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Lavapiés, el centro de la multiculturalidad madrileña

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Lavapiés, el centro de la multiculturalidad madrileña

Fecha 26/10/2010 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Si alguien hubiese logrado viajar en el tiempo y conocer los inicios de este barrio, cuya fecha se remonta al siglo 14, seguramente se sorprendería al ver la nueva realidad de este emblemático sector de Madrid. Es que atrás quedó aquella historia en la cual los judíos eran mayoría en esta zona y, también, el origen del nombre de este sector. Claro, ya no se ven seguidores del judaísmo lavándose los pies antes de ingresar a la sinagoga y, todo lo contrario, es mucho más común ver a un musulmán, un hindú o un cristiano. El tiempo pasa, las personas también y así es que el Lavapiés moderno se caracteriza por ser un punto de encuentro entre las diversas colonias de inmigrantes que han llegado a España en las últimas décadas.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 26 de octubre, 2010. Desde Madrid, España

Al ir en uno de los vagones del metro de Madrid y acercarse a la estación Lavapiés se puede respirar un aire diferente. Si bien en toda la ciudad se pueden ver personas de distintas culturas y regiones del mundo, es en las cercanías de esta terminal donde se aprecia una real magnitud del suceso de las migraciones modernas.

Ahí, en este lugar, se combinan colores, olores, mirada, vestimentas, físicos y creencias, los cuales muchas veces generan confusión. Claro, porque cuesta saber si al frente está un paquistaní, un indio o un bangladesí o si aquella mujer negra junto a su hija llena de trenzas es africana o de algún país latinoamericano. Lo mismo con los magrebíes, que aunque en su mayoría son marroquíes, bien podrían ser tunecinos, libios, argelinos o incluso mauritanos.

Y así, suma y sigue la pluralidad del nuevo Madrid y, específicamente, del barrio Lavapiés, antiguamente conocido por las juderías y hoy punto de expresión de los nuevos tiempos.

El abanico cultural, bajo la huella del inmigrante

 

Según el Ministerio de Trabajo e Inmigración español, actualmente residen en España 4.789.034 extranjeros, los cuales cuentan con tarjeta de residencia y, por lo mismo, son contabilizados como inmigrantes legales. Rumanos, marroquíes, ecuatorianos, colombianos y británicos ocupan los primeros cinco lugares en presencia. En términos estadísticos, los extranjeros con situación al día representan el 11.03% de la población total del país y esto es algo que se puede apreciar al recorrer las vías que circundan al Lavapiés, sector en el cual se aprecian habitantes de cerca de 90 colonias foráneas diferentes.

Caminando por Servet, Amparo, Toledo, Sombrerete, Cabestreros, Mesón de Paredes y Lavapiés, entre otras calles del barrio, el viajero encontrará una puerta de entrada hacia la multiculturalidad. Ahí, cada cual con sus tradiciones y vestimentas, aparecerán africanos, asiáticos, americanos y europeos. Con países de origen tan diversos como Senegal, Guinea Ecuatorial, Burkina Faso, Marruecos, Gambia, El Líbano, Iraq, Irán, China, Paquistán, India, Bangladesh, Ecuador, Perú, Uruguay, Italia o Rumania. En un pequeño espacio convergen musulmanes, cristianos, budistas, confucionistas e hinduistas, pero también se reúnen negros, blancos, indígenas, árabes, persas, indoeuropeos, mestizos, mulatos y zambos. Y si de lenguas se trata, entonces están el español, italiano, francés, inglés, chino, árabe, bengalí, hindi, persa, rumano y portugués, entre otros.

Junto con lo anterior, tampoco debe olvidarse que en este sector viven españoles –algunos que suelen trabajar en el ámbito artístico-, lo cual permite generar el contraste entre los “locales” y los “visitantes”. Y así, el arcoiris va aumentando sus colores y tonalidades, dejando una atractiva estela para el viajero.

Y aunque todas las colonias y los españoles se respetan y conviven en armonía, no existe una gran fraternidad. Todo lo contrario, cada grupo se preocupa de lo suyo (el comercio) y resulta poco frecuente ver amistades entre personas de distintas nacionalidades. Las diferencias culturales hacen que de un lado y otro se miren con desconfianza, especialmente inmigrantes de determinadas nacionalidades, quienes, por su seguridad, prefieren no hablar del tema. Sin embargo, la situación se da en casos puntuales y la mayoría de la gente que trabaja y vive en este sector dice estar muy tranquila, pero aclarando que este es un espacio laboral y no social.

El viajero no debe tomar esto con temor, pues la situación no afecta al visitante y además es una gran experiencia ver en persona la destrucción del mito que los extranjeros siempre se unen. De todas formas, tampoco se debe exagerar y existen muchos casos de sana convivencia entre inmigrantes de distintas colonias.

Es el caso, por ejemplo, del matrimonio compuesto por Carmen Abigail, proveniente de Guinea Ecuatorial, y Nisar, oriundo de Paquistán, quienes llevan 35 y 25 años en España, respectivamente.

“Hace dos años abrimos nuestra peluquería, en la cual ofrecemos productos afro-americanos, (en la calle Lavapiés nº 52º) y nos va bastante bien”, cuenta la mujer, que dice tener 50 años.

Mientras, su marido complementa diciendo que “es algo muy bueno el intercambio cultural, pues yo soy paquistaní, ella es guineana y vivimos en España. Además, la vida en este barrio es bonita, pues hay mucha variedad cultural”.

Quizás el caso de esta pareja permita ilustrar lo que es Lavapiés, es decir, cuna de encuentros culturales, religiosos y raciales, y punto obligado para todo caminante que desee conocer y acercarse a diversas formas de ver la vida. Y la gran gracia es que puede hacer eso sin tener que ir a lugares que muchas veces pueden ser muy lejanos o inhóspitos, sino que aquello tiene ubicación en una de las ciudades más agradables del mundo.

Sus estrechas calles, con sus nombres escritos sobre baldosas en las paredes de cada esquina, la tranquilidad del ambiente, el aire cosmopolita, la fusión de diversos mundos en uno solo y la cercanía con otros barrios de interés lo convierten en un interesante y atractivo punto de la capital española.

Por último, la variedad de precios es amplia, pero por lo general es bastante más barato que ir al centro de Madrid o a los sectores de mayor riqueza de la ciudad.

Comercio, fuente de ingreso y variedad para el turista

 

Al dar una vuelta por el barrio, el caminante podrá darse cuenta, rápidamente, que se trata de una zona residencial, pero con varias manzanas llenas de negocios. Tiendas de artesanía, supermercados de comida específica, joyerías, venta de ropa, jugueterías y un sin fin de variedades irán apareciendo en las angostas callejuelas de Lavapiés.

Esto se explica porque, dada la gran cantidad de inmigrantes, que normalmente no encuentran sus productos típicos fuera de su país, se hace necesario tener un espacio “propio”. En paralelo, los mismos foráneos se ven obligados a invertir en este negocio, pues saben que cuentan con una clientela fija, al mismo tiempo que van atrayendo a los curiosos turistas.

Dentro de este gran abanico de opciones, lo que más abunda es la oferta gastronómica, junto a la venta de artesanía, joyas, alimentación y servicios de cosmética y peluquería. En menor cantidad, pero también visibles, se pueden encontrar comerciantes de ropa, juguetes, relojes y una serie de los más diversos accesorios.

En las calles Amparo y Sombrerete se pueden visitar joyerías, tiendas étnicas y locales de artesanía, además de supermercados de comida halal (para musulmanes, pero cualquier persona puede comprar). Estos últimos, también aparecen en Lavapiés entre los números 30 y 50.
La venta de alimentación africana, paquistaní, latina, árabe y de otras culturas se puede apreciar en Lavapiés, a las altura del 80.

Por último, en calles como Toledo, Caravaca y Mesón de Paredes también existen negocios de diversa índole, como carnicerías, pescaderías y tiendas de rubros menos conocidos.

Dónde comer

 

En relación a los restaurants o pequeños locales de comida, muchos se encuentran en la calle Lavapiés. Lo que más abunda es la gastronomía india, con el Baisakhi (Lavapiés nº 42), el Shapla (a un costado del anterior) y el Anarkoli (Lavapiés nº 46), pero quizás el más recomendable sea el Calcuta, ubicado en Lavapiés nº 48 y atendido por su amable dueño, un bangladesí que hace cuatro años y medio llegó a España en busca de una mejor vida. La especialidad de su restaurant es el Tandoori, comida basada en las variadas especias de la India y que suele ir acompaña por vegetales y/o carne. Por cerca de 20 euros, el viajero tendrá un buen plato, algo para tomar y un postre.

Una de las curiosidades de Lavapiés es que muchos locales gastronómicos son atendidos por inmigrantes oriundos de Bangladesh. Así como aquello sucede en la comida india, también es muy común verlo en los clásicos locales de venta de kebap. Como demostración, en la calle Lavapiés, en los números 39, 43 y 53, se encuentran picadas de comida turca. Este tipo de negocios son ideales para el turista que desea gastar poco y comer rápido, pues por seis a diez euros y en menos de 20 minutos ya estará en condiciones de proseguir la marcha.

Para los amantes de los sabores africanos se recomiendan dos lugares y ambos de gastronomía senegalesa. El Baobab, ubicado en la esquina de Cabestreros con Mesón de Paredes, es un pequeño local, algo rústico y con una corta lista de platos. Sin embargo, todo está bien cocinado y por no más de diez a 15 euros se puede pasar un buen momento. Esta picada es ideal para quienes busquen algo más humilde y sin grandes decoraciones. Mientras, en calle Amparo nº 61 se encuentra el Touba Lamp Fall, que además de tener el servicio de comida, es una frutería y carnicería. Sus dueños son amables, pero el local no genera tanta confianza como el Baobab, razón por la cual se sugiere ir al primero.

Ahora, si de algo típico español se trata, lo mejor es ir al Andy’s Bar (calle San Carlos con Lavapiés), un lugar pequeño, pero que cuenta con mesas en la calle (con quitasoles) y que es bastante ordenado y limpio. La especialidad de este local son las tapas, las cañas, las copas y el café.

Por último, al inicio de la calle Lavapiés se pueden visitar la “Pizzeria Della Cabeza” (Lavapiés nº 6) y el Albahia (Lavapiés nº 3), que ofrecen comida italiana y marroquí, respectivamente. Ambos son bastante higiénicos, bien presentados y con buenos precios, pero se recomienda, por sobre todo, ir al “Albahia”.

La calidez de Kira, su dueño y anfitrión, la hermosa y sencilla decoración, la tranquilidad del lugar y la amplia cantidad de mesas hacen de este pequeño restaurant una gran experiencia. Los valores de los platos varían entre los tres y 12 euros, en tanto que las infusiones, cafés y jugos van desde uno y medio hasta diez de la divisa europea. Los dulces cuestan un euro. Se sugiere comer la ensalada magrebí y el tabulé (una ensalada en base a cous cous), además de un exquisito té marroquí.

Recomendación especial

 

En las afueras del barrio Lavapiés se pueden visitar el Museo Reina Sofía y el mercado de El Rastro. En el primero destaca el arte español del siglo 20, pero además de eso se realizan diferentes actividades culturales, en tanto que el segundo es famoso por ser un mercado que sólo abre los domingos y festivos y que se encuentra en el centro histórico de Madrid. El horario de atención es de 9:00 a 15:00 horas y se sugiere probar las tostas y la amplia gama de charcutería.

CONSEJOS

– Tómese un día libre para recorrer a fondo Lavapiés. Se sugiere ir a partir del mediodía, almorzar en alguno de los restaurants o picadas y luego caminar por sus calles.
– Evite ir con cosas de valor.
– Sea selectivo al momento de hablar con la gente. Es mejor que converse con quienes trabajan en los locales antes que cualquier persona.
– Tenga cuidado con las fotos. Recuerde que la ley española protege a los menores de edad. También, a las musulmanas y a muchos comerciantes les molesta mucho que les fotografíen.
– Si va en verano, hidrátese y lleve protector solar, además de un buen gorro.
– En caso que le ofrezcan hachís, simplemente siga caminando. Si lo molestan demasiado, vaya donde la Policía.
– Si le preguntan de dónde es, diga que es madrileña(o).
– Respete los espacios, no intente formar confraternidades y disfrute de la experiencia.

CÓMO LLEGAR

Lo más fácil es tomar la Línea 3 del metro y bajarse en la estación Lavapiés. Al salir a la calle, se llega a una pequeña plaza (del mismo nombre) y ahí mismo está el barrio Lavapiés. Se puede llegar en taxi o micro (línea M1, Glorieta de Embajadores) pero lo más conveniente es el metro.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado
Fotografía: Raimundo Gregoire Delaunoy

 

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Entrevista a Kambiz Jalali, embajador de Irán en Chile

Fecha 24/02/2010 por Raimundo Gregoire Delaunoy

“Los iraníes vivimos con la naturaleza y ella es parte de nuestra vida”

Iran Daily Brief

Iran Daily Brief

Tras las rejas de seguridad aparece una bonita y amplia casa, aunque bastante sencilla y con una agradable sensación de tranquilidad.  Árboles, el canto de los pájaros y así, repentinamente, se abre la puerta de la residencia oficial del Sr. Kambiz Jalali, embajador de la República de Irán en Santiago, Chile.

Una agradable mujer avisa que el máximo representante de la misión iraní en tierra chilena pronto llegará.  Es así que, apenas unos minutos más tarde, aparece la figura de este hombre.  Su pausado andar, su profunda mirada y la tranquilidad de su hablar ya entregan bastante acerca de su personalidad. 

Muy educado, bastante agradable y siempre bajo un signo de reflexión.  Da la impresión que mientras se le hacen preguntas, va analizando a la persona que tiene al frente.  Es que así es él, una persona magnética y enigmática. Culturalmente, algo distante, pero muy cercano en su trato.  Tal cual lo es su país, la República de Irán.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 24 de febrero, 2010
Entrevista realizada en la Embajada de Irán
Santiago, Chile

¿Qué representa para usted, en su concepto,  la República Islámica de Irán?

Está ubicada en Medio Oriente y tiene un territorio de 1.648.000 kilómetros cuadrados.  Tiene cerca de 70 millones y para mí es tan antiguo como la historia y tan fresco como la mañana.

Quisiera que me contara qué siente la población iraní respecto a Persia y la historia de Irán.

Estamos orgullosos de nuestra historia, que tiene cerca de 15.000 años de antigüedad.  Fue el primer imperio del mundo y el más grande en la historia del ser humano.  En casi 1.400 años Irán cambió y pasó a ser un país islámico, pero también tiene una historia previa de 1.600 años como un pueblo zoroastrista y monoteísta.  Estamos orgullosos de nuestra historia, pero también de lo que es ahora, es decir, una república islámica.

Ya que hablaba del Zoroastrismo, quisiera que me contara sobre la situación actual de esta religión en Irán.

El zoroastrismo tiene 3.750 años de antigüedad en Irán.  Zoroastro fue el primer profeta monoteísta y todo empezó en el norte de Irán, específicamente, en Azerbaiyán.  Ahora, los zoroastrianos viven en Irán y son parte de nuestra sociedad, aunque también se les puede ver en una parte de Azerbaiyán.

Hablando de religión, en Irán existen minorías religiosas y, en este sentido, me gustaría saber cómo conviven entre sí y respecto a la mayoría musulmana.

Todos tienen los mismos derechos, sin discriminación.  Los judíos, cristianos y zoroastrianos tienen representación en el parlamento.  Vivimos con los judíos desde hace casi 2.700 años, con una gran convivencia.  Con los cristianos y zoroastrianos ocurre lo mismo.  Viven felices y en paz, entre ellos, y también con el resto de la población musulmana.

La vida en Irán, una mirada general

En ciertas partes del mundo, la población parece estar alejada de la realidad de otros países o continentes.  Es así que muchas veces aparecen las preguntas acerca de cómo es vivir en regiones bastante lejanas y, en teoría, diferentes.

Justamente, esto es algo que ocurre con la República Islámica de Irán, que para muchos se trata de un país atractivo, aunque desconocido.  Es por esto que aparecen distintas versiones respecto a cómo es la sociedad iraní y, en este sentido, qué mejor que conocer la visión del Sr. Jalali.

Muchas veces la gente ve a Irán como un país diferente y lejano culturalmente.  ¿Qué le diría a esas personas?

En mi visión, creo que parte de la cultura del ser humano es la misma.  Creo que todos pensamos lo mismo.  Queremos justicia e igualdad y estamos en contra de todo tipo de discriminación.

Quisiera que me hablara sobre las razones que permiten explicar una teocracia como la existente en Irán.

Siempre ha sido un país religioso.  Tiene una historia religiosa y siempre monoteísta.  Empezó con Zoroastro, por casi 1.600 años, para luego cambiar, durante 1.400 años, a un mundo islámico.  Es por esto que la religión no es algo nuevo en Irán.  Llevamos 1.400 años como un pueblo islámico y los iraníes han aceptado esta religión, pues la gente percibe al Islam como algo justo, equilibrado, pacífico e incluyente para todas las personas.  En la visión islámica, todos somos iguales y nadie tiene preferencia sobre otros. 

Respecto a las minorías étnicas, como los árabes, azeríes, baluches y otros, ¿cómo esa la convivencia?

Todos son iraníes.  Baluches, kurdos, turcos y todos son iraníes, sólo que su dialecto es diferente.  Pero todos son parte de Irán, aunque cada región del país tiene sus raíces.  Hace miles de años que vivimos juntos, todos somos iraníes y la única diferencia es el dialecto.

¿Cómo es la vida en Irán fuera de las grandes ciudades?

Hay muchos nómades, que se mueven con su ganado.  También hay pueblos que viven en partes rurales.  Sin embargo, respecto a necesidades como agua, sanidad y médicos, tienen acceso a todo lo que necesiten.  En cuanto a los nómades, cuando ellos se mueven, también los acompañan escuelas, es decir, los profesores se van con ellos.  Ahora, ciertamente la vida rural es muy diferente a lo que se ve en las grandes ciudades.  Todo es más sencillo y con un ambiente más sano.  Tienen aire limpio, no hay polución y no hay mucho tráfico.  Es la ventaja que tienen las zonas rurales.

¿En qué parte del país se encuentran los nómades?, ¿qué origen étnico tienen?

Hay bajtiaris, kashgíes, baluches y kurdos.  Cada uno de estos grupos tiene su idioma, sus ceremonias, bailes, ritos y trajes típicos.  

Hablando de la cultura iraní, los persas desarrollaron importantes estudios de astronomía y por eso quisiera saber cuál es la situación actual de la astronomía en Irán y cómo lo hacen para compatibilizar el estudio de los astros con la religión.

Es interesante y me recuerda el cuento de los reyes magos.  Lo de la astronomía en Irán no es algo nuevo y está involucrado en la historia de Irán.  Casi todos los iraníes de los últimos 2.500 años tienen una relación entre las estrellas y la vida personal.  Creemos que Dios ha creado el cielo y el universo, de manera que cada estrella es símbolo de alguna persona.  El universo es inmenso y está encima de nosotros.  Es un símbolo del poder de Dios y por eso la astronomía tiene una larga historia en Persia y ahora en Irán.  En general, los astros tienen gran importancia en las culturas asiáticas, como China, Japón e India.

En este sentido, ¿cree que el iraní, en general, tiene una buena relación con la naturaleza?

Sí, los lazos son muy estrechos, porque nosotros vivimos con la naturaleza y ella es parte integrante de nuestra vida, especialmente en zonas rurales y en las ciudades más chicas.  Además, Irán tiene distintos climas y en cada momento puedes encontrar, al mismo tiempo, lugares con -10°C y otros con 30°C.  En algunas regiones podrás ir al mar y en otras tendrás la opción de esquiar en las montañas.  También, una parte del país está en el desierto y es así que tenemos diversidad climática y geográfica.

Relacionado con lo último, ¿piensa que la variedad climática y geográfica se ve reflejada en los habitantes de cada una de las diversas regiones?

Desde el punto de vista de la gastronomía hay diferencias.  Por ejemplo, en el norte están más acostumbrados a comer pescados, mariscos y vegetales, mientras que en el centro se come carne roja.  La vestimenta también es diferente.  Piense que el norte de Irán es similar al sur de Chile, asi que hay limones, arroz y hojas de té.  Están más dedicados a la agricultura, mientras que en el sur y el este hay más ganadería.

La cultura, algo esencial en la cultura iraní

La información acerca de la República Islámica de Irán suele ser bastante subjetiva y, en ocasiones, bastante precaria.  Sin embargo, y a pesar de eso, pocos pueden soslayar la importante e histórica influencia cultural de la antigua Persia y del actual Irán.  Es así que su historia ha entregado grandes avances, intensos estudios e imperecederos legados, tal cual sugiere el embajador.

¿Cómo ve la expresión cultural de su país?

Tiene una historia de casi 15.000 años, dividido en tres partes: pre-Islámica, Islámica y actual.  Cada una tiene sus particulares características.

En Irán siempre ha existido un gran impulso a la cultura y el arte en general, ¿de dónde viene esta tendencia?

Irán es un país cultural.  El espíritu literario viene de la poesía y toda la historia del país está llena de grandes poetas del mundo, como Hafiz y Saadi.  La poesía iraní es muy famosa y es una de las primeras del mundo en desarrollarse.  La medicina también ha sido algo muy relevante en la historia iraní y ya hemos hablado del cine anteriormente.  Y ahí también está la filosofía.  Es una historia de 3.000 años y podemos decir que Irán es cuna de cultura.

Me interesa hablar del cine iraní.  En las últimas dos décadas ha tenido un gran desarrollo la industria cinematográfica iraní, aunque siempre con mucha sencillez y, por lo mismo, contrastando con el cine más comercial.  ¿Por qué se produce este fenómeno del cine iraní?

Después de la Revolución Islámica dejamos el cine tipo Hollywood, más comercial, acercándonos hacia un paradigma más filosófico.  Los temas son más sencillos, pero explican la realidad de las vidas de la gente.  El estilo iraní podría ser catalogado como “cine arte” y su influencia es que muestra temas muy sencillos, pero muy comunes para toda la gente del mundo.  Por eso, muchos se sienten identificados en este tipo de cine.  Digamos que las películas iraníes permiten que cada cual pueda sentirlo y verlo. 

Más allá de la parte cultural o artística, también hay muy buena ingeniería, química y otras materias.  ¿Cree que esto demuestra la preocupación en general por los estudios?

Seguro.  Actualmente, casi 45 millones de iraníes son menores de 35 años, pero todos son graduados de la universidad.  En todas las ramas, tenemos un capital humano inmenso.  Por ejemplo, la capacidad universitaria en Irán es cercana a 3.000.000 alumnos por año y el 68% de ellos son mujeres.  Es así que en Irán hay una gran capacidad de tener seres humanos educados.  En todas las ramas, no sólo en lo científico. 

Me gustaría que me explicara, a grandes rasgos, cómo funciona el sistema universitario en Irán.

Hay universidades estatales y privadas, pero también hay estudios online, es decir, a través de Internet.  Los alumnos más destacados ingresan a los establecimientos del estado, que son los mejores y, además, son gratuitos.  Pero para poder entrar a estas universidades, deben dar exámenes de ingreso, los cuales son muy exigentes.  Los estudiantes que tienen éxito en estas pruebas pueden ir a las universidades estatales, mientras que los otros deben ir a las privadas.

¿Cómo definiría a la música iraní?

Primero, se debe decir que tiene una gran historia.  Es un estilo relajante, filosófico y con mucho ánimo.  Siempre ha ganado premios internacionales, por su estilo profundo e influyente. 

Respecto al deporte, uno se pregunta por qué Irán no logra destacar en deportes masivos a nivel mundial.

En relación a los deportes, los practicamos todos, pero ciertamente faltan campeones mundiales en algunas disciplinas como tenis y golf.  En fútbol somos potencia asiática, mientras que el vóleibol y básquetbol están desarrollándose.  Ahora, sí, nos faltan campeones internacionales en estos deportes y usted tiene razón en eso. Por contrapartida, en lucha libre y artes marciales, Irán es muy fuerte, lo mismo que en el levantamiento de pesas.  Recordemos que la lucha libre es deporte nacional en Irán, al igual que la equitación y el polo.  Este último nació en Irán. Por ejemplo, cada musulmán debe aprender arquería, natación y equitación.  Los demás deportes son un asunto de gusto personal. 

Reflexiones finales

Entrar en la dimensión real de la historia de la humanidad es algo que parece imprescindible, aunque, en paralelo, puede ser un tanto difícil.  Sin embargo, no puede olvidarse todo lo que ha ocurrido en los miles de años que tiene este planeta, dentro de lo cual destaca la existencia y desarrollo de notables civilizaciones.

Una de ellas fue el Imperio Persa, que aunque hoy ya no existe como tal, sigue muy presente con otro nombre, es decir, la República Islámica de Irán.  Y, al igual que hace décadas, siglos o milenios atrás, el territorio iraní sigue siendo cuna de estudios y desarrollo.

Por más que se generen construcciones mediáticas de realidad y visiones subjetivas sobre este país, lo mejor será intentar conocerlo en persona.  Entonces, quizás las palabras del Sr. Kambiz Jalali permitan generar mayor precisión respecto a lo que cualquiera podría encontrar en tierras que, contrario a lo que muchos piensan, tienen bastante más que petróleo y gas.

“Su gente es muy hospitalaria y amistosa.  Quienes vayan a Irán disfrutarán por las buenas relaciones que tendrán con la gente de allá.  En la parte turística, hay patrimonio de la humanidad y ahí aparecen grandes monumentos históricos de 3.000 ó 2.500 años.  Hay un buen desarrollo del ecoturismo y así se puede conocer desierto, bosque, montañas, etcétera.  En pocas palabras, Irán es un país que no es posible imaginarlo, pero que tiene muchos encantos”, expresa el embajador, para luego terminar la entrevista y, amablemente, mantener una cordial conversación durante algunos minutos más.

Luego, lo mismo del principio, pero ahora a la inversa.  Volver a ver los árboles, nuevamente escuchar el canto de los pájaros y así cruzar el umbral de la puerta de entrada y salida.  La bandera iraní sigue flameando.  Su historia, también.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

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Adiós a Miguel Serrano

Fecha 27/05/2009 por Sergio Cortés Beltrán

El pasado 28 de febrero de 2009 falleció Miguel Serrano Fernández, uno de los más grandes escritores chilenos de la última centuria. Desde muy temprano, sus obras y actividades estuvieron marcadas por una profunda y especial visión del mundo. Recuerdo haber leído con regocijo su libro «Ni por mar ni por tierra», que data de la década del cincuenta, en que utilizando un cita de Píndaro, sobre los eternos hielos, Serrano narra su viaje real e imaginario, pero desde ya iniciático, a aquel espacio por entonces desconocido y sobre el que ciertos países, incluido el nuestro, reclamaban y reclaman soberanía: la Antártica.

Sergio Cortés Beltrán | 27 de mayo, 2009

Agencias

Agencias

Desde esta temprana obra, Serrano mantuvo una constante, y yo diría, en ocasiones, obsesiva visión de las cosas. En sus quehaceres como escritor, periodista y diplomático siempre estas ideas estuvieron presentes costara lo que costara. Buen ejemplo de ello fue su adhesión al nazismo. Serrano nunca negó ser un convencido y ferviente partidario de dicha ideología política, pero en una vertiente esotérica, como la solía llamar. Aquella que ensalzando a la raza aria la vinculaba a la antigua India, los ritos nórdicos, los antiguos germanos, los cátaros, los caballeros templarios y estirando un poco el elástico-el comentario es mío- al pueblo araucano, es cosa de ver el libro «Raza Chilena» de Nicolás Palacios que marcó época en la primera mitad del siglo veinte en nuestro país y que influyó en Serrano.

Su militancia y adscripción al nacionalsocialismo le llevó a perder amistades, prestigio e incluso patrimonio familiar, producto de su inclusión en las llamadas listas negras elaboradas por el gobierno de Estados Unidos y que tenían por fin congelar los activos de empresas y personas ligadas a las potencias del Eje. No es mi intención exculpar a Miguel Serrano de su militancia en una ideología política tan repugnante y de tan nefasta memoria sino destacar el hecho de que asumió las consecuencias por dicha participación y se responsabilizó por ello, a pesar de que pudiese estar muy equivocado – como al tratar de negar la evidencia sobre holocausto y justificar lo injustificable-. Como bien lo indico el escritor español Javier Cercas en libro Soldados de Salamina es perfectamente posible ‘ser un gran escritor y un grandísimo hijo de putas’, ambas cosas no se excluyen. No es requisito para ser gran escritor ser buena persona y al hacer crítica literaria siempre es conveniente tener presente este importante y, las más de las veces, olvidado detalle.

Retomando nuestro tema, su trayectoria como escritor fue marcada, sin lugar a dudas, por la diplomacia. Sus misiones como embajador en la India, Austria y Yugoslavia al servicio de gobiernos tan disímiles como el de Carlos Ibáñez del Campo –que facilitó su ingreso al servicio exterior- , el de Jorge Alessandri y el de Eduardo Frei Montalva, le permitieron instalarse durante largos períodos en el extranjero y hacer amistades con personas que marcarían el resto de su vida, sólo por mencionar algunos y sin afán de ser exhaustivo: Jawarhalal Nehru, Indira Gandhi, Carl Gustav Jung, Herman Hesse y el Dalai Lama.

Miguel Serrano es quizás uno de los escritores chilenos que ha sabido mejor describir la naturaleza de nuestro país y explorar el insondable mundo de los sueños que cada hombre lleva dentro de sí. Hace ya mucho tiempo lo primero había sido destacado por Luis Oyarzún quien señaló que Serrano hizo aparecer en sus libros a la naturaleza no como algo inanimado e inerte, sino que como algo vivo, que posee su propio sentido y existencia. Esta capacidad para hacer trascender las cosas y sus permanentes búsquedas del fin último de las mismas transforman a Miguel Serrano en un grande, y si a ello agregamos que es capaz de tener una prosa limpia, clara y atractiva el logro es mucho mayor.

No existe otra forma de confirmar lo hasta aquí señalado que leyendo sus páginas, en especial recomiendo su libro «Memorias de Él y Yo» – los cuatro tomos son imperdibles y, tal vez, sin temor a exagerar las mejores memorias escritas en Chile-, «Las Visitas de la Reina de Saba», «El Círculo Hermético» y el ya mencionado «Ni por mar, ni por tierra».

Vale la pena recordar aquellas bellas palabras que el doctor Carl Gustav Jung hizo a Miguel Serrano a propósito de su libro «Las Visitas de la Reina de Saba» –al que calificó como un sueño dentro de otros sueños- :

“Si alguna vez usted tiene la suerte y el dolor, la gloria y el drama, de encontrarse con la Reina de Saba en este mundo, no cometa el error (el crimen, digamos) de casarse con ella, porque se destruirían ambos. La Reina de Saba es para el amor, no para el matrimonio (…) El Amor es un licor que hay que beber en un vaso de cognac, pequeño, y de un solo sorbo. Si usted pretende hacerlo en un vaso de cerveza, se envenena y muere…”

Thomas Mann decía que las citas son una forma de agradecimiento, de manera que para terminar esta despedida y para homenajearle hago una cita que resume sus pensamientos y búsquedas:

(…) no le interesaba lo que los seres humanos pudieran decir con palabras; le interesaba su silencio. “Hay gente que habla muy bien; pero, en cambio, tienen mal silencio. Y es el silencio lo que importa. La preparación para el gran silencio…”

No fue otra cosa lo que hizo Miguel Serrano en su vida: prepararse para el gran silencio y trascender por medio de un acto –la escritura- que no es más que dar sin recibir y sin esperar respuesta: amar a fin de cuentas.

 

Sergio Cortés
Abogado Universidad de Chile

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Mahmoud Ahmed, un sabio comediante

Fecha 7/09/2007 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Retumban los ecos distantes de un navegante empedernido. Es el dulce ritmo del manantial africano, anclado en el cuerno, frente al Mar Rojo. Se trata de Mahmoud Ahmed, un revolucionario censurado, el pastor de los errantes. Un troglodita para Mengistu Haile Mariam.

Con sus letras, libres de violencia, llenas de autenticidad y estampadas bajo el estruendoso reino del León de Judea, entonces supo dar alguna alegría a un pueblo agónico, herido a muerte. Mientras, en 1986 el mundo entero se juntaba en pos de la famélica meseta etíope, azotada por la hambruna y devastadora sequía de sus campos.

En tanto, el régimen de Mengistu seguía cosechando más víctimas y continuaba menguando las energías del alicaído pueblo camita, mas su espíritu jamás decayó. Y si esto aconteció, se debió en gran parte al carisma de un hombre que jamás claudicó, que soportó con grandeza el peso de la censura y que nunca dejó de soñar con una Etiopía libre, en la cual el Rift Valley, el Lago Tana, el pico Ras Dashan, la depresión de Danakil y el Lago Turkana acogieran a los eternos caminantes del cuerno africano.

Y así llegamos a un 2003, con Girma Wolde-Giyorgis como jefe de estado, la sensible Eritrea como territorio independiente y el estancamiento, como fiel reflejo de una de las economías más pobres del mundo.

Curioso, pero la cuna de nuestra civilización no encuentra su rumbo, -ante la visión occidental-, mientras muchas voces siguen persiguiendo a los miles de admiradores del imperio del Negus o la enigmática Reina de Saaba.

Así es Etiopía, tierra fértil, trampolín cultural y sombra de un mejor mañana. Y entre tanta nostalgia aparece la figura abismante de Mahmoud Ahmed, un cantante como pocos.

Mahmoud Ahmed, bastión de los mortales.

Algunas de sus canciones:

Yegeter Loga

Tew Limed Gelaye

Amalele

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
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Cheb Mami

Fecha 24/08/2007 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Conocido como el «príncipe» del Raï -estilo musical propio de Argelia y, específicamente, de Orán, que cuenta con influencias occidentales, árabes y orientales-, Cheb Mami es considerado uno de los músicos de mayor importancia en la historia de Argelia y del Magreb.

Nacido en Saida, Argelia, el 11 de julio de 1966, logró superar una infancia con dificultades económicas y pudo, poco a poco, desarrollar sus aptitudes en el canto. Así fue que recibió el apodo de «Cheb Mami», que en español significa «el joven adolorido».

Su nombre original era Ahmad Khelifati, pero en el ambiente musical se le conoce como Cheb Mami, algo que es usual en el estilo Raï, pues muchos cantantes reciben el apelativo de «Cheb» (joven, masculino) o «Cheba» (joven, femenino).

Sus canciones son muy melódicas y por eso han podido cautivar a millones en el mundo. Sus principales mercados discográficos son Argelia y Francia. Es en este último país donde ha desarrollado buena parte de su vida y su carrera como cantante.

Los mayores logros los ha obtenido a partir de la década de los 90, aunque ya en los años ochenta destacaba por su gran voz. A lo largo de su carrera ha grabado canciones y discos en diferentes idiomas (árabe, francés y dialecto argelino), lo cual le ha permitido ampliar aún más su horizonte.

Ha realizado grabaciones con diversos cantantes, desde raperos como K-Mel hasta grandes solistas como Sting.

La única mancha apareció en julio 2009, momento en el cual fue condenado a cinco años de cárcel. Supuestamente, Cheb Mami sedó a su pareja de aquel entonces, para luego intentar un aborto. Finalmente, el cantante argelino no consiguió su propósito y dicha mujer dio a luz. Un tribunal de Paris llevó a cabo el juicio en julio de 2009 y encontró culpable al «príncipe del Raï», razón por la cual actualmente cumple presidio en la capital francesa.

A continuación, algunas de las canciones más conocidas de Cheb Mami:

– «Yo Yo»

– «Fatma»

– «Parisien du Nord»

– «Baida»

– «H’babi»

– «Douha Alia »

– «Wo wo wo»

– «Yoam wara yoam»

– «Bledi»

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
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El Magreb dentro del mundo árabe-musulmán, ¿ser o no ser?

Fecha 23/05/2007 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Por su ubicación geográfica, el Magreb aparece como una zona geopolítica de alta importancia y, por lo mismo, se convierte en un área estratégica.  Establecido en el norte de África, se constituye como un punto de encuentro, no sólo entre los estados que lo componen, sino que entre las diversas culturas, razas y religiones colindantes.

 Raimundo Gregoire Delaunoy  | 23 de mayo, 2007
francia (disponible en francés)

bandera-umaPara entender la realidad del Magreb es necesario ir más allá de sus límites.  En términos más precisos, se trata de vislumbrar al “vecindario” completo.  Hacia el sur limita con el África Negra; por el norte se encuentra con el mundo mediterráneo y la Europa Latina; en el borde oriental choca con Medio Oriente y Asia; y, hacia la parte occidental se hunde en el Océano Atlántico.  Entonces, se pueden desprender algunas conclusiones, que aunque parezcan demasiado obvias, es bueno recordarlas.

En primer lugar, el Magreb es africano, pero de población mayoritariamente árabe y musulmana.  En segundo lugar, en las costas mediterráneas se fusionan el legado europeo (francés, español, italiano y griego) y el de otras civilizaciones (fenicios, turcos, árabes y cartagineses).  En tercer lugar, junto al sur europeo, Turquía, Líbano e Israel forman una zona marítima común.  En cuarto lugar, el Magreb es la puerta de entrada a Europa, África, Asia y Medio Oriente.  Finalmente, junto a los países árabe-africanos, poseen cerca del 70% de la población árabe del mundo[1].

Es así que hablar del Magreb significa hacer mención a un “camino de caminos”, los cuales conducen a diversas regiones geopolíticas.  Pero no sólo se trata de términos físicos o territoriales, sino que también involucra la variable ideológica o religiosa.

Ya se ha dicho que el Magreb forma parte de África y, por ende, de la Unión Africana (UA); también se conoce la existencia de la Unión del Magreb Árabe (UMA); y, obviamente, es parte del mundo mediterráneo.  Ahora bien, dichas uniones, salvo la UMA, no tienen relación con la religión o la cultura de los países.  Entonces, si apelamos a estos elementos, nos encontramos con la real amplitud del mundo magrebí.  Como países eminentemente árabe-musulmanes, son parte insoslayable de la visión cósmica del universo islámico y árabe y, entonces,  no debiera extrañar que los integrantes de la UMA tengan un campo de acción, pero ya no sólo en África, sino que también en una dimensión que no tiene límites físicos: Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez son estados miembros de la Liga Árabe y la Organización de la Conferencia Islámica.

Concretamente, la Unión del Magreb Árabe (UMA) aún carece de la fuerza necesaria para establecerse como una organización de influencia mundial o continental.  Sólo tiene injerencia en lo relativo a los países magrebíes, pero debido a su debilidad estructural y al escaso tiempo de vida[2], todavía no se ha podido constituir como un bloque poderoso y capaz de imponer sus términos.

Con este contexto, todo indica que los países por sí solos pueden tener más peso que la UMA.  En la práctica los hechos son así, ya que Argelia y Marruecos, pero especialmente el primero de ellos, son importantes actores dentro del mundo árabe y musulmán.  A ellos se suma Egipto, un estado que no pertenece al Magreb, pero que sí está en África.  La República Árabe de Egipto es un país que siempre ha tenido relevancia en la política mundial, quizás bajo el eterno recuerdo de la grandilocuencia de la antigua civilización egipcia, pero no se puede desconocer su peso dentro del entorno árabe y musulmán.

Para darse cuenta de la importancia de estas naciones se hace imperioso realizar un análisis de la situación política, económica y social en el Magreb, el África árabe-musulmana[3], Medio Oriente, Egipto y la Península Arábiga.  A ellos, hay que sumarle las minorías musulmanas en India y China[4], la región separatista de Chechenia, Bosnia-Herzegovina y otros estados islámicos del mundo[5].

En términos políticos, Turquía, Irán, Egipto, Irak, Palestina y Arabia Saudita son los países de mayor influencia, no sólo en el seno de la Conferencia Islámica o la Liga Árabe (en caso que corresponda), ya que también poseen un alto grado de injerencia en la diplomacia internacional.  La importancia de estas naciones radica, esencialmente, en la historia de sus pueblos, el liderazgo natural que han llevado durante siglos y la contingencia actual que los envuelve.

Turquía lucha por ingresar a la Unión Europea, mientras se acentúan las diferencias entre los grupos laicistas e islamistas; Irán prosigue con su programa nuclear y hace un tiempo anunció el inicio del proceso industrial del enriquecimiento de Uranio; Egipto busca evitar la instauración de una teocracia y enfrenta a la Fraternidad Musulmana; Irak sigue sumido en los problemas originados por la invasión de las fuerzas internacionales y por la guerra civil entre sunitas y chiítas; Palestina no cesa en sus intenciones legítimas y ajustadas a derecho de convertirse en un estado, pero debe buscar una solución a las divisiones internas y la difícil convivencia del gobierno de unidad; y, finalmente, Arabia Saudita mantiene sus vínculos con Estados Unidos, se establece como el  bastión del wahabismo y, últimamente, ha tenido un rol importante en el conflicto palestino-israelí.

En lo referente al comercio y la economía mundial, se repiten Irán, Irak y Arabia Saudita, a los cuales se unen Indonesia, Nigeria, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.  Todos los países en cuestión poseen importantes reservas de petróleo, lo que les otorga gran relevancia a la hora de fijar precios y, por ende, entregarle estabilidad a los mercados bursátiles nacionales e internacionales.  Pero en estados como Irán e Indonesia, no sólo reciben ingresos por la explotación del “oro negro”, sino que también gracias al gas, un bien que cada vez se hace más valioso.  A tal nivel llega la dependencia de otras naciones en el gas o el petróleo iraní, que, por ejemplo, China y Rusia han sido acérrimos defensores del gobierno de Mahmoud Ahmadinejad.  A ello se suma el hecho que en marzo pasado se inauguró un gasoducto –ubicado en territorio iraní y armenio-, que permitirá a la vecina Armenia conseguir gas por medio de un abastecedor que no sea Rusia.

En el aspecto socio-cultural, Irán, Turquía, Arabia Saudita, Palestina, Egipto y Argelia aparecen como los principales centros impulsores de movimientos reformistas o, por el contrario, tradicionalistas del Islam.  Mientras Turquía se muestra ante el mundo como una nación musulmana, pero de gobierno laico, en Arabia Saudita, Egipto y Argelia destacan corrientes o grupos radicales como los wahabitas, la Fraternidad Musulmana y el Frente Islámico de Salvación.  Dichas tendencias político-religiosas –el caso de estas dos últimas- aparecen con la fuerza necesaria para transformar sociedades.  Mientras la Fraternidad Musulmana lucha por aquello, el Frente Islámico de Salvación ya tuvo un papel trascendente en la reconstrucción del país y en la política argelina.  En Irán, pero específicamente en Qom, se desarrolla el más alto estudio del Islam, destacando la rigurosidad de los teólogos.

En cuanto a Palestina, se produce una atractiva fusión entre distintas tendencias islámicas, diversas ideologías políticas –muchas de ellas arraigadas en un sustento socialista o marxista- y las diferentes estructuras culturales.

Situación actual del Magreb

Tomando en cuenta el sucinto análisis del mundo árabe-musulmán, cabe preguntarse cuáles son las reales posibilidades del Magreb.  ¿Hasta dónde puede llegar el poder y la influencia de las naciones magrebíes? ¿tienen un sustento lo suficientemente sólido para convertirse en un cuarto centro árabe e islámico, tras Medio Oriente, la Península Arábiga y Egipto? ¿el sueño de un Gran Magreb, líder del universo árabe-musulmán, es real o fantasía?

Para contestar estas preguntas, es importante conocer el hoy de la región.  En este sentido, hay que destacar que a pesar de las notorias diferencias entre los estados magrebíes, no se puede soslayar el hecho que poseen una historia bastante similar.  Es cierto, con distintos matices y procesos que no siempre fueron de la mano, pero, superficialmente, se podría establecer la siguiente secuencia:

colonización – independencia – falta de estructura política – falta de recursos – problemas  étnicos – gobiernos totalitarios – socialismo – apertura hacia el liberalismo – lenta democratización – crecimiento económico – aparición del terrorismo – mano dura con los grupos terroristas – resurgimiento de movimientos religiosos extremos

Claro, no todos los países pasaron por la misma línea de sucesos, pero se podría decir que esa es la columna vertebral.  Ahora bien, ¿cuál es la utilidad de esta espiral secuencial?  Bueno, sirve para entender el proceso por el cual ha pasado el Magreb y que, por lo mismo, ha impedido un mayor progreso –en los campos políticos, económicos y sociales- de la región.

Económicamente, existe una desigualdad evidente.  Los índices de PIB per cápita (2007) de Libia, Argelia y Túnez están por sobre los de Marruecos y Mauritania[6].  Las cifras son inapelables y muestran a Libia con 5.271 dólares, Argelia con 4.027 y Túnez con 3.180.  Bastante más abajo se ubican Marruecos y Mauritania, con 1.989 y 1.194, respectivamente.  Lo más preocupante es que mientras Mauritania posee la mayor tasa de crecimiento para el 2007, con una proyección del 10.6%, Marruecos apenas llega a un 3.3%, siendo el más bajo del Magreb.  Túnez, Argelia y Libia se ubican entre los dos polos, al registrar una proyección de crecimiento de 6.0%, 5.0% y 4.6%, respectivamente[7].  Cabe recordar que la tasa de crecimiento de África está fijada en 5.9% para el 2007, lo cual nos demuestra que muchos países africanos –especialmente los productores de petróleo- están creciendo a un ritmo mayor al de los magrebíes.

Como era de esperar, Argelia posee el mayor PIB de la zona (137.178 billones de dólares), seguido por Marruecos (61.110), Libia (38.800), Túnez (33.080) y Mauritania (3.537)[8].

Sin embargo, otros índices permiten ser más optimistas.  Es el caso de la inflación, que salvo el caso de Libia (24,4% en 2005)[9], todos los países del Magreb poseen registros de un solo dígito: Marruecos y Túnez, 2%; Mauritania, 5,1% y Argelia, 5,5%[10].  El promedio africano es de un 10,6%, lo cual demuestra la tendencia a la estabilidad de los precios no sólo en el Magreb, sino que también a lo largo de todo el continente.

Política y socialmente, las diferencias también son bastante explícitas.  En Túnez, Ben Alí gobierna desde 1987, siendo elegido Presidente en las elecciones de 1989, 1994, 1999 y 2004.  Para poder participar en los comicios de 2004, se debió realizar una modificación a la Constitución, para que así pudiese aspirar a un cuarto mandato[11].  Pero lo peor no es que en los últimos 20 años gobierne la misma persona, sino que la manera de establecer y manejar el poder.  Desde comienzos del régimen de Ben Alí se han llevado a cabo diversas protestas, demandas y acusaciones por parte de asociaciones de Derechos Humanos, acusando al Presidente tunecino de violar los derechos inalienables de toda persona.  Las torturas y detenciones se han convertido en algo normal dentro de este tipo de gobierno, que goza de poder absoluto, ya que en las últimas elecciones legislativas arrasó y se constituyó como la principal fuerza política.

En Argelia la situación no parece estar mejor y tras 15 años de inestabilidad, luchas armadas y lo que muchos consideran como una guerra civil, el poder parece tambalear.  Aun cuando se han celebrado elecciones presidenciales y legislativas, el ambiente está pletórico de rivalidades, muchas de ellas provenientes de hace décadas.  Uno de los principales problemas ha sido la irrupción del FIS como una importante fuerza política, en detrimento del FLN, acostumbrado a ser el partido de gobierno y amplio dominador en los comicios.  Al igual que su vecino Túnez, la represión por parte del gobierno y sus fuerzas de seguridad ha minado el proceso de lenta democratización.  A este gran problema se suman las constantes revueltas en la inagotable Kabilia, la difícil situación de etnias como los beréberes y los tuaregs y el siempre latente y presente peligro de grupos terroristas, dentro del cual destaca el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, el cual es uno de los principales aliados y brazos armados de Al Qaeda en el norte de África.

En Libia, Muammar al Gaddafi lleva 38 años en el poder y no ha dado grandes señales de cambiar el sistema imperante.  Si bien abandonó los métodos terroristas y los programas de construcción de armas de destrucción masiva, aún queda un manto de interrogantes por sobre la aparente pasividad del gobierno libio.  Su bonanza económica y una diplomacia mucho más inteligente le han permitido gozar de más estabilidad en los últimos años.  El último incidente tiene que ver con las cinco enfermeras búlgaras y el médico palestino, condenados a muerte luego de ser declarados culpables de haber infectado con SIDA y en forma voluntaria a 426 niños en el Hospital de Benghazi, en 1998.  La Unión Europea ha tenido una activa participación en el hecho y en enero de este año amenazó a Libia con “revisar” las relaciones en caso de no llegarse a una solución “positiva, equitativa y rápida”.

En Marruecos, se viven momentos de relativa calma y la mayor preocupación del rey Mohamed VI parece estar centrada en el desarrollo económico y cultural del reinado.  Atrás quedaron las malas experiencias del pasado, experimentadas, principalmente, por Hassan II en la década de los años setenta.  Hoy, Marruecos realiza intensos y sistemáticos intercambios y acuerdos comerciales, culturales y sociales con España, Bélgica, Burkina Faso, Malí y Camerún, entre otros países.  A pesar de tener estabilidad interna, el mayor problema tiene que ver con la cuestión del Sahara Occidental, que aún no ha sido definida.  En lo social, otro de los inconvenientes se relaciona con la inmigración ilegal, no sólo de marroquíes, sino que de africanos, los cuales utilizan a Marruecos e Islas Canarias como vía de ingreso hacia Europa. El tema humanitario y los abusos cometidos por las fuerzas marroquíes y españolas se han establecido como dos puntos fijos en la agenda de conversaciones entre Marruecos y España.

En Mauritania, hace poco se realizaron las primeras elecciones democráticas y transparentes de toda la historia, que culminaron con la victoria de Sidi Ould Cheikh Abdallahi en la segunda vuelta electoral.  El caso mauritano ha sido todo un ejemplo, ya que la transición democrática tuvo un camino menos sufrido que en el caso de otras naciones.  Para muchos, el actual reto de la República Islámica de Mauritania será saber mantener la institucionalidad y los elementos propios de la democracia, al mismo tiempo que deberá bregar por una serie de problemas, que han postrado a los mauritanos a vivir en la pobreza durante décadas.  Otro gran desafío tiene que ver con las pugnas entre la población árabe y beréber del norte mauritano y los habitantes negroafricanos del sur del país.  En años anteriores, estas diferencias provocaron sangrientas luchas y movilizaciones, las cuales incluso derivaron en problemas limítrofes entre Senegal y Mauritania.

¿Hacia dónde se dirige el buque magrebí?

Entonces, analizando la situación económica, política y social del Magreb las conclusiones comienzan a brotar espontáneamente.  Existen, como era de esperar, elementos que juegan a favor y en contra del mundo magrebí y sus pretensiones de transformarse en un referente del universo árabe-musulmán.  Claro, muchos caerán en la inevitable comparación con los otros ejes del mundo árabe e islámico, pero lo cierto es que aquello no es justo, ni tampoco correcto.  No se pueden comparar realidades tan distintas, ya que a pesar de tener una religión común y, en algunos casos, una cultura y un idioma compartido, las notorias diferencias geográficas, físicas y contextuales de una y otra región hacen estéril cualquier tipo de paralelo que busque establecer lo “mejor” y lo “peor”.

Efectivamente, el Magreb está a años luz de países ricos y desarrollados como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, los cuales poseen grandes e importantes reservas de petróleo en pequeñas superficies territoriales.  Algunos de estos países apenas superan el millón de personas[12] y, por lo mismo, logran un nivel de vida demasiado alto en comparación al resto de las naciones árabes y musulmanas.  Respecto al Medio Oriente, Egipto y otras naciones asiáticas, la brecha se ha acortado y, de hecho, los índices económicos son bastante parejos.  De todas formas, la tarea no sólo incluye igualar o superar las tasas de crecimiento del PIB, los niveles de inflación o la balanza de pago.  Se trata de establecer una buena distribución de las riquezas y de educar a las masas.

Culturalmente, el Magreb nada tiene que envidiar a otras zonas del mundo, ya que posee una exquisita y especial fusión de elementos culturales, raciales y religiosos, que le otorgan un atractivo sin iguales.  Durante años se produjo un intercambio mercantil entre europeos, africanos y asiáticos, lo cual derivó en transmutaciones de la cultura.  Es así que el arte, la literatura, la arquitectura, la gastronomía y la pintura, por dar algunos ejemplos, presentan cánones y estilos incomparables y muy propios de esta zona.  Al mismo tiempo, la mezcla racial entre beréberes, árabes, negros, blancos europeos y otros pequeños grupos minoritarios entregan una composición étnica interesante y de gran trascendencia.  En ella se unen el nomadismo y el sedentarismo; el tribalismo africano y los sistemas modernos.

Quizás la aparición de líderes políticos de real peso a nivel internacional y un  vuelco hacia Oriente, mediante la oposición ante Occidente, podrían darle un rol más protagónico al Magreb.  Hoy, en una época de divisiones religiosas, muchas veces no se puede ser amigo de unos y otros.  Lamentablemente, la política actual y la diplomacia mundial obligan a establecer alianzas permanentes, aunque forzosas.  Es lo que ha ocurrido con la crisis nuclear iraní, con la famosa “guerra contra el terrorismo” y la crisis del pueblo palestino.

Tal vez, el error magrebí ha sido fijarse en los puntos de desencuentro más que en los de encuentro y, por ello, la Unión del Magreb Árabe sólo es un compromiso firmado.  Si eliminan sus fronteras ideológicas, si adoptan una postura abierta al diálogo y si buscan la solución a sus problemas limítrofes, entonces quizás logren entablar un lugar de reunión en el cual la conversación y los acuerdos sean lo principal.  Si aquello ocurre, podrán tener un mensaje único e inequívoco, capaz de ser comprendido por todo el mundo árabe y musulmán.  Recién ahí, la Conferencia Islámica y la Liga Árabe los mirarán con más respeto y les otorgarán las responsabilidades y el puesto que, previa demostración de aquello, les pertenece.

Pero si continúan en el balancín eterno, pensando si les conviene apoyar a Irán, Palestina e Iraq o si es mejor mantener  buenas relaciones con la Unión Europea y Estados Unidos, entonces no tendrán un lugar.  Ni en la comunidad europea y sajona, ni en el mundo árabe-musulmán. Ni en occidente, ni en oriente.

Ni en el Magreb, ni en el Mashrek.



[1] Según los datos estadísticos de la Guía del Mundo 2007, el Magreb aporta con el 23.08% de la población árabe total; si se le suman los otros estados africanos (43.80%), el total de los países árabe-africanos es de 66.88%).

[2] Hay que recordar que la Unión Africana se estableció recién en febrero de 1989.

[3] Defino como “África árabe-musulmana” a la zona que abarca países que sin ser parte del Magreb poseen una importante cultura árabe y/o musulmana y una población que, aunque negroide, presenta ciertos rasgos arábigos, moros o beréberes.  Hablamos de Malí, Níger, Chad, Djibouti, Sudán y Somalía.

[4] Se estima que en China habría al menos 30 millones de musulmanes.  En India, el número sería cercano a los 130 millones.

[5] Afganistán, Albania, Azerbaiyán, Bangladesh, Benín, Brunei, Burkina Faso, Camerún, Comoros, Costa de Marfil, Gabón, Gambia, Guinea, Guinea-Bissau, Guyana, Indonesia, Kazajstán, Kirguistán, Maldivas, Mozambique, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sierra Leona, Suriname, Tayikistán, Togo, Turkmenistán, Uganda y Uzbekistán.

[6] Fuente: Fondo Monetario Internacional

[7] Ibid

[8] Fuente: Fondo Monetario Internacional.  Las cifras de Libia corresponden a 2005.

[9] Fuente: Banco Mundial

[10] Fuente: Fondo Monetario Internacional

[11] La Constitución establecía que un Presidente podía ejercer como tal sólo tres veces.

[12] Entre los tres estados suman 8.472.507 habitantes.

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Timbuctú, ni tan lejos…

Fecha 19/03/2006 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Más de alguna vez habrán escuchado expresiones como «más lejos que el Timbuctú» o «ándate al Timbuctú». Dichas frases hacen referencia a la lejanía y al aislamiento de esta mítica ciudad, que en tiempo pasados fue un gran centro religioso y comercial, pero que hoy sólo es el vestigio de grandes tiempos pasados.

Timbuctú es una ciudad fundada en el 1100 por los tuareg, que llegaron a acampar en una zona de pozos, para así obtener algo muy preciado en esta árida región: agua. Ubicada en el centro de Malí, posee una rica cultura e interesante historia, que la transforman en un importante objeto de estudio. El diseño de sus mezquitas le ha otorgado gran fama y es así que está incluida dentro del programa patrimonial de la UNESCO.Desde sus orígenes estuvo controlada por diversos pueblos y reinos y así como los Tuareg (nómadas «camelleros») se establecieron ahí en el 1100, en el siglo XIII serían expulsados y el Imperio Malí convertiría a este pueblo en un gran centro comercial del África noroccidental. A fines de esta centuria, el sultán Mansa Musa construiría la mezquita Djingereyber, que es el símbolo del estilo saheliano, basado en el método del lodo-seco.

La época dorada llegaría bajo la dinastía de los Askia, momento en el cual se estima que el total de habitantes era cercano a 100.000, destacando diversas etnias como los bereberes, árabes, mauritanos y tuaregs.

En 1591 los ejércitos marroquíes se tomarían la ciudad con la intención de obtener grandes ganancias económicas, seducidos por los miles de relatos que se habían escrito acerca de las riquezas del Timbuctú. Sin embargo, no pudieron cumplir con lo deseado y ya por el año 1700 la ocupación morisca fue desapareciendo en forma progresiva.

Posteriormente, los franceses conquistarían la zona -tras derrotar a los tuaregs- e iniciarían un período de colonización que se prolongó desde 1893 hasta 1960.

Cabe consignar que durante siglos estuvo prohibida la entrada de no musulmanes al Timbuctú y, de hecho, este fue uno de los grandes problemas a los cuales debió enfrentarse el Imperio francés.

Finalmente, luego de la independencia de Malí (como país) y la apertura de este estado hacia el mundo, Timbuctú se ha transformado en un lugar de gran relevancia turística. Hoy, su población estable no supera los 20.000 habitantes, pero el gran legado cultural, comercial y arquitectónico se puede apreciar en sus añosas, polvorientas y estrechas calles y, por supuesto, en sus más famosas construcciones: sus mezquitas, la gran muralla y la Universidad Islámica, ubicada en lo que antes fue la Mezquita Sankore.

Entonces, y conociendo un poco de la historia del Timbuctú, es necesario preguntarse qué tan ciertas eran las expresiones que hacían mención a lo inexpugnable y lejano de este gran centro histórico, en pleno corazón del África saheliana.

Por años estuvo entregada al mundo islámico, pero realmente no estaba perdida en medio de la nada. Ciertamente era de difícil acceso, pero tampoco se constituyó como un enclave perdido y es por eso que hoy podemos disfrutar de la leyendas, los mitos e históricos relatos del Timbuctú.

Ni tan lejos, ni tan cerca……simplemente ahí.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
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Bestiario, un imperdible de Franz Kafka

Fecha 14/01/2005 por Raimundo Gregoire Delaunoy

País: República Checa
Autor: Franz Kafka
Otros datos: Editorial Anagrama S.A
3ra edición, 1999
149 páginas

Franz Kafka es, sin duda alguna, uno de los escritores más importantes e influyentes de la literatura del siglo veinte. Su trascendencia no sólo radica en la gran calidad de sus obras, sino que también en el legado que dejó a las futuras generaciones de lectores y literatos.

Lo hecho por Kafka fue entregar su mensaje –un grito desesperado-, pero de un modo distinto, utilizando figuras o estilos literarios antes no muy explorados o desarrollados. Si a lo largo de sus diversas creaciones es posible observar temáticas como la angustia ante las guerras, la compleja realidad del mundo judío, el concepto de las relaciones paternales y la visión de un mundo cada vez más incierto, entonces en “Bestiario” es posible encontrar muchos de estos tópicos, pero expresados mediante la caricaturización de la sociedad.

Y justamente es esta manera muy particular de ver y hacer ver a la humanidad lo que le da un gran valor conceptual y artístico a “Bestiario”, pues no sólo se puede apreciar un notable trabajo analítico y crítico, sino que, además, se fusionan lo físico y estético –encarnado en las figuras animales- con lo psicológico –centrado en los arquetipos o modelos de los personajes-, dando pie, en definitiva, a la más pura y transparente radiografía de un momento histórico.

En relación a esto último, cabe recordar que a pesar de su tardía publicación –recién en los años 90 se llevó a cabo la 1ra edición-, “Bestiario” se ha transformado en un libro de culto para los amantes de las antologías o recopilaciones históricas, ya que en este gran trabajo compilatorio se incluyen once cuentos, relatos y fábulas, los cuales van entregando la visión kafkiana de la realidad del período 1914-1922, años en los que Franz Kafka desarrolló dichos escritos (en medio de la 1ra Guerra Mundial y conflictos como la incipiente persecución de los judíos o la caída del Imperio austro-húngaro).

A modo de resumen, en “Bestiario” el lector podrá viajar en el tiempo y darse cuenta que los topos, chacales, sirenas, buitres, perros y otros animales aparecidos en este gran libro son, efectivamente, la mejor forma de mostrarnos cómo funciona la raza humana y, más que eso, el por qué de nuestras increíbles conductas.

Un gran acierto de Franz Kafka. Otro más del genio de la dulce Praga.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
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Los desafíos del Covid-19

En diciembre de 2019 comenzaba uno de los momentos más complicados del siglo XXI. Mientras el mundo seguía con su cotidianeidad, China se esforzaba para ocultar el avance de una nueva gripe, pero que, a diferencia de otras, parecía ser demasiado contagiosa y letal.

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