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El Cuerno de África y su lucha contra las langostas

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El Cuerno de África y su lucha contra las langostas

Fecha 18/06/2020 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Afectado por el cambio climático, conflictos político-sociales y la hambruna, el Cuerno de África agregó una nueva preocupación en octubre de 2019. En aquel entonces, comenzó una invasión de langostas del desierto, generando mucha preocupación y poniendo en riesgo alimentario a millones de personas en dicha zona de África. Con el paso de los meses, cabe preguntarse cuál es la situación actual de este fenómeno que ha adquirido, según la misma Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), proporciones bíblicas.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 19 de junio de 2020

La historia del Cuerno de África habla por sí sola y muestra las dificultades que ha enfrentado esta región, que, por lo demás, es una de las más importantes de la geopolítica mundial. En este sentido, basta con revisar algunos acontecimientos de los últimos años para darse cuenta de la magnitud del problema. Por ejemplo, entre marzo y junio de 2018 hubo terribles inundaciones, mientras que entre junio y septiembre del mismo año tuvo lugar un brote de la fiebre del Valle del Rift en Kenya y Somalía. Poco después, en octubre de 2018 y septiembre de 2019, habría hitos en la sequía que afecta a África Oriental, la cual comenzó en 2016 y que ha significado que más de 20 millones de personas hayan tenido que desplazarse y/o enfrentar drásticos cambios en su vida cotidiana. Luego, entre octubre y noviembre de 2019, se producirían las peores inundaciones desde 1997, con montos de precipitaciones que superaron en un 300% lo normal. Esto generó 250 muertos y 2,8 millones de personas afectadas. Y, por si fuese poco, en octubre de 2019 comenzó la actual plaga de langostas del desierto, que se desarrolló, al inicio, en Etiopía, Kenya y Somalía. Mientras en territorio etíope y somalí no había ocurrido algo así en 25 años, en el caso de Kenya un registro de tal nivel se encontraba 70 años atrás.

Si bien los países del Cuerno de África han comenzado a trabajar para mejorar la condición de vida de sus habitantes, este proceso es aún incipiente y, para peor, acompañado de grandes desigualdades socioeconómicas. Además, se trata de estados con una gran fragilidad institucional, lo cual ha impedido, entre otras cosas, una mayor integración regional. A pesar que existe la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD), las relaciones entre los estados miembros siguen siendo irregulares y marcadas por los vaivenes regionales. Mientras Kenya ha avanzado en pos de consolidar un sistema político democrático, Etiopía recién en 2018 optó por esta senda, aunque, debido al Covid-19, no se pudieron realizar las elecciones generales anunciadas y que serían claves para ver hacia dónde iba el país. En paralelo, Eritrea y Djibouti siguen siendo gobernados por dictaduras, en tanto que Somalía lucha para fortalecer su sistema federal, el cual siempre está amenazado por Al Shabaab y la fragmentación interna (como principales ejemplos aparecen los casos de Somaliland y Puntland). Por último, en Sudán del Sur recién se están dando algunos pasos hacia el fin de las hostilidades y la consolidación del estado, mientras que en Sudán cayó Omar al Bashir, pero aún es incierto el camino que seguirá dicho país, el cual estuvo férreamente marcado por una dictadura de muchos años. Desde la llegada de Ahmed Abiy al poder de Etiopía, como primer ministro, comenzaron a soplar nuevos vientos en la región. Esto implicó que Eritrea y Etiopía sellaran la esperada paz, pero también que se produjeran otros importantes movimientos diplomáticos en la zona. Así, Eritrea y Somalía restauraron sus nexos, en tanto que estos dos últimos y Etiopía firmaron un acuerdo de cooperación económica. Además, tras diez años de congelamiento, Djibouti y Eritrea anunciaron la normalización de su vínculo, mientras que Eritrea y Somalía declararon la reapertura de sus embajadas. Estos son algunos de los principales cambios, pero también se debe mencionar que ha habido disputas diplomáticas. La más famosa es la que han mantenido Kenya y Somalía por aguas territoriales, pero a eso se debe sumar la pugna entre Djibouti y Kenya por un cupo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU.

La presentación llega a dar escalofríos. Y eso que podría ser peor, pues a lo mencionado previamente se deben sumar, entre otros, la actividad terrorista de Al Shabaab, la piratería -por más que en los últimos años haya bajado considerablemente-, el fenómeno migratorio, la inestabilidad político-social, la presencia de refugiados y los conflictos internos y regionales. En resumen, el Cuerno de África es una zona en la cual viven cerca de 214 millones de personas, muchas de las cuales sufren por estos problemas, pero, además, por la falta de alimentos. Según la FAO, 70 millones de habitantes de esta región se ven enfrentados a la inseguridad alimentaria, lo cual se explica, entre otros motivos, por las condiciones climáticas -una zona árida o semiárida que alterna sequías con inundaciones-, los conflictos, la explosión demográfica, la precariedad institucional o gubernamental y la baja productividad de la agricultura.

En este contexto, es necesario entregar unas cifras sobre la situación de los refugiados y los desplazados internos de la región. Según datos de la Organización Internacional para la Migración (IOM), en 2019 había 8,1 millones de desplazados internos y 3,5 millones de refugiados en el Cuerno de África y África Oriental. En detalle, algunos casos son llamativos. Por ejemplo, en Somalía hay 2,6 millones de desplazados internos por la sequía y los conflictos, a lo cual se deben agregar 5,4 millones en condiciones de inseguridad alimentaria. La situación de Somalía es aún más dramática si se toma en cuenta que 775.484 somalíes dejaron su país y fueron acogidos, como refugiados, en los países del Cuerno de África y Yemen. En el caso de Etiopía, llegó a tener 3,1 millones de desplazados internos, pero en abril de 2018 ya eran 2,3 y en octubre de 2019 la cifra era menor a 100.000 personas.  Eso sí, Etiopía alberga a 763.827 extranjeros, la mayoría provenientes de otros países del Cuerno de África. A su vez, Uganda acoge a cerca de 1,4 refugiados y, a nivel continental, ocupa el primer puesto en este ítem. Por último, Sudán del Sur anota 1,7 millones de desplazados internos, lo cual demuestra que la inestabilidad política y social genera desplazamientos masivos. Muchas de estas personas terminan en otros países, pero otros tantos se mueven al interior de las fronteras. Completando el panorama de los desplazados internos, Sudán tiene cerca de dos millones, en tanto que Somalía se anota con 810.000 aproximadamente. Djibouti y Eritrea no tienen cifras oficiales, mientras que Kenya ronda los 150.000.

En este contexto, la plaga de langostas del desierto ha sido una mala noticia para una región que, como se pudo ver en los párrafos previos, ya tenía una serie de problemas por resolver y que, peor aún, mantiene a millones de personas en condiciones de vida muy precarias. En este escenario, la invasión de langostas solo vino a empeorar la situación alimentaria.

¿Qué ha pasado y cuál es la proyección?

Primero, es necesario tener una noción acerca de lo que significa esta plaga de langostas del desierto, la cual ha sido catalogada como “severa y aguda”. Según la FAO, al menos 25,3 millones de personas sufren, en el Cuerno de África, por la inseguridad alimentaria y 11 millones de ellas se encuentran en áreas amenazadas por las langostas. Al respecto, cabe recordar que un enjambre (de langostas) de un kilómetro cuadrado puede comer, en un día, lo mismo que 35.000 personas, en tanto que, de no tomarse las medidas adecuadas, la cantidad de langostas del desierto podría aumentar en 400 veces. Sobre esto último, en época de plaga, las langostas se pueden diseminar a través de un área de hasta 29 millones de kilómetros cuadrados, es decir, podrían llegar hasta 60 países.

Lo anterior se traduce, en términos económicos, en la necesidad de contar con 231,6 millones de dólares para que la FAO pueda llevar a cabo una rápida respuesta. Como se puede ver, son números bastante contundentes, pero lo positivo es que los recursos económicos han llegado. De hecho, se han recaudado 144 de los 231,6 millones de dólares necesarios, lo cual asegura que se podrá actuar en los países del Cuerno de África (Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenya, Somalía, Sudán y Sudán del Sur), pero también en otros cercanos (Tanzania, Uganda y Yemen).

El problema es que las proyecciones de la FAO aseguran que la plaga aumentará en escala a través de Etiopía, Kenya y Somalía. Durante junio, se extenderá hacia el norte, en algunas zonas de Etiopía, Eritrea, Somalía y Sudán. Lo anterior es preocupante, ya que en esa fecha comienza la actividad agrícola en dichos países y, de hecho, el principal efecto de esta plaga es que la cosecha estacional podría disminuir en gran forma. Si se toma en cuenta el peor escenario pronosticado por la FAO, hacia fines de año, entre 2,5 y 4,9 millones de personas entrarían en fase de crisis alimentaria.   

Según el último reporte de la FAO, correspondiente al 13 de junio, los enjambres avanzarían hacia el norte, llegando a Etiopía y Sudán. En caso que efectivamente llegaran a territorio sudanés, ahí podrían emigrar a la región oriental de Chad, pero solo si es que encontraran las condiciones áridas ideales en Sudán. Si llegase a pasar a Chad, entonces podrían seguir su paso, eventualmente, por el Sahel. La buena noticia es que esta amenaza solo duraría cuatro semanas, ya que luego comenzaría la temporada estival de lluvia en Sudán.

Para ver la imagen amplificada, pinche sobre la misma.

En paralelo, en Yemen habrá importantes movimientos internos de enjambres, los cuales podrían llegar hasta el noreste de Etiopía y el norte de Somalía. Finalmente, la FAO sugiere que Etiopía, Sudán y Sudán del Sur se mantengan en alta alerta durante las próximas semanas, mientras que África Occidental debe seguir tomando medidas preventivas. En Eritrea, unos pocos enjambres, provenientes de Etiopía, podrían llegar al sur y a las tierras bajas de la región occidental del país. En cuanto a Djibouti, unos pocos grupos y pequeños enjambres podrían arribar, desde Etiopía y Somalía, al sur del territorio.

Respecto de la situación en Somalía, lamentablemente aumentarán los enjambres, especialmente en el centro y norte del país, en tanto que, en Kenya, también se producirán estos grupos y enjambres, los cuales emigrarán hacia el norte una vez que las condiciones atmosféricas sean más secas.

Como se puede ver, la situación es dramática y seguirá generando sufrimiento por al menos tres o cuatro semanas más. Además, existe la posibilidad que las langostas sigan avanzando y pongan en riesgos a regiones tan lejanas como el Sahel, la Península Arábiga, algunas zonas de Medio Oriente, Irán y parte del subcontinente indio. Así, es fundamental que los gobiernos del Cuerno de África mantengan sus esfuerzos y medidas, lo cual debe ser acompañado por el apoyo de organismos internacionales y ciertos estados desarrollados. Así ha sido hasta ahora y, gracias a eso, se han podido tomar medidas al respecto. Finalmente, así como la actual pandemia de Covid-19 ha generado un debate respecto de la cooperación internacional y la integración regional en asuntos sanitarios, la presente plaga de langostas del desierto también debiese significa que ciertos países generen políticas comunes para enfrentar a este tipo de crisis. Al igual que la salud, los alimentos no pueden esperar y siempre deben estar disponibles para el ser humano.

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East Africa’s railway project: Nyerere’s dream in the hands of foreigners?

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East Africa’s railway project: Nyerere’s dream in the hands of foreigners?

Fecha 23/02/2018 por Raimundo Gregoire Delaunoy

If someone still doubts about China’s important influence in Africa, the best is to point out that the Asian country is the first economic partner of the African continent since 2009. This is a fact that is well known (inside and outside of Africa) and one of the dimensions of this phenomena can be seen through an analysis of the infrastructure issue.

Raimundo Gregoire Delaunoy | February 21st, 2018

(Fotografía: Peter Ulrich)

Last year, in September, Zambia launched a mega-road project, which was financed by a Chinese company and through a loan of China’s EximBank. Previously, China financed other massive infrastructure projects in Nigeria, Ethiopia, Kenya, Angola, Tanzania, Algeria, Egypt, Djibouti and Democratic Republic of Congo, among others. 

But one of the most emblematic projects is the Tanzania-Zambia Railway (Tazara), which was funded by China and was inaugurated in 1976. It was one of Julius Nyerere’s dreams for the integration of Eastern Africa and, luckily, he was able to see the results of such an important railway. Nearly five decades after it was launched, the railway will be modernized –with access to a mega-port in Bagamoyo- thanks to the Chinese and Omani funds. Therefore, the connectivity of the Tanzania-Zambia section will be improved.

But the good news continues in Eastern Africa, as other key railway projects have been constructed or announced. For example, Rwandan and Tanzanian governments have committed to concretise the Isaka-Kigali Standard Gauge Railway (SGR) project, while Nairobi-Mombasa high-speed railway started its activities in 2017. This latter may be connected in the future with the recently launched Ethiopia-Djibouti railway –also funded by Chinese companies-, which has strengthened the trade route that has been used by landlocked Ethiopia since the independence of Eritrea in 1993.   Also, there is the intention of linking up the Nairobi-Mombasa railway with Uganda, Rwanda and South Sudan.

At the same time, there are studies that currently examine the viability and the possibilities of other railway projects, which would link up the existing lines with other in countries that, until now, have not been part of these mega-projects. For example, Burundi and Democratic Repúblic of Congo should be taken into account for the next initiatives.

In this context, Eastern Africa should face, in the nearby future, a full of expectation scenary, as the railway map of the region would improve the trade conditions and the people’s mobility. Thus, the commercial balance should be bigger and the economic resources should rise. And this is what Julius Nyerere wanted in the 60’s and 70’s, when he dreamt of a one-country Africa or at least an Africa of regional integration blocks. He always vowed for African unity and against the fragmentation of the states and/or the continent. One of his key projects was the railway but he was aware that to develop this dream it was nearly impossible without counting with loan from foreigner countries. And this is what is currently happening in Africa and, particularly, in Eastern Africa. The biggest loaner is China (82.5 percent of the costs of the railway projects between 2000 and 2014 were covered by China’s EximBank) but there are countries like Turkey, United Arab Emirates, Oman and, lately, Morocco who have shown interest in exploring Eastern African market.

So, the big challenge for Eastern Africa will be how to balance the need of funds with the independence of the region. As Julius Nyerere said, in 1968, “once that a nation has sold its freedom in exchange of economic assistance or when it has accepted the control of the foreign forces, that nation is lost”.

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African countries processes to follow in 2018

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African countries processes to follow in 2018

Fecha 28/12/2017 por Raimundo Gregoire Delaunoy

With the arrival of a new year, it is important to analyze some important topics that will fill the African agenda of international and specifically, interafrican, issues during the current year. So, this article will present some countries that should be tracked in 2018 as they will possibly face important changes and strong (and sometimes hard) sociopolitical processes.

Raimundo Gregoire Delaunoy | December 28th, 2017

(Fotografía: Agencias)

Only by looking the electoral calendar of Africa for 2018 it seems that it will be an important year. There will be nine presidential elections and 15 legislative ones, which will be complemented with others like local elections, referendums or municipal processes. Even more, Cameroon, Egypt, Democratic Republic of Congo, Mali, Madagascar, Mauritius, Sierra Leona, South Sudan and Zimbabwe will choose a new President. So, just talking about elections it will be a year full of expectations.

At the same time, there are key events that are developing in Africa and that, obviously, will be part of 2018’s agenda por this continent. For example, the dispute of the Nile, the tasks of the new chief of the MINURSO, the immigration issues in Northern Africa but also in Eastern and Central Africa, the transformation of the African Union, advances in the African integration, the rise of terrorism, the drug traffic routes and the fight against hunger, among others. Different and tough challenges for a continent that has improved in a lot of aspects but that still confronts eternal social conflicts and, surely, a lack of a deeper integration as a whole. As Julius Nyerere declared, the fragmentation of Africa still causes damage to the path that will give Africans better life conditions.

In the following paragraphs, the context of different countries will be analyzed, so that the study of such a huge continent can be realized in a less dense way.

Egypt

Abdelfatah Al Sisi’s announcement of running for the presidential election – which should be held on Mars 26th– confirmed what all Egyptians knew, it is, he will not hold out­ the power and he will continue with his ambitions. And if there was any doubt in relation to his rivals, now everything is clear, as all of the other candidates have ended their presidential dream and al Sisi’s victory is only a matter of time.

It is true that he saved the country from the Muslim Brotherhood -a group that tried to be seen as a moderate islamist political party but that finally tried to establish changes that would have conducted Egyptian society into a more conservative one- but Egypt still faces the problem of discrimination against women, Christian minorities (nearly 10% of the country’s population) and secular sectors of the society.­ Also, the threat of terrorism is very active in the Egyptian territory and specially in the Sinai. The attacks of last months are a demonstration of this and reflect the fragile security context of the country. The situation worsens if the analysis deepens in topics like the economic reality of Egypt, the corruption and the strong-hand leadership of al Sisi, who never hesitates before sending to prison political rivals, islamists, ONGs representatives and anyone who opposes to him.

Even if the lack of civilian liberties has been a problem through decades, there was a hope that after Hosni Mubarak’s fall a new paradigm could be established, specially in freedom to express, religious liberty and, maybe the most important, the end of that deep and strong relation between politics and military in the government or power. Sadly, none of those situations have changed and, even worse, Egypt faces 2018 with lot of problems and big challenges in those issues. Then, it will be a key moment for the future of the country. The reforms are waiting and al Sisi has the opportunity to rectify the path and give, once again, hope to the Egyptians.

Libya

If there is a country that faces a crucial year for its social, political and economic re-order, it is Libya. Since the fall of Muammar al Gaddafi (in 2011), the former stable country has become into a semi-failed state. Two governments and two Parliaments, slavery, immigration crisis, difficulties for the oil production and social discontent. Also, the strong menace of Al Qaida of the Islamic Maghreb (AQIM) and the Islamic State, among other terrorist groups. So, the Libyan scenario doesn’t seem to be very well during 2018. Nevertheless, there are some challenges for the Maghrebian country.

During the last months was revealed the existence of numerous human-trafficking networks and, even worse, the practice of slavery in the Libyan territory. The dramatic issue generated summits, meetings and political compromises in Sub-Saharan Africa, the Maghreb, the European Union and the Organization of the United Nations (ONU), among others. However, this conflict should be solved as possible and, therefore, has to be one of the priorities for the Libyan authorities.

The problem is that in 2018 the expectations turn around two sociopolitical key facts, it is, the reconciliation process that brings with itself a new Constitution for the country and the correct realization of the presidential and legislative elections. Thus, the first step is to work for the re-construction of the state infrastructure, as with this goal being achieved all the further projects should be faced with more strength and order. This is why the oil situation is other of the key topics for Libya in 2018. Since 2017, the numbers of oil production and exportation have been showing a positive trend, so one of the ambitions should be the consolidation of this process. With oil, new Constitution, national reconciliations and a stronger and better state apparatus, the other challenges –as fight against immigration (and slavery), terrorism, separatism and ethnic conflicts (tebou and amazigh claims) should be developed in a better context, it is, one with high levels of chaos and violence but at least with the hope given by a newly created process of rebirth of the Libyan state and society.

South Sudan

The peace talks have failed and the future of the country will be shaped, once again, by violence, poverty and other conflicts associated to the main problem, that is, hunger, displacement and immigration. To avoid this, or at least soften the consequences, the efforts of the international community (and the government, of course) should be directed to the cessation of hostilities. In this scenario, the AU5 (an African Union commission of five countries) will have the great opportunity to recover the path and return the trust to an African solution as external powers like the European Union have not been able to establish as a trustful partner in this process.

The Nile conflict

Recently, Sudan, Egypt and Ethiopia met in the Ethiopian capital, Addis Abeba, to solve the dispute about the Grand Ethiopian Renaissance Dam (GERD), which has been involving these three countries and other ones, as Eritrea, in the conflict. While the image of seeing the governments of the three named states trying to find a final agreement is a positive step, the fact that Sudanese troops were deployed in the Eritrean border makes it impossible to assure that the problem will be ended in a peaceful way. Even more, the “Nile Conflict” involves countries that normally have faced diplomatic and/or military confrontations. That is the case, for example, of the ties between Sudan and Egypt, Ethiopia and Eritrea, Sudan and Eritrea and Ethiopia and Egypt. So, it is clear that a little spark could start a big fire and, therefore, the “Nile Conflict” should be solved as soon as possible.

Cameroon, Democratic Republic of Congo, Mali and Zimbabwe: recovery through presidential elections

For different reasons, this countries have been fighting for establishing a re-order of its social, political and economic situation. In Cameroon, the Anglophone region –which waves the flag of separatism- continues to give strong headaches to the government and riots that still generate disorder and, the worst, deaths. In the Democratic Republic of Congo, the challenge of eradicating the ‘Kabila Clan’ from the control of the country has been a very tough issue. So, the main goal in this giant state should be the organization and development of transparent and democratic elections. In Mali, another African semi-failed state, the division is still a great obstacle in the process of re-order of a country that has been facing conflicts –separatism of the Azawad region, rise of terrorism groups that formerly were not active in the Malian territory, consolidation of the governments power and drug and human trafficking- since 2012. Finally, in Zimbabwe, the end or Robert Mugabe’s era was a very good step but the next challenges seem to be even more difficult and heavy. The construction of a new state –as Mugabe was the only leader in the independent Zimbabwe-, which implies the modernization of the political structure and a huge change in the Zimbabwean social map is just the beginning of a long process.

So, these countries will need to do well in the presidential elections that will be held during 2018. Not only for having a president but, the most important, to return the hope of a better future for their population. Wars, divisions and corruption should be left aside and the African community should be able to help in this process. The same for the United Nations.

The Horn of Africa and the challenge of facing intern and extern sources of conflicts

Al Shabaab’s presence in Somalia is just enough to be worried about this region but if we add the recent political (and social) convulsions in Kenya –due to the still contested presidential election’s results- the outlook gets darker. Unfortunately, the Yemen conflict and the Arab-Iran-Turkey crisis have splitted into the Horn of Africa and, specially, into Somalia, a country that needs the help of states like United Arab Emirates, Saudi Arabia, Qatar and Turkey. About this latter context, the situation seems to be very cloudy, as the net of political supports has been changing in the last months and still is in motion.

Therefore, 2018 should be an opportunity to demonstrate that Somalia and Kenya –but also Ethiopia, which has given some tiny hints of a depressurization of the social and political situation- can reach balanced and strategic diplomacy objectives, in order that the Horn of Africa can avoid more tension in the region and, in consequence, to prevent a high risk of conflict. The decision that will be made in relation to Al Shabaab, ties with external powers, the Nile issue and political reconciliation will be key elements.

The Maghrebian context

Algeria, Morocco and Mauritania can be categorized as countries that have maintained the status quo and, also, the equilibrium in their social and political aspects. Surely, with risks –among others, Bouteflika’s health and Kabilia’s movement in Algeria; the social protests in the Rif and the raise of the life’s cost in Morocco; and the authoritarian rule of Abdelaziz in Mauritania- but with some stability. Different is the situation of Libya (already analyzed) and Tunisia. This latter has confronted economic crisis, political disfunction and protests of Tunisians that year after year lose hope of the country’s recovery.

Nevertheless, there is a silent topic that should be observed with a lot of care during 2018. It is the relation between Morocco and the Polisario and Algeria, which should change as in 2017 two important facts took place. The first, and most important, the official return of Morocco into de African Union. The second, the appointment of the Canadian Colin Stewart  and the German Horst Kohler as the new head of the MINURSO and as the new General Secretary Personal Envoy for Western Sahara, respectively.

With these movements and the permanent hostilities witnessed along 2018, the Sahara conflict should not be forgotten. Even if the risk of a military conflict is nearly nonexistent, the political consequences of this issue could threaten, once again, the political cohesion of the Maghreb and regional blocks of integration, including the African Union.

Countries looking for the democratization of their state and society

For different reasons, Equatorial-Guinea, Central African Republic, Angola, South Africa and Madagascar have the obligation of advancing towards democracy and/or social reconstruction. In Equatorial Guinea, Teodoro Obiang Nguema has been in power for 38 years and is the oldest African governor. In December, he faced another coup attempt and, as all the previous ones, he survived. However, the opposition will not stop their fight, even if the use of military abuses (detentions and repression) is one of the most recurrent strategies of the current government in order to confront the political and social rivals.

Central African Republic is still facing one of the most difficult and long peace processes in Africa, so in 2018 the goal is to achieve more objectives and to continue fostering arrangements, reconciliation and social peace. Concerning, Angola, South Africa and Madagascar, they will have new challenges. In Angola, there is a new (and younger) president, while in South Africa the corruption scandals are a big threat to Zuma’s era. Finally, Marc Ravalomanana, ousted and exiled president of the country, will try to return to power after he suffered a coup d’etat in 2009. He will do that amid political, economic and social crisis, so the scenario does not seem to be very calm in 2018.

Nigeria, the big leader in trouble

Oil? Not really. Sure it will be one of the most important topics, which explains many of economic,political or social processes that take place in Nigeria, but during 2018 the agenda should keep a special place for the territory conflicts. The first of them is one already known and is the current presence of Boko Haram in different regions of the country and, mainly, in the northeast part of the territory. Nevertheless, the main issue will be the territorial disputes between farmers (of Central region of Nigeria) and nomadic herdsmen (coming from the North), a conflict that should worsen due to the difficulties to find the necessary amount of water for agricultural activities and works. The clashes have already erupted and only in 2016 they took the life of nearly 2.500 people, a number that should be analyzed with special attention in a country that has within its margins more than 100 ethnical groups and also faces the threat of separatists from Biafra and terrorists of Boko Haram.

Liberia, with the hope of better times

With George Weah recently sworned as the new President of the country, Liberia starts a new political cycle, in which a former football star will be in charge of changing the country’s image but, the most important, of strengthening the sociopolitical transition that has been taking place in the westerner African state. The challenge will be very big, the same as the hopes and expectations of seeing a well carried transition in this state used, unfortunately, to see riots, political division and lack of democracy.

Final comments

Apart from the conflicts that were described in the previous paragraphs, it should be said that Africa, as a continent, will be facing problematic trends or contexts such terrorism, integration difficulties, fight against corruption, fragile situation of some states, economic growth, gender equality, relations with the European Union and United States of America and the advance of Turkey, China, Qatar, Saudia Arabia, Iran and United Arab Emirates.

These big challenges will be an opportunity for Africa, a continent that should demonstrate to itself and to the world –particularly, to the major powers- that African countries and leaders have the capacity and the will to affront this situations. In this context, the reform of the African Union, specially those about the origin of the funds, should have an important place and weight in the African agenda of 2018.

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Processus des pays Africains à suivre en 2018

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Processus des pays Africains à suivre en 2018

Fecha 28/12/2017 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Avec l’arrivée d’une nouvelle année, il est important d’analyser quelques thèmes majeurs qui seront partie de l’agenda africaine des affaires internationales et, particulièrement, des affaires interafricains pendant 2018. Cet article présentera quelques pays qui devraient être suivis en 2018 parce que, possiblement, ils vont confronter importants changements et forts (et parfois durs) processus sociopolitiques.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 28 décembre, 2017

(Fotografía: Agencias)

En observant le calendrier electoral de l’Afrique en 2018, il semble qu’il sera une année importante. Au total, se dérouleront neuf élections présidentielles et 15 législatives, lesquelles seront complémentées avec d’autres comme élections locales, référendums et processus municipaux. En plus, le Cameroun, l’Egypte, la République démocratique du Congo, le Mali, le Madagascar, l’île Maurice, la Sierra Leone, le Soudan du Sud et le Zimbabwe vont élire un nouveau Président. Donc, en parlant seulement des élections ça sera une année avec beaucoup d’attentes.

En même temps, il y a des faits clés qui actuellement se déroulent en Afrique et qui, sûrement, feront partie de l’agenda 2018 du continent. Comme example, la dispute du Nil, les tâches du nouveau chef de la Mission des Nations Unis pour le Sahara (MINURSO), les affaires d’immigration en Afrique du Nord mais aussi en Afrique orientale et centrale, la transformation de l’Union africaine, progres dans l’intégration africaine, la montée du terrorisme, les routes du traffic de drogues et la lutte contre la famine, entre autres. Ils sont défis différents et difficiles pour un continent qui a connu des advances en beaucoup de matières mais qui toujours confronte eternels conflits sociaux et, bien sûr, une réalité qui manque d’une intégration plus approfondie dans son ensemble. Comme Julius Nyerere déclarait, il y a quelques décennies, la fragmentation de l’Afrique est toujours un obstacle pour l’amélioration de la qualité de vie des Africains.

Dans les paragraphes suivants seront analysés les contextes de différents pays qui auront une place importante pendant 2018.

Egypte

L’annonce de Abdelfatah Al Sisi de participer dans l’élection presidentielle  -laquelle devrait se dérouler à partir de Mars 26- a confirmé ce qui tous les Egyptiens connaissaient déjà, c’est-à-dire, il ne veut pas transférer le pouvoir et il va continuer avec ses ambitions. Et même s’il y avait quelque doute en ce qui concerne ses rivaux, maintenant tout et clair, parce que tous les autres candidats ont mis un point final pour ses rêves presidentiels et la victoire d’Al Sisi ce n’est qu’une question de temps.

Certainement, il a sauvé le pays du danger de la Fraternité musulmane –une groupe qui s’est présenté comme un parti politique modéré mais qui, finalement, a essayé d’établir changements qui avait comme but l’islamisation de la societé egyptienne- mais l’Egytpe toujours confronte le problème de la discrimination a l’egard des femmes, des minorités chrétiennes (environ 10% de la population du pays) et des sécteurs séculaires.

 

Également, la menace du terrorisme est très active dans le territoire egyptien et, particulièrement, dans le Sinaï. Les attaques mennés dans les derniers mois sont une démontration de cette situation et représentent la fragilité du contexte sécuritaire de l’État. La situation est encore pire si l’analyse s’approfondi dans des rubriques comme la réalité économique de l’Egypte, la corruption et le “main-de-fer” leadership imposé par al Sisi, qui jamais hésite au moment d’emprisonner adversaires politiques, islamistes, représentants des ONGs et quiconque qui s’opposse à son régime.

Même si la manque de libertés civiles est un problème qui se traîne depuis des décennies, il y a avait un espoir de changements après la chute de Hosni Mubarak, particulièrement dans les domains de la libérté d’expression, la libérté religieuse et, peut être la plus importante, l’etroite rélation entre la politique (espécialment, les gouvernements) et les militaires. Hélas, aucune de ces situations ont changé et, encore pire, l’Egypte fera façe (cette année) à ces affaires avec beaucoup de problèmes et de grands défis. Donc, 2018 sera un moment clé pour le future du pays. Les réformes sont très attendues et al Sisi a l’opportunité de rectifier la voie et de donner, une fois plus, l’espoir aux Egyptiens.

Libye

S’il y a un pays qui fait face à une année décisive pour son réarrangement social, politique et economique, c’est la Libye. Après la chute de Muammar al Ghaddafi (en 2011), le pays, une fois stable, est devenu en État “en situation de faillite”. Deux gouvernements et deux Parlements, esclavage, crise d’immigration, difficultés pour la production pétrolière et mécontentement social. En plus, la forte menace d’Al Qaida du Maghreb Islamique (AQMI) et du Daesh, parmi d’autres groupes terroristes. Alors, le scénario libyen ne semble pas d’être bien aspecté en 2018. Cependant, il y a de gros défis pour le pays maghrébin.

Pendant les derniers mois a été révelé l’existence de nombreux réseaux de trafic des êtres humains et, encore pire, la pratique de l’esclavage dans le territoire libyen. C’est un fait aussi dramatique qui a suscité une grande préoccupation en Afrique subsaharienne, le Maghreb, l’Union européenne et l’Organisation des nations unies, entre autres. Donc, des sommets et rencontres se sont déroulés et de compromis politiques se sont adoptés. Néanmoins, ce conflit doit être résolu le plus tôt possible et, donc, il doit s’établir comme une des principales priorités pour les authorités libyennes.

Le problème c’est que en 2018 les expectatives tournent autour de deux faits sociopolitiques clés, qui sont le processus de reconciliation –qui doit doter le pays d’une nouvelle Constitution- et un normal et bon déroulement des éléctions législatives et presidentielles. Donc, le premier pas est travailler pour la reconstruction de l’infrastructure de l’État, parce qu’avec la réussite de ce but, d’autres projets pourraient être confrontés d’une manière plus forte et mieux organisée. Voilà pourquoi la situation petrolière est un des sujets clés pour la Libye en 2018. Depuis 2017, les chiffres de la production et l’exportation du pétrole ont montré une tendance positive et c’est pour ça que la consolidation de cet processus devrait être une des ambitions de l’année en cours. Avec une meilleure situation petrolière, une nouvelle Constitution, la reconciliation nationale et un appareil d’État plus forte et solide, les autres défis –comme la lutte contre l’immigration (et la sclavitude), le terrorisme, le separatisme et les conflits ethniques (réclamations des minorités tebou et amazigh)- devraient se developper dans un meilleur contexte, c’est-à-dire, celui avec un haut niveau de chaos et violence mais au moins avec l’espoir donné grace a un tout nouveau processus de renaissance de l’État et la société libyenne.

Soudan du Sud

Les pourparlers de paix ont échoué et le future du pays sera façonnée, une fois plus, par la violence, la pauvreté et d’autres conflits associés aux principales problèmes, c’est-à-dire, famine, deplacements et immigration. Pour éviter ce scénario ou au moins pour atténuer les conséquences, les efforts de la communauté internationale (et bien sûr du gouvernement) devraient être dirigé vers l’arrête des hostilités. Dans ce cas de figure, le AU5 (une commission de l’Union africaine composée par cinq pays) aura la grande opportunité de reprendre la voie et de récuperer la confiance d’une solution Africaine. Particulièrement, parce que les pouvoirs ou les puissances hors-Afrique n’ont pas été capables de s’établir comme de partenaires dignes de confiance dans le processus de réconstruction pacifique du pays.

Le conflit du Nil

                Récemment, emmisaires du Soudan, l’Egypte et l’Éthiopie se sont rétrouvés dans la capitale Ethiopienne, Addis Abeba, pour résoudre la dispute de la Grande Barrage Ethiopienne de la Renaissance, qui a impliqué ces trois pays et d’autres, comme l’Eritrée, dans le conflit. Tandis que l’image des trois gouvernements cherchant une solution est un pas positif, le fait que les troupes   Soudanaises ont été déployées dans la frontière Eritréenne ne permet pas d’assurer que le problème finira d’une manière pacifique. Encore plus, le “conflit du Nil” implique pays qui normalement ont du confronter, dans le passé, des tensions diplomatiques ou militaires. C’est le cas, par example, des liens entre le Soudan et l’Egypte, l’Éthiopie et l’Eritrée, le Soudan et l’Eritrée et l’Éthiopie et l’Egypte. Alors, il est clair qu’une toute petite étincelle pourrait allumer un grand feu dans la region et, donc, le conflit du Nil doit être résolu le plus tôt possible.

Cameroun, République démocratique du Congo, Mali et Zimbabwe: récupération à travers des éléctions presidentielles

Pour des raisons différentes, ces pays se battent pour l’establissement d’un nouvel ordre dans les domains politique, social et economique. Au Cameroun, la région Anglophone –qui flotte le dreapeau du separatisme- est toujours une source de préoccupations (pour le gouvernement) et des émeutes (qui continuent á donner de troubles et, le pire, décès). En République démocratique du Congo, le défis d’éradiquer le “Clan Kabila” du control du pays a été une question très difficile. Donc, le principal objectif du geant africain devrait être l’organisation et le déroulement des éléctions transparentes et démocratiques. Au Mali, un autre état africain qui peut être categorisé comme “presque failli”, la division est toujours un grand obstacle pour le processus de réorganisation d’un pays qui confronte, depuis quelques années –particulièrement, à partir de 2012- des conflits comme le separatisme de la región de l’Azawad, la montée des groupes terroristes qu’avant n’était pas actifs dans le territoire malien, la lutte pour consolider le pouvoir du gouvernement central et le trafic d’êtres humaines et de la drogue, entre autres. Finalement, au Zimbabwe, la fin du reigne de Robert Mugabe a été une positive signale mais les prochains défis semble encore plus difficiles et lourds que celui de tomber l’ancien dictateur zimbabween.  La construction d’un nouvel État –puisque Mugabe était le seule leader du Zimbabwe indépendent-, une tâche qui implique la modernisation de la structure politique et un grand changement dans la carte sociale du Zimbabwe, est seulement le début d’un long processus.

Alors, ces pays auront besoin d’organiser de la meilleure manière possible leurs éléctions présidentielles de 2018. Ne pas seulement pour élire un Président mais, le plus important, pour retourner au peuple l’espoir d’un meilleur future. Les guerres, le divisions et la corruption doivent être laissées de côté et la communauté africaine doit être disponible pour aider ces processus. Et le même pour les Nations unis.

La Corne de l’Afrique et le défis de confronter sources internes et externes de conflits

La presence d’Al Shabaab en Somalie est déjà un motif assez préoccupant pour la région, mais si on ajoute les dernières convulsions politiques et sociales au Kenya –en raison des résultats de l’éléction presidentielle toujours contestée-, les perspectives sont encore plus sombres. Malheureusement, le conflit du Yemen et la crise “Pays arabes-Iran-Turquie” ont éclaboussé dans la Corne de l’Afrique et, particulièrement, en Somalie, un pays qui a besoin de l’aide d’autres États comme les Émirats arabes unis, l’Arabie saoudite, le Qatar et la Turquie. Concernant ce dernier contexte, la situation semble très nuagée, parce que le réseau politique d’appuie a changé pendant les derniers mois et il est toujours en marche.

Donc, 2018 devrait être une opportunité pour démontrer que la Somalie et le Kenya –mais aussi l’Ethiopie, qui a montré de pétits indices de dépressurisation de la situation sociale et politique- peuvent atteindre objetifs diplomatiques equilibrés et stratégiques, afin que la Corne de l’Afrique peut éviter que la tension monte dans la région et, en conséquence, prévenir hauts risques de conflit. Alors, la décision concernant Al Shabaab, les liens avec les puissances étrangeres, l’affair du Nil et la réconciliation politique seront éléments clés.

Le context Maghrébin

L’Algérie, le Maroc et la Mauritanie peuvent être catégorisés comme pays qui ont été capables de mantenir le statu quo et, aussi, l’équilibre dans les affaires sociales et politiques.Bien sûr, avec de risques –entre autres, la santé de Bouteflika et le mouvement Kabylien en Algérie; les manifestations sociales dans le Rif et la hausse du coute de vie au Maroc;  et le régime authoritaire d’Abdelaziz en Mauritanie- mais avec quelque stabilité. Au même temps, la situation de la Libye (déjà analysé) et la Tunisie est complétement differente. Celle de cette dernière a confronté une crise économique, le dysfonctionnément politique et les manifestations des Tunisiens, qui chaque année perdent l’espoir de régarder la recuperation du pays.

Néanmoins, il faut observer avec précission une rubrique qui peut gagner du terrain (et tension) pendant 2018. C’est la relation entre le Maroc et le Polisario et l’Algérie, qui devrait changer dû au déroulement de deux importants faits. Le premier, et le plus important, le retour official du Maroc dans l’Union africaine. Le déuxieme, la nomination du Canadien Colin Stewart et l’Allemand Horst Kohler comme le nouveau chef de la MINURSO et comme le nouveau Envoyé personel du Secrétaire general pour le Sahara Occidental, respectivement.

Avec ces mouvements et les permanents hostilités observées pendant 2017, le conflit du Sahara ne devrait pas être oublié. Même si le risque d’un conflit militaire et presque inexistent, les conséquences politiques de ce sujet pourrait menacer, encore une fois, la cohésion politique du Maghreb et des blocs régionaux d’intégration, y compris l’Union africaine.

Pays qui cherchent la démocratisation de leur État et leur société

Pour des motifs différents, la Guinée équatoriale, la République centrafricaine, l’Angola, l’Afrique du Sud et le Madagascar ont l’obligation d’avancer vers la démocratie et/ou la reconstruction sociale.  En Guinée équatoriale, Teodoro Obiang Nguema est au pouvoir depuis 38 ans et il est le plus ancien gouverneur africain. En décembre, il a confronté une nouvelle tentative de coup d’État et, comme les précédentes, il a survécu. Toutefois, l’opposition n’arrêtera pas sa lutte, même si les abus commis par les militaires (déténtions et répression) sont une des plus recurrentes stratégies de l’actuel gouvernement pour confronter leurs rivaux sociaux et politiques.

Quant à la République centrafricaine, elle fait encore face à un des plus difficiles et longs processus de paix en Afrique, donc le but, en 2018, est d’atteindre plus d’objectifs et de continuer l’encouragement d’accords, de réconciliation et de paix sociale.  En ce qui concerne l’Angola, l’Afrique du Sud et le Madagascar, ils confronteront nouveaux défis. En Angola, un nouveau (et plus jeune) Président a pris le pouvoir du pays, tandis que les scandals de corruption sont une grande menace pour l’ère de Zuma en Afrique du Sud. Finalement, à Madagascar, Marc Ravalomanana –ancien président renversé et exilé en 2009- essaiera de retourner au pouvoir après le coup d’État de 2009. Sa tentative se déroulera en milieu d’une crise politique, sociale et économique, donc l’ambience ne semble pas d’être en calme pendant 2018.

Nigeria, le grand leader en difficultés

Pétrole? Pas réellement. Bien sûr qu’il sera un des sujets les plus importants –qui explique beaucoup des processus economiques, politiques ou sociaux qui se déroulent au Nigeria-, mais en 2018 l’agenda devrait résérver une place spéciale pour les conflits territoriaux. Le premier est déjà connu et il s’agit de la présence de Boko Haram dans différentes régions du pays et, principalement, dans le nord-est du territoire. Néanmoins, l’affaire céntrale sera la dispute territorial entre les éleveurs (qui habitent dans la région céntrale du pays) et les bergers nomads (qui viennent du nord), un conflit qui devrait s’aggraver en raison des difficultés pour avoir un bon approvisionnement en eau pour les activités agricoles.  Les affrontements ont déjà  commencé et seulement en 2016 ils ont laissé un bilan d’environ 2.500 morts. C’est une chiffre qui doit être analysé avec une spéciale attention dans un pays qui a -dans l’intérieur de ses frontiers- plus de 100 groupes ethniques et qui aussi confronte la menace des separatistes de Biafra et les terroristes de Boko Haram.

Libéria, avec l’espoir de temps meilleurs

Avec une George Weah qui viennent d’être récemment assermenté comme le nouveau, demarre un nouveau cycle politique dans lequel un ancient jouer de football sera en charge de changer l’image de son pays, mais, le plus important, de renforcer la transition sociopolitique qui le Libéria a connu pendant les derniers temps. Le défis sera aussi grande que les espoirs et les expectatives de voir une bien gérée transition dans un État qui est habitué à voir des émeutes, division politique et manque de démocratie.

Commentaires finaux

Outre les conflits qui ont été décrits dans le paragraphes précédents, il est important de dire que l’Afrique, comme un continent, devra faire face aux contexts ou tendences problématiques comme le terrorisme, l’immigration, la sécheresse, les difficultés de l’intégration, la lutte contre la corruption, la faible situation des quelques états, la croissance economique, l’égalité du genre, les relations avec l’Union européenne et les États Unis et l’avance de la Turquie, la Chine, le Qatar, l’Arabie Saoudite, l’Iran et les Émirats arabes unis, entre autres.

Tous ces grands défis seront une opportunité pour l’Afrique, un continent qui devrait démontrer, a elle-même et au monde –particulièrement aux grands États ou les majeures puissances-, que les pays africains et ses leaders ont la capacité et l’intention d’afronter cettes situations. Dans ce context, la réforme de l’Union africaine devrait avoir une place importante et un lourd poid dans l’agenda de l’Afrique en 2018.

 

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Indicadores sociales del Cuerno de África

Fecha 15/06/2017 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Conocida por ser una de las regiones del mundo con más conflictos, es una de las zonas más relevantes dada su ubicación geográfica. Es así que se convierte en un paso comercial que une Asia con Europa, pero también es el lugar de enfrentamientos geopolíticos entre diversos actores regionales y mundiales.

Más allá de lo anterior, es necesario conocer, a grandes rasgos, cuáles son los principales datos de esta región, la cual tiene a países tan diferentes como Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenya, Sudán y Sudán del Sur. Además, se deben sumar Puntland y Somaliland, entidades territoriales pertenecientes a Somalía, pero que funcionan como territorios autónomos.

Producto Interno Bruto
(Fuente: FMI)

Producto Interno Bruto | Variación porcentual
(Fuente: FMI)

Otros indicadores socioeconómicos
(FMI)

Indicadores de diversa índole

GSIGlobal Slavery Index 2018
FW Freedom in the World 2019
FoPFreedom of Press 2019 (RSF)
GGRGlobal Gender Gap Report 2018
DIDemocracy Index The Economist 2018
CRIGlobal Climate Risk Index 2019
GPIGlobal Peace Index 2018
CPICorruption Perceptions Index 2018 – Transparency International
GTIGlobal Terrorism Index 2018
GRRGlobal Risk Report 2019 – World Economic Forum
WRIWorld Risk Index 2018
GCIGlobal Competitiveness Index 2018 – World Economic Forum
FSIFragile States Index 2018
IDHÍndice de Desarrollo Humano
PIBpcProducto Interno Bruto per cápita
DESDesempleo
INFInflación
ALFAlfabetismo
ESPVEsperanza de vida
POB Población

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Los desafíos del Covid-19

En diciembre de 2019 comenzaba uno de los momentos más complicados del siglo XXI. Mientras el mundo seguía con su cotidianeidad, China se esforzaba para ocultar el avance de una nueva gripe, pero que, a diferencia de otras, parecía ser demasiado contagiosa y letal.

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