención acerca de las noticias a nivel mundial se convirtieron en mis primeras preocupaciones.
Y así fue que conocí dos medios escritos que me impresionaron y me llamaron la atención: "Le Courrier International" y "Manière de voir", este último dependiente del diario "Le Monde". Diría que ese fue el momento bisagra, porque a partir de aquel instante despertó en mí, con gran fuerza, la necesidad de investigar. Al mismo tiempo, pude darme cuenta que aquel estilo periodístico me causaba gran atracción y placer, como si fuese el reflejo de lo que a mí me gustaría hacer en el futuro: análisis, pero no sólo de Europa y Estados Unidos, sino que también de lo que ocurría con los kurdos en Turquía, la situación de los países africanos aún sumidos en guerras civiles, el auge económico y democrático de otras naciones africanas, el surgimiento de grupos terroristas, la expansión del Islam por Asia y África, los movimientos separatistas en Chechenia, Sri Lanka e Indonesia. En fin, muchos temas que en Chile nunca aparecían en los medios, pero que, paradójicamente, eran igual o más importantes que otros que sí eran incluidos en los diarios o canales de televisión chilenos.
Y, entonces, surgió en mí la imperiosa búsqueda de algo que me permitiese serenar aquellas inquietudes que en forma incontrolable iban presentándose. Lamentablemente, choqué con una dura y triste realidad, es decir, la pobreza de contenido de los medios chilenos a la hora de cubrir la contingencia mundial. Fue frustrante no poder encontrar en mi país las instancias que me permitiesen poder conocer más acerca de temas de gran importancia. Aún más decepcionante fue asumir la carencia de recursos, ya que los pocos que se podían adquirir eran caros. Y qué decir de libros, los cuales, salvo casos excepcionales, brillaban por su ausencia.
Hasta que comprendí que si quería encontrar un espacio en el cual trabajar, no podría tener una actitud pasiva o, más bien, de espera. Estaba ante un vacío, una pobreza de medios y, lo principal, una tergiversación del ojo crítico y del horizonte analítico. Parecía ser que el único prisma irrefutable era el que nos llegaba de las principales cadenas noticiosas y agencias internacionales. CNN, la BBC, el New York Times, el Washington Post, Le Monde y El País de España, entre otros, parecían ser los dueños de la verdad. Y nuestros diarios, canales de televisión y radios se conformaban con repetir lo que aquellos otros medios entregaban como noticia. Tuve que actualizarme con la Guerra de Irak a través de la CNN o la BBC, ¿acaso eso era la verdadera realidad?, ¿qué dirían en Irak los periódicos locales?
Entonces, me pareció un deber buscar nuevas fuentes, europeas, norteamericanas, caribeñas, centro y sudamericanas, africanas, asiáticas; musulmanas, cristianas y judías; socialistas, demócratas, comunistas y derechistas; tradicionales y alternativas. No fue fácil dar con aquellos recursos, pero se pudo y, entonces, el "hambre" aumentó. Las ganas de intentar algo más osado, también.
Hasta que llegó el año 2005, momento de muchas interrogantes, pero también de invariables definiciones. Ensimismado por la sola idea de generar algo nuevo e impulsado por el ánimo de explorar un campo ignoto y árido, entonces me lancé en una misión que por momentos parecía suicida. Sí, lo reconozco, en aquel momento no tenía grandes conocimientos, quizás fue soberbia mi actitud, pero no me arrepiento y creo que es algo que estuvo bien. Necesitaba creerme el cuento y tener el valor suficiente para emprender una aventura que podía terminar muy bien o muy mal.
A mediados de 2005 comencé a esbozar los primeros conceptos de mi proyecto. La desorientación abundaba y la claridad escaseaba. Hacia dónde voy, qué hacer, cómo iniciarlo, etc. Una y otra vez, mil interrogantes. Me costó elaborar un plan de acción, en el cual pudiese ir desarrollando las distintas fases del proyecto. Entonces decidí que lo mejor sería crear una página web en la cual yo pudiese escribir mis árticulos. Ahí estaba el concepto, es decir, un sitio personal, basado en mi desarrollo profesional que, por lo demás, aún era incipiente.
Pero sucedió algo que cambiaría, nuevamente, el enfoque. Un día, me puse a soñar y elaboré un esbozo de uno de mis mayores anhelos, que espero cumplir en algún momento de mi vida. Me refiero a crear una revista acerca de Política Internacional. Desde un comienzo sabía que lo que estaba imaginando no sería posible hasta dentro de muchos años más, pero no me importó. Y aquello fue un acierto, porque a partir de esta loca divagación le fui agregando elementos a la página web que había originado conceptualmente, pero que aún no se materializaba en la práctica.
Así fue que el proyecto fue ganando en forma y contenido. De esta forma, ya no había dudas y pasé a la siguiente etapa, que era buscar a la persona que me diseñaría y construiría el sitio. Tras consultar a un par de especialistas, el ánimo sufría sus primeros golpes bajos, ya que la falta de recursos se convertía en el principal obstáculo para darle vida a esta semilla. Reconozco que por momentos llegué a pensar que quizás no lograría llevar a cabo mi propuesta, al menos en el corto plazo. De hecho, así fue y tuve que aguantar y ser muy paciente.
Mientras proseguía con la búsqueda del diseñador web, volví a modificar el proyecto inicial. El nuevo cambio era transformar este sitio en un punto de encuentro en el cual se diera cuenta de todos los procesos y hechos relevantes ocurridos, pero no en todo el mundo, sino que en tres áreas de influencia específicas: África, el mundo árabe y el Islam.
En noviembre de 2006 parecía ser que el período de estancamiento se prolongaría en forma indefinida, hasta que finalmente pude contactar a alguien que me permitiría dar un paso lo suficientemente largo como para dejar atrás la estela de frustraciones, letargo y desánimo. Sí, el proyecto comenzaba a despuntar y sentí que era cosa de tiempo. Pero no fue fácil y las dificultades aparecieron por enésima vez. Pasaron los meses y volvía a entramparme en un fangoso y adormecedor pantano. A pesar de todo, seguí creyendo, porque las convicciones nunca desaparecieron y aunque lo demás podía tambalear, al menos los principios más básicos permanecían estoicamente inalterables.
Y si las anteriores pausas me sirvieron para readaptar el proyecto, este nuevo lapsus no fue la excepción. Dándole vueltas al asunto llegué a la conclusión que ante la escasez de espacios destinados al análisis de la contingencia internacional era necesario intentar transformar esta página web en la instancia necesaria para aquellas personas que ansiaban encontrar un rincón de expresión. Comprendí, que debía abrir las puertas a los que, pletóricos de energías, quisieran dar a conocer sus trabajos y, lo principal, su manera de ver las cosas. Me acordé de algunos amigos periodistas y no dudé en proponerles participar en este sitio. Y así de ser uno, pasamos a ser varios más. El primero en unirse fue Albert, mi amigo catalán; posteriormente Olga Lucía de Colombia y, después, Jorge, el encargado de la cuota humorística. Finalmente, llegarían mi padre y Carla, la fotógrafa.
Mayo de 2007 se convertiría en el punto de inflexión, tanto así que pude comenzar a respirar tranquilo, sabiendo que pronto podría celebrar. La construcción del sitio web avanzaba a pasos agigantados, así como también aparecían nuevas variaciones en la estructura (se agregaron secciones) y el contenido (se amplió el área de cobertura) del proyecto. Faltaba, entonces, encontrar un nombre, algo que permitiese caracterizar al proyecto. Quizás no fue muy original, pero al menos cumplía con la idea de darle una cara visible, lógica y acorde a la orientación de lo que se estaba gestando. No lo dudé y así nació "Periodismo Internacional".
De ahí en más, sólo fue cosa de tiempo, esperar que se fuesen cumpliendo los plazos y entender que lo más importante no era apurar el proceso, ya que ahora tenía la certeza de algo: el fruto estaba madurando y en cualquier momento caería del árbol por su propio peso. Mientras preparaba todo la vida volvió a darme gratas sorpresas y tuve la oportunidad de sumar a dos nuevas personas. Primero llegó Maximiliano, desde Argentina y, por esas cosas del azar, después apareció Sonia, de España.
Y así llegó este día, en el cual
tras un largo proceso y luego de haber superado innumerables
dificultades, finalmente pude cumplir con aquel gran
anhelo y con esa tímida esperanza que asomó hace unos
dos años.
De esta forma, Periodismo Internacional
comenzaba a dar sus primeros pasos, con aquel artículo
de abril, cuyo tema era la Unión del Magreb Árabe.
De ahí en más, se fueron uniendo entrevistas, columnas
y otros textos de gran importancia. El sitio iniciaba
su funcionamiento y daba muestras del potencial que
podría alcanzar a plasmar algún día.
Lamentablemente, en septiembre de
2007 aparecieron algunos problemas que nadie pudo
preveer y esto tuvo incidencia en el correcto funcionamiento
de la página. Así, tras una pausa obligada, azarosa
y desafortunada, este espacio pasaba por su primera
"crisis", si así se le puede denominar.
Sin embargo, en ningún momento apareció la opción
de abortar el proyecto o algo por el estilo. Tanto
así, que en diciembre se retomó la buena senda y uno
de los primeros pasos fue generar un nuevo formato
y diseño, que se pudiese adaptar a las condiciones
y obligaciones existentes.
Fue durante el verano de 2008 que
se daría origen a la nueva etapa y, obviamente, con
equipo renovado. De quienes iniciaron este viaje,
sólo permaneció Maximiliano, un fiel y profesional
colaborador, pero llegaron dos personas muy valiosas
y ambas en febrero. Primero, la periodista chilena
Nicole Saffie, a quien no conocía, pero hoy puedo
decir que tuve la suerte de haber podido entrar en
contacto con ella. Gran persona y mejor amiga.
Y un día cualquiera a fines de febrero
tocó la puerta la politóloga argentina María Carolina
González Bracco, radicada en El Cairo. Todo un acierto,
ya que con su profundidad y vivencias le entregó al
proyecto un aire renovado.
En este contexto, la etapa final
del estío 2008 coincidía con el comienzo de la nueva
fase de Periodismo Internacional. Ahora, con más experiencia,
con nuevos bríos y con un enfoque definido. Pero esas
no serían las únicas novedades, ya que mediados de
año se sumaría el académico cubano, Lázaro Rosa, y
hacia el término de la temporada se uniría el chileno
Lester Cabrera, licenciado en ciencias políticas y
administrativas.
Así las cosas, no queda más que agradecerle
a quienes me han acompañado en este casi eterno cabalgar
y, por supuesto, a las personas que han confiado en
mí y han decidido participar en este proyecto. Algunas
personas permanecen, otros han tomado otros rumbos,
pero a cada una de ellas se les dejan las puertas
abiertas al retorno y siempre se valorará su esfuerzo
y energía positiva, además de la calidad de sus escritos.
Ahora, vendrá el gran desafío y sólo
el paso de los días demostrará si seremos capaces
de estar a la altura de lo prometido. Hablar es muy
fácil, concretar, bastante más difícil. Pero no tengo
dudas que todo saldrá bien, porque cuando hay ganas,
profesionalismo, responsabilidad y confianza, nada
es imposible.
Sólo el tiempo lo dirá.
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