Reflexiones
sobre Guantánamo
(Fotografía:
Islam Online)
En sus primeros ochos
días al mando de la Casa Blanca, el mandatario
Barack Hussein Obama dedicó el 37% de
su tiempo concretar la orden ejecutiva
para cerrar la polémica Base de Guantánamo
en un año. Esa semana, Hugo Chávez celebró
la decisión de su homólogo estadounidense;
el presidente de Bolivia, Evo Morales,
le propuso devolverla al gobierno de Cuba;
y la Unión Europea acordó dar una respuesta
común a Washington para dar asilo a ex
prisioneros. En tanto, en medio de la
avidez, el Pentágono a través de su portavoz,
Bryan Whitman expresó su preocupación
ante la posibilidad de que los presos
liberados puedan volver al "campo
de batalla".
Carlos Saldibia
3 de marzo, 2009
El mandatario boliviano comentó el asunto
durante una rueda de prensa con medios internacionales,
pero dijo que cree que debe ir más allá
y devolver a Cuba ese territorio de 116
kilómetros cuadrados. La prisión de Guantánamo
es un "lugar repudiado y condenado
por todo el mundo. Pienso que (Obama) quiere
cambiar políticas internacionales. Ojalá
pueda hacerlo, es nuestro gran deseo por
supuesto ", sostuvo.
Asimismo, la UE ha felicitado a EEUU por
su decisión de cerrar la prisión para combatientes
enemigos (no prisioneros de guerra con derecho
a las Convenciones de Ginebra) y ha acordado
dar una respuesta común si Washington le
pide ayuda, ya que en “un espacio de libre
circulación” la decisión de un país de acoger
a ex presos afectaría al resto. El debate
se dio en el Consejo de Asuntos Generales
y Relaciones Exteriores a petición de Portugal,
aunque de momento no hay una solicitud formal
de auxilio de la administración de Barack
Obama a los europeos. Según diplomáticos
checos consultados por PeriodismoInternacional
sólo Holanda y Austria se han mostrado en
contra de dar asilo a los internos de Guantánamo
que queden en libertad cuando se cierre
el penal.
En tanto, ya con la administración Bush
fuera del poder oficial y mientras el Departamento
de Defensa prepara los planes para cerrar
el centro de detención, el próximo destino
final de esos reclusos se ha convertido
en la nueva preocupación para el Pentágono
y la inteligencia antiterrorista estadounidense.
"Es algo que tratamos de evaluar en
el momento de aprobar la transferencia de
estas personas" a otros países, dijo
el portavoz del Pentágono, Bryan Whitman,
en una rueda de prensa.
Desde que se abrió a raíz de la acción
global contra el terrorismo que empezó Estados
Unidos tras los atentados del 11 de septiembre
de 2001, han pasado por Guantánamo casi
800 presuntos terroristas capturados en
Afganistán, Irak y otros lugares.
Actualmente quedan unos 250, incluido Jalid
Sheikh Mohammed, el presunto cerebro de
los ataques terroristas del 11-S. Según
Whitman, de los más de 500 detenidos cuya
custodia ha sido transferida, supuestamente
18 de ellos han reanudado las actividades
terroristas y otros 43 son sospechosos de
haberlas retomado.
La polémica Base naval de Guantánamo, considerada
como uno de los últimos vestigios de la
guerra fría, fue instalada en Cuba por EEUU
a principios del siglo XX gracias a un acuerdo
firmado entre los dos países y que Cuba
rechaza alegando que fue firmado bajo presión.
La base, situada junto a la bahía de Guantánamo
a 920 kilómetros al sureste de La Habana,
tiene 117,6 kilómetros cuadrados de extensión,
de los que sólo 49,4 son de tierra firme
y una línea costera de 17,5 kilómetros.
Está cercada por una alambra electrificada
de 3 metros de altura. Según expertos militares,
la base de Guantánamo no tiene ningún valor
estratégico y fue concebida como desafío
y capacidad de poder, en un clima de "guerra
fría", más que como enclave práctico
u operativo, otros en cambio aseguran que
Guantánamo es la llave del caribe y del
Golfo de México.
Consta de dos aeropuertos, dique flotante,
puerto, emplazamiento de cohetes tierra-aire,
estación de comunicaciones, escuadrones
de patrulla, unidades de reabastecimiento,
un polígono de impacto de la artillería,
un puesto de mando y otro de observación,
almacenes, hospital, un mall para las tropas.
Con una dotación permanente de 455 "marines"
que conviven civiles norteamericanos y con
interrogadores traídos de EEUU, la base
es usada por la marina como punto logístico
para sus barcos de guerra y de guardacostas
que navegan por el Caribe. Incluso los militares
estadounidenses mantienen comunicación periódica
con el Ministerio de Defensa de Cuba, sobretodo
cuando por el viento fuerte piden autorización
para penetrar en el espacio aéreo cubano
para hacer maniobras de aterrizaje en condiciones
de alta exigencia. Asi lo reconoce el propio
Raúl Castro en una de sus alocuciones en
el diario Gramma.
En 1903 los militares norteamericanos se
asientan ese espacio sur de la isla de Cuba.
En febrero de ese año los mandatarios de
Cuba, Luis Tomás Estrada, y de EEUU, Theodoro
Roosevelt, firmaron un pacto mediante el
cual fueron arrendadas las bases navales
de Guantánamo por 2.000 dólares oro anuales,
que desde la llegada de Fidel Castro al
poder dejaron de pagarse, por lo menos su
equivalente de 1959.
Desde la llegada de Fidel al poder los
incidentes entre ambos lados de la reja
divisoria han sido multiples. Uno de los
sucesos más graves sobrevino en la década
de los 70, cuando disparos perpetrados desde
la unidad militar produjeron la muerte a
un guardia del Ejército cubano. En 1979,
año en que el presidente James Carter remitió
a la Base 2000 "marines", como
réplica a la presencia de 3000 militares
rusos en Cuba. Hoy, parece que la cooperación
entre Raúl Castro y EEUU es bastante distendida,
incluso Raul Castro dijo a la prensa europea
estar dispuesto a reunirse con Barack Obama
para hablar del embargo y que estaba incluso
preparado para hacerlo en Guantánamo. Ello
ha sido interpretado, como que más que interesado
en la devolución de la Base, las autoridades
de Cuba quieren que sus “clientes” se “pongan
al día” en el arriendo. Y en gastos comunes
por ese retraso.
Tras el 11 de septiembre de 2001 y la ofensiva
en Afganistán contra los talibán, en diciembre
de ese año la base de Guantánamo fue reacondicionada
para recluir a unos 500 combatientes enemigos.
En un principio se habilitaron aposentos
al aire libre de unos cuatro metros cuadrados
con paredes de alambre y techo de metal,
en lo que se llamó como Campamento RayoX,
mientras se construyó el Campo Delta con
una cabida para 600 personas, al que se
trasladó a los detenidos en 2002. Los 20
primeros prisioneros ingresaron el 9 de
enero de 2002. Washington los consideró
como "combatientes ilegales" para
no darles el trato de prisioneros de guerra,
que conlleva los derechos contemplados en
las Convenciones Internacionales, como las
de Ginebra, aunque luego consintió que vivirían
amparados por estas normas, exceptuando
los miembros Al Qaeda, o sea casi ninguno.
Hasta 2008 habían pasado por estas instalaciones
alrededor de 800 prisioneros de 42 países.
En enero de 2009 quedaban 248. La primera
decisión judicial sobre la situación la
tomó el 31 de julio de 2002 la juez federal
de Columbia Colleen Kollar, quien estableció
que el sistema legal escaseaba de jurisdicción
sobre estas personas. Este fallo fue ratificado
en marzo de 2003 por el juez federal Raymond
Randolph.
Después de que en julio de 2003 se informó
que se juzgaría por tribunales militares
a seis detenidos, entre ellos dos británicos
y un australiano, al año siguiente comenzaron
a operar en sigilo las juntas militares,
encargadas de determinar si eran "combatientes
enemigos".
En junio de 2004 la Suprema Corte de EEUU
había admitido que los detenidos podían
apelar ante los tribunales contra su cautiverio,
aunque daba la razón al Gobierno al determinar
que, aludiendo temas de seguridad nacional,
podía detener indefinidamente a los "combatientes
enemigos". Esta alta magistratura resolvió
en 2006 que no eran legales los tribunales
militares dispuestos por Bush, por exceder
éste sus atribuciones en tiempos de guerra,
por lo el presidente firmó la Ley por la
que se creaban los tribunales militares,
en la que no incluía el derecho a un recurso
de "habeas corpus" o autorizaba
en secreto duros interrogatorios con “presión
controlada”.
Otro traspié a la política del Bush respecto
a la situación de los detenidos en la base
lo recibió el 12 de junio de 2008 cuando
el Tribunal Supremo reconoció el derecho
a los detenidos a acudir a las cortes federales
para reclamar su puesta en libertad. Tres
meses después Obama anunció “cuando sea
presidente cerraré Guantánamo”.
Desde hace dos semanas, lo es. Pero el cierre
tardara más de lo previsto por sus asesores
de campaña. Nunca antes de 2010.