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La relación Marruecos-Argelia, ¿hacia una nueva dirección?

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La relación Marruecos-Argelia, ¿hacia una nueva dirección?

Fecha 7/11/2018 por Raimundo Gregoire Delaunoy

A propósito del 43er aniversario de la Marche Verde, el rey Mohammed VI realizó su tradicional discurso, aunque, a diferencia de otras ocasiones, tuvo un mensaje directo y conciliador para la vecina Argelia. ¿Será que ambos estados finalmente logren destrabar un conflicto que no solo los afecta a ellos, sino que a todo el Magreb?

Raimundo Gregoire Delaunoy | 7 de noviembre de 2018

Hace 45 años, España dejó el Sahara y con eso se inició un problema que hasta hoy no tiene solución. Si bien la paz se ha establecido y no se han registrado enfrentamientos armados en más de dos décadas, el tema sigue siendo un gran dolor de cabeza para los directos implicados (Marruecos y Argelia), el Magreb –especialmente para la integración magrebí- y los refugiados.

En los últimos años, la situación no ha variado mucho. Se cambió al enviado especial de la ONU, se superaron algunas polémicas (como la decisión marroquí de expulsar al personal de la Minurso, para luego permitir su regreso) e incluso se intentó llevar el conflicto del Sahara al seno de la Unión Africana (asunto que no prosperó), pero, en su esencia, el problema sigue existiendo y, peor aún, mantiene el statu quo que lo ha caracterizado por largo tiempo.

Sin embargo, algunos hechos permiten tener una luz de esperanza respecto de una posible solución o, como mínimo, un eventual acercamiento que pueda generar las bases de un futuro y fructífero diálogo.

El discurso del rey Mohammed VI

En su habitual discurso del 6 de noviembre, el monarca marroquí recordó la gesta de quienes, con un Corán y una bandera, lograron devolverle el Sahara (provincias del Sur para el reino marroquí) a Marruecos, pero lo llamativo no fue eso –ya es parte de la retórica existente-, sino que los guiños que realizó a Argelia y, particularmente, a Abdelaziz Bouteflika, presidente argelino.

Con frases como “las relaciones se encuentran en una situación inaceptable” o “desde mi entronización he llamado a la normalización de ellas”, Mohammed VI dejó en claro que en esta oportunidad quería ir más allá de lo usual y planteó, con hechos concretos, su postura de buscar una solución a los quebrados y débiles nexos entre Marruecos y Argelia. En este sentido, se puede destacar su gran propuesta, que es la creación de un mecanismo político conjunto de diálogo y concertación. Sobre este último, el rey mencionó que su estructura, formato y naturaleza se debe convenir entre ambas partes, agregando que Marruecos está abierto a propuestas e iniciativas que Argelia quiera sugerir en este asunto, pero también sobre la forma de mejorar las relaciones entre ambos estados.

En el plano retórico, Mohammed VI insistió en la necesidad de consolidar las relaciones –por medio de un diálogo franco y directo- sobre una base de confianza, solidaridad y buena vecindad. En esta dirección va su petición de reabrir las fronteras terrestres que ambos países tienen, las cuales fueron cerradas en 1994 y que ha generado, entre otras dificultades, la división de familias que viven en ciudades o pueblos fronterizos.

El encuentro de Génova

El alemán Horst Kohler, enviado de la ONU para el Sahara Occidental, tomó la decisión de darle un nuevo impulso al empantanado conflicto y para eso buscó retomar las negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, las cuales estaban congeladas desde 2012. En este contexto, Kohler no solo consiguió el visto bueno de ambas partes, sino que también invitó a participar en el diálogo a Argelia y Mauritania, los cuales, a su vez, aceptaron participar como observadores.

Si entre el 5 y 6 de diciembre ocurrirá algo novedoso o si se repetirá la tendencia de estas negociaciones –que normalmente suelen dejar escasos o inexistentes avances en concreto- aún está por verse. Sin embargo, es necesario destacar que, a diferencia de otras instancias de diálogo desarrolladas en anteriores años, ahora habrá un contexto regional o multilateral. Básicamente, pues Kohler ha integrado, con gran habilidad, a Argelia y Mauritania en la mesa de diálogo. Y estos último son actores regionales, pues ambos, por uno u otro motivo, siempre han estado implicados en este conflicto. Por ejemplo, los acuerdos de Madrid –los cuales cedían la administración- dejaron una parte del territorio bajo tutela de Mauritania, el cual, tras los enfrentamientos armados con el Polisario, decidió no reivindicar parte del territorio legado por España. A su vez, Argelia ha sido el principal soporte –político, económico y militar- del Frente Polisario. Es de esperar, entonces, que la visión del asunto como un conflicto regional traiga positivas modificaciones.

El contexto argelino

En 2019 se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Argelia y, una vez más, Abdelaziz Bouteflika irá por la reelección, la cual, de ser conseguida, le otorgaría un quinto mandato. A pesar que parte de la sociedad y de los partidos políticos avalan esto, se ha ido generando una oposición que, aunque fragmentada, comienza a presionar por cambios reales y no modificaciones cosméticas. Es así que el asunto del Sahara podría ser una buena forma de demostrarle a los argelinos que el continuismo de Bouteflika no significa más de lo mismo y que Argelia puede ser un actor regional y africano de relevancia. A sabiendas de su delicado estado de salud, muchos dudan sobre sus reales capacidades, pero un avance en pos de un verdadero acercamiento con Marruecos sería bienvenido en buena parte de la sociedad argelina y en un importante sector de la política de aquel país.

Junto a esto, se pueden detectar ciertos movimientos subterráneos, al interior del gobierno argelino, que permiten concluir que podrían venir aires de cambio (aunque sean pequeños) sobre el asunto del Sahara. En paralelo, los cambios en las fuerzas armada de Argelia también podrían tener influencia, pues en caso de llegar un general pragmático, la situación podría tener un vuelco.

Y, finalmente, no debe soslayarse el sentido mensaje que envió Abdelaziz Bouteflika al rey Mohammed VI luego del dramático accidente ferroviario ocurrido hace unas semanas en las cercanías de Kenitra.

Precisiones finales

El llamado hecho por Mohammed VI no solo parece oportuno, sino que lógico. El Magreb, inserto en las lógicas regionales del Mediterráneo y el Sahel, enfrenta una serie de desafíos y conflictos que necesitan la puesta en marcha de propuestas y soluciones de tipo bilateral y multilateral. Entre otros temas, destacan la seguridad, la inmigración, la integración, las relaciones Sur-Norte del Mediterráneo, el desempleo juvenil y la lucha contra el terrorismo, el contrabando y el tráfico de drogas. Además de estos importantes asuntos, claro está, resalta el gran tema, que es el conflicto del Sahara.

Dada la situación actual, tomando en cuenta las respuestas a las propuestas generadas, resulta imprescindible que Argelia y Marruecos –las grandes potencias del Magreb y dos referentes de África- unan sus conocimientos, capacidades y esfuerzos en pos de obtener mejores soluciones a los conflictos que minan un mayor desarrollo de dichos estados y de la región magrebí. Junto a esto, el comercio intramagrebí, que representa no más de un 5%, parecer ser una buena posibilidad a la hora de pensar en decisiones que permitan generar, poco a poco, más trabajo y más ingresos en las arcas estatales.

Además, el Magreb tiene la obligación de retomar la senda de la integración, la cual tuvo como punto culmine la creación de la Unión del Magreb Árabe, pero que desde aquel lejano entonces –su fundación fue en 1989- solo ha sabido de fracasos y fantasmas. Un Magreb unido y potente se encontraría en mejores condiciones a la hora de negociar con su vecino del norte (Unión Europea) y podría soñar con un desarrollo de toda la región. Si el gasoducto Maghreb-Europe se ha desarrollado en paralelo al congelamiento diplomático entre Marruecos y Argelia, ¿por qué no pensar que dicho modelo de cooperación energética pueda ser aplicado en toda la relación entre ambos países?

Es así que el conflicto del Sahara debe ser mirado con objetividad y pragmatismo. Se trata de un problema heredado de la época colonial y exacerbado por la disputa existente en la Guerra Fría. Por lo mismo, no es un conflicto propio del siglo 21 y su solución es obligatoria. Respecto de esto último, quizás sea momento de asumir que, hoy, es inviable la creación de un nuevo estado magrebí y que es igual de complicado realizar un referéndum de autodeterminación –, principalmente, por las dificultades que siempre han existido a la hora de establecer el universo de votantes y de definir quiénes son saharauis-, razones que hacen necesario reglar el asunto basándose en la propuesta marroquí, pero con nuevas ideas que puedan aportar Argelia, Mauritania, la Organización de Naciones Unidas u otros implicados como la Unión Africana y la Unión Europea. En pocas palabras, se trata que los estados involucrados sean capaces de ceder, para así llegar, finalmente, a un acuerdo conveniente para todas las partes.

Por último, vale la pena recordar los postulados del tanzano Julius Nyerere, quien en los años sesenta y setenta planteaba que si la independencia de África derivaba en fragmentación, entonces el desarrollo del continente estaría en grave peligro. Por lo mismo, Nyerere sugería, con una cuota de pragmatismo político, que se debía apostar por los organismos de integración regional. Y a esto último debe apostar el Magreb. Las riquezas naturales abundan -petróleo, gas, fosfato, frutas, verduras, pesca, un mercado de casi 100 millones de personas y energía solar, entre otros-, pero falta la voluntad política para que el sueño del gran Magreb se cumpla. Y mientras se busque una solución al conflicto del Sahara, los gobiernos magrebíes debiesen avanzar en otros aspectos de la integración, como la infraestructura, el intercambio académico-cultural, la cooperación en turismo, el establecimiento de posturas comunes en los foros multilaterales, la unión de fuerzas en temas como la inmigración y el terrorismo y, uno de los más importantes, la libre circulación de personas y bienes.

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

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30ma Sesión Ordinaria de la Asamblea de la UA: interesantes proyectos y proceso olvidados

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30ma Sesión Ordinaria de la Asamblea de la UA: interesantes proyectos y proceso olvidados

Fecha 2/02/2018 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Este importante encuentro, realizado entre el 22 y 29 de enero, en Addis Abeba, Etiopía, dejó una serie de positivas iniciativas, pero también puso en un costado temas de gran importancia que actualmente azotan a ciertas regiones de África.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 31 de enero de 2018

(Fuente: Comisión de la Unión Africana)

Al inicio de esta cumbre, algunos de los grandes temas eran la inmigración, los conflictos político-sociales, la reforma del organismo panafricano, el espionaje chino, la creación de un mercado único y la puesta en marcha de un espacio aéreo común. Una vez finalizada este encuentro interafricano, el balance es esperanzador, pero, al mismo tiempo, deja algunas dudas.

En concreto, se deben celebrar algunos anuncios claves, como el establecimiento de un Mercado de Transporte Aéreo Africano –al cual adhirieron, de inmediato, 23 estados de África-, los avances en pos de la generación de un Área Continental de Libre Comercio –que volverá a ser analizada en marzo próximo- y la adopción de un protocolo para el tratado que establecerá la Comunidad Económica Africana en relación a la libre circulación de personas. También, son importantes la ampliación de diez a 15 miembros en el Comité de Ministros de Finanzas –basado en principios de distribución equitativa por geografía y con sistema rotativo-, el refuerzo del Grupo de Contacto sobre Libia y los progresos en el proceso de estudio de la reforma de la Unión Africana.

¿Algo más? Sí, pues hubo buenas noticias en temas como cambio climático, igualdad de género, lucha contra la desnutrición –con ambiciosas metas de cara a 2025, apostando a tener cifras menores a 10% en tópicos como malnutrición o hambruna- y la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD).

Sin embargo, quizás las principales espinas tengan que ver con dos temas fundamentales. El primero, sobre los conflictos que se están viviendo en África, ya que se mencionó lo ocurrido en Libia y en Sudán del Sur, pero no hubo grandes avances en las situaciones de países como República Democrática del Congo, Egipto, Etiopía o Nigeria, por dar algunos  casos. Lo mismo sobre la inmigración, pues se extrañó algún paso adelante en términos concretos con, por ejemplo, anuncio de nuevas medidas o de novedosos proyectos a seguir analizando en próximas reuniones. El segundo, sobre la discusión relativa al financiamiento de la Unión Africana –que depende, esencialmente, de la Unión Africana-, dado que el actual sistema choca con las aspiraciones de tener un organismo de integración continental libre de las presiones de otras regiones u poderes. Es así que la propuesta de Paul Kagame (impuesto de un 0,2% a las importaciones, la cual ha sido puesta en marcha por 22 de los 54 estados africanos) pudo haber sido contrapuesta con fuerzas con aquellas que busque recaudar impuestos a través de las trasnacionales y, especialmente, aquellas de origen extranjero. Es un debate ideológico, pero que tiene que ser relevante al momento de pensar en un organismo de integración que en sus orígenes buscaba la independencia. Los tiempos han cambiado y lo urgente es contar con los recursos económicos, pero quizás haya que ver otras opciones.

Finalmente, se echó de menos un mayor debate sobre lo acontecido con el espionaje chino. Según una investigación del diario francés Le Monde, China habría espiado a la Unión Africana al menos durante el período 2012-2017, lo cual debe ser investigado a fondo. El asunto es llamativo, dado que, entre otras cosas, China fue el principal soporte económico para la nueva sede de la Unión Africana, ubicada en la capital etíope.

Por último, y pensando en el futuro, es urgente que la Unión Africana siga avanzando, con profundidad, en la elaboración de bloques de integración que logren mejorar sus velocidades. Los distintos organismos integracionistas aún no logran calzar del todo entre sí y eso genera que las grandes decisiones del continente deban adoptarse a nivel de la UA y no a través de los votos de los bloques de integración. Esto último es fundamental, pues las votaciones entre 12, 13 ó 14 unidades son más fáciles que aquellas que cuentan con el voto de los 54 estados africanos.

Mientras, África debe seguir mirando con esperanzas su futuro. El solo hecho de no contar con Robert Mugabe en la última cumbre fue algo positivo. Empero, aún quedan muchos dictadores o gobernantes autoritarios en África. Y eso es algo que debe mejorar. Se avanzó mucho en comparación a décadas previas, pero es algo que, junto a la corrupción, puede estar incluido en la lista de las fallas africanas que han impedido un mayor y mejor desarrollo en la calidad de vida del continente.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
@Ratopado
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl

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African countries processes to follow in 2018

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African countries processes to follow in 2018

Fecha 28/12/2017 por Raimundo Gregoire Delaunoy

With the arrival of a new year, it is important to analyze some important topics that will fill the African agenda of international and specifically, interafrican, issues during the current year. So, this article will present some countries that should be tracked in 2018 as they will possibly face important changes and strong (and sometimes hard) sociopolitical processes.

Raimundo Gregoire Delaunoy | December 28th, 2017

(Fotografía: Agencias)

Only by looking the electoral calendar of Africa for 2018 it seems that it will be an important year. There will be nine presidential elections and 15 legislative ones, which will be complemented with others like local elections, referendums or municipal processes. Even more, Cameroon, Egypt, Democratic Republic of Congo, Mali, Madagascar, Mauritius, Sierra Leona, South Sudan and Zimbabwe will choose a new President. So, just talking about elections it will be a year full of expectations.

At the same time, there are key events that are developing in Africa and that, obviously, will be part of 2018’s agenda por this continent. For example, the dispute of the Nile, the tasks of the new chief of the MINURSO, the immigration issues in Northern Africa but also in Eastern and Central Africa, the transformation of the African Union, advances in the African integration, the rise of terrorism, the drug traffic routes and the fight against hunger, among others. Different and tough challenges for a continent that has improved in a lot of aspects but that still confronts eternal social conflicts and, surely, a lack of a deeper integration as a whole. As Julius Nyerere declared, the fragmentation of Africa still causes damage to the path that will give Africans better life conditions.

In the following paragraphs, the context of different countries will be analyzed, so that the study of such a huge continent can be realized in a less dense way.

Egypt

Abdelfatah Al Sisi’s announcement of running for the presidential election – which should be held on Mars 26th– confirmed what all Egyptians knew, it is, he will not hold out­ the power and he will continue with his ambitions. And if there was any doubt in relation to his rivals, now everything is clear, as all of the other candidates have ended their presidential dream and al Sisi’s victory is only a matter of time.

It is true that he saved the country from the Muslim Brotherhood -a group that tried to be seen as a moderate islamist political party but that finally tried to establish changes that would have conducted Egyptian society into a more conservative one- but Egypt still faces the problem of discrimination against women, Christian minorities (nearly 10% of the country’s population) and secular sectors of the society.­ Also, the threat of terrorism is very active in the Egyptian territory and specially in the Sinai. The attacks of last months are a demonstration of this and reflect the fragile security context of the country. The situation worsens if the analysis deepens in topics like the economic reality of Egypt, the corruption and the strong-hand leadership of al Sisi, who never hesitates before sending to prison political rivals, islamists, ONGs representatives and anyone who opposes to him.

Even if the lack of civilian liberties has been a problem through decades, there was a hope that after Hosni Mubarak’s fall a new paradigm could be established, specially in freedom to express, religious liberty and, maybe the most important, the end of that deep and strong relation between politics and military in the government or power. Sadly, none of those situations have changed and, even worse, Egypt faces 2018 with lot of problems and big challenges in those issues. Then, it will be a key moment for the future of the country. The reforms are waiting and al Sisi has the opportunity to rectify the path and give, once again, hope to the Egyptians.

Libya

If there is a country that faces a crucial year for its social, political and economic re-order, it is Libya. Since the fall of Muammar al Gaddafi (in 2011), the former stable country has become into a semi-failed state. Two governments and two Parliaments, slavery, immigration crisis, difficulties for the oil production and social discontent. Also, the strong menace of Al Qaida of the Islamic Maghreb (AQIM) and the Islamic State, among other terrorist groups. So, the Libyan scenario doesn’t seem to be very well during 2018. Nevertheless, there are some challenges for the Maghrebian country.

During the last months was revealed the existence of numerous human-trafficking networks and, even worse, the practice of slavery in the Libyan territory. The dramatic issue generated summits, meetings and political compromises in Sub-Saharan Africa, the Maghreb, the European Union and the Organization of the United Nations (ONU), among others. However, this conflict should be solved as possible and, therefore, has to be one of the priorities for the Libyan authorities.

The problem is that in 2018 the expectations turn around two sociopolitical key facts, it is, the reconciliation process that brings with itself a new Constitution for the country and the correct realization of the presidential and legislative elections. Thus, the first step is to work for the re-construction of the state infrastructure, as with this goal being achieved all the further projects should be faced with more strength and order. This is why the oil situation is other of the key topics for Libya in 2018. Since 2017, the numbers of oil production and exportation have been showing a positive trend, so one of the ambitions should be the consolidation of this process. With oil, new Constitution, national reconciliations and a stronger and better state apparatus, the other challenges –as fight against immigration (and slavery), terrorism, separatism and ethnic conflicts (tebou and amazigh claims) should be developed in a better context, it is, one with high levels of chaos and violence but at least with the hope given by a newly created process of rebirth of the Libyan state and society.

South Sudan

The peace talks have failed and the future of the country will be shaped, once again, by violence, poverty and other conflicts associated to the main problem, that is, hunger, displacement and immigration. To avoid this, or at least soften the consequences, the efforts of the international community (and the government, of course) should be directed to the cessation of hostilities. In this scenario, the AU5 (an African Union commission of five countries) will have the great opportunity to recover the path and return the trust to an African solution as external powers like the European Union have not been able to establish as a trustful partner in this process.

The Nile conflict

Recently, Sudan, Egypt and Ethiopia met in the Ethiopian capital, Addis Abeba, to solve the dispute about the Grand Ethiopian Renaissance Dam (GERD), which has been involving these three countries and other ones, as Eritrea, in the conflict. While the image of seeing the governments of the three named states trying to find a final agreement is a positive step, the fact that Sudanese troops were deployed in the Eritrean border makes it impossible to assure that the problem will be ended in a peaceful way. Even more, the “Nile Conflict” involves countries that normally have faced diplomatic and/or military confrontations. That is the case, for example, of the ties between Sudan and Egypt, Ethiopia and Eritrea, Sudan and Eritrea and Ethiopia and Egypt. So, it is clear that a little spark could start a big fire and, therefore, the “Nile Conflict” should be solved as soon as possible.

Cameroon, Democratic Republic of Congo, Mali and Zimbabwe: recovery through presidential elections

For different reasons, this countries have been fighting for establishing a re-order of its social, political and economic situation. In Cameroon, the Anglophone region –which waves the flag of separatism- continues to give strong headaches to the government and riots that still generate disorder and, the worst, deaths. In the Democratic Republic of Congo, the challenge of eradicating the ‘Kabila Clan’ from the control of the country has been a very tough issue. So, the main goal in this giant state should be the organization and development of transparent and democratic elections. In Mali, another African semi-failed state, the division is still a great obstacle in the process of re-order of a country that has been facing conflicts –separatism of the Azawad region, rise of terrorism groups that formerly were not active in the Malian territory, consolidation of the governments power and drug and human trafficking- since 2012. Finally, in Zimbabwe, the end or Robert Mugabe’s era was a very good step but the next challenges seem to be even more difficult and heavy. The construction of a new state –as Mugabe was the only leader in the independent Zimbabwe-, which implies the modernization of the political structure and a huge change in the Zimbabwean social map is just the beginning of a long process.

So, these countries will need to do well in the presidential elections that will be held during 2018. Not only for having a president but, the most important, to return the hope of a better future for their population. Wars, divisions and corruption should be left aside and the African community should be able to help in this process. The same for the United Nations.

The Horn of Africa and the challenge of facing intern and extern sources of conflicts

Al Shabaab’s presence in Somalia is just enough to be worried about this region but if we add the recent political (and social) convulsions in Kenya –due to the still contested presidential election’s results- the outlook gets darker. Unfortunately, the Yemen conflict and the Arab-Iran-Turkey crisis have splitted into the Horn of Africa and, specially, into Somalia, a country that needs the help of states like United Arab Emirates, Saudi Arabia, Qatar and Turkey. About this latter context, the situation seems to be very cloudy, as the net of political supports has been changing in the last months and still is in motion.

Therefore, 2018 should be an opportunity to demonstrate that Somalia and Kenya –but also Ethiopia, which has given some tiny hints of a depressurization of the social and political situation- can reach balanced and strategic diplomacy objectives, in order that the Horn of Africa can avoid more tension in the region and, in consequence, to prevent a high risk of conflict. The decision that will be made in relation to Al Shabaab, ties with external powers, the Nile issue and political reconciliation will be key elements.

The Maghrebian context

Algeria, Morocco and Mauritania can be categorized as countries that have maintained the status quo and, also, the equilibrium in their social and political aspects. Surely, with risks –among others, Bouteflika’s health and Kabilia’s movement in Algeria; the social protests in the Rif and the raise of the life’s cost in Morocco; and the authoritarian rule of Abdelaziz in Mauritania- but with some stability. Different is the situation of Libya (already analyzed) and Tunisia. This latter has confronted economic crisis, political disfunction and protests of Tunisians that year after year lose hope of the country’s recovery.

Nevertheless, there is a silent topic that should be observed with a lot of care during 2018. It is the relation between Morocco and the Polisario and Algeria, which should change as in 2017 two important facts took place. The first, and most important, the official return of Morocco into de African Union. The second, the appointment of the Canadian Colin Stewart  and the German Horst Kohler as the new head of the MINURSO and as the new General Secretary Personal Envoy for Western Sahara, respectively.

With these movements and the permanent hostilities witnessed along 2018, the Sahara conflict should not be forgotten. Even if the risk of a military conflict is nearly nonexistent, the political consequences of this issue could threaten, once again, the political cohesion of the Maghreb and regional blocks of integration, including the African Union.

Countries looking for the democratization of their state and society

For different reasons, Equatorial-Guinea, Central African Republic, Angola, South Africa and Madagascar have the obligation of advancing towards democracy and/or social reconstruction. In Equatorial Guinea, Teodoro Obiang Nguema has been in power for 38 years and is the oldest African governor. In December, he faced another coup attempt and, as all the previous ones, he survived. However, the opposition will not stop their fight, even if the use of military abuses (detentions and repression) is one of the most recurrent strategies of the current government in order to confront the political and social rivals.

Central African Republic is still facing one of the most difficult and long peace processes in Africa, so in 2018 the goal is to achieve more objectives and to continue fostering arrangements, reconciliation and social peace. Concerning, Angola, South Africa and Madagascar, they will have new challenges. In Angola, there is a new (and younger) president, while in South Africa the corruption scandals are a big threat to Zuma’s era. Finally, Marc Ravalomanana, ousted and exiled president of the country, will try to return to power after he suffered a coup d’etat in 2009. He will do that amid political, economic and social crisis, so the scenario does not seem to be very calm in 2018.

Nigeria, the big leader in trouble

Oil? Not really. Sure it will be one of the most important topics, which explains many of economic,political or social processes that take place in Nigeria, but during 2018 the agenda should keep a special place for the territory conflicts. The first of them is one already known and is the current presence of Boko Haram in different regions of the country and, mainly, in the northeast part of the territory. Nevertheless, the main issue will be the territorial disputes between farmers (of Central region of Nigeria) and nomadic herdsmen (coming from the North), a conflict that should worsen due to the difficulties to find the necessary amount of water for agricultural activities and works. The clashes have already erupted and only in 2016 they took the life of nearly 2.500 people, a number that should be analyzed with special attention in a country that has within its margins more than 100 ethnical groups and also faces the threat of separatists from Biafra and terrorists of Boko Haram.

Liberia, with the hope of better times

With George Weah recently sworned as the new President of the country, Liberia starts a new political cycle, in which a former football star will be in charge of changing the country’s image but, the most important, of strengthening the sociopolitical transition that has been taking place in the westerner African state. The challenge will be very big, the same as the hopes and expectations of seeing a well carried transition in this state used, unfortunately, to see riots, political division and lack of democracy.

Final comments

Apart from the conflicts that were described in the previous paragraphs, it should be said that Africa, as a continent, will be facing problematic trends or contexts such terrorism, integration difficulties, fight against corruption, fragile situation of some states, economic growth, gender equality, relations with the European Union and United States of America and the advance of Turkey, China, Qatar, Saudia Arabia, Iran and United Arab Emirates.

These big challenges will be an opportunity for Africa, a continent that should demonstrate to itself and to the world –particularly, to the major powers- that African countries and leaders have the capacity and the will to affront this situations. In this context, the reform of the African Union, specially those about the origin of the funds, should have an important place and weight in the African agenda of 2018.

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¿Por qué no existe Somalía?

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¿Por qué no existe Somalía?

Fecha 16/10/2017 por Raimundo Gregoire Delaunoy

El reciente fin de semana estuvo bastante tranquilo en Chile, pero en el lejano –física y mediáticamente- Cuerno de África todo pareció, una vez más, como la peor de las pesadillas. Claro, pues un grupo terrorista volvió a estremecer a una región y a un país que, lamentablemente, se han tenido que acostumbrar a vivir en medio de brutales ataques.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 16 de octubre de 2017

(Fuente: AMISOM)

En esta ocasión, se trató de Somalía, en cuya capital se produjo el peor atentado terrorista de su historia. Así, en un concurrido sector de la capital explotó un “camión-bomba”, dejando un triste e impresionante saldo de al menos 315 muertos y 400 heridos. A pesar que todavía no hay reivindicación del ataque, todo apunta a que el grupo terrorista Al Shabaab estaría detrás de esto.

Distante de todo este drama, en Chile la noticia llegó con retraso y poca cobertura. No hubo enviados especiales, ni tampoco un corresponsal (no los hay en África). No hubo programas especiales en la radio o la televisión, ni tampoco análisis. Simplemente, se publicó una nota, la cual, a su vez, se adquiere a las grandes agencias de noticias. En este escenario, cabe preguntarse por qué importa tan poco que mueran africanos y por qué importa tan poco que fallezcan musulmanes. Esto último, pues si en alguna parte de Europa Occidental, Estados Unidos, Rusia o Japón, por dar algunos ejemplos, se produce un ataque bastante menor (en ciertos casos, sin víctimas fatales), la cobertura de los medios es inmensamente más grande.

Alguien dirá que el periodismo vive de la proximidad, pero ¿acaso dicho paradigma no ha quedado obsoleto en un mundo globalizado y ultra conectado? Alguien dirá que se debe aplicar el paradigma de la cercanía, pero ¿acaso internet y las nuevas tecnologías no nos facilitan la comunicación? También, no faltará quién justifique esto apelando a que África es para los africanos y Sudamérica es para los sudamericanos. Sin embargo, si esto fuese así, ¿por qué los medios informan tanto sobre Europa, Estados Unidos y Rusia, por dar algunos ejemplos?

Y lo peor de todo es que también está el argumento comercial, o sea, decir que las noticias en África (y en otras partes del mundo) no venden. Dirán que a nadie le interesa saber sobre África y Somalía, pero eso es parte de los mitos. Al respecto, quisiera mencionar que en un trabajo en el cual participé (y perdonen por hablar en primera persona, pues nunca lo hago) durante más de un año escribí artículos sobre asuntos internacionales. Al terminar mi trabajo había un recuento con los contenidos más leídos y he aquí la gran sorpresa. Entre los cinco primeros había dos sobre Libia, uno sobre Costa de Marfil, uno sobre la muerte de Osama Bin Laden y otro que tenía relación con los problemas de Chile con Perú o Bolivia. Ciertamente, una muestra no permite elaborar juicios categóricos, pero lo importante es que esto fue en un medio importante, lo cual permite, como mínimo, poner en duda el paradigma impuesto que establece que a nadie le interesa saber sobre África.

También, y dado que he trabajado en temáticas africanas (particulamente, aquellas del Magreb, Sahel y, en menor medida, Cuerno de África), en diversas ocasiones he recibido la misma pregunta por parte de conocidos, amigas(os), estudiantes, etc. ¿Qué preguntan? Básicamente, dónde pueden encontrar más información sobre África. Esto demuestra, una vez más, que hay interés. Todo esto me recuerda debates sobre la cobertura de deportes en Chile. He sido testigo de debates en los cuales editores y periodistas dicen que no pueden transmitir básquetbol, vóleibol, atletismo o gimnasia porque sacan dos, cuatro o seis puntos de rating. Al respecto, ¿acaso la gente va a ver algo que se muestra a cuentagotas, en ocasiones en horarios complicados y sin una gran publicidad o difusión? Lo mismo ocurre sobre África, pues se informa de vez en cuando y, normalmente, cuando hay un drama. O un escándalo.

Por último, y dejando de lado esta reflexión sobre el rol de los medios, es necesario mencionar otro aspecto importante y que es aún más potente y profundo. ¿Por qué hay ciudadanos de primer y segundo orden?, ¿por qué en Chile, un país con más similitudes a los procesos históricos vividos en África y Asia que con aquellos acontecidos en Europa y Estados Unidos, se sigue alejando de dichos continentes? Es notable que Chile tenga excelentes relaciones con la Unión Europea, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, pero es preocupante que ciertas regiones del planeta parezcan invisibles. El mundo de hoy debe tender hacia la integración y hacia el conocimiento mutuo. Los africanos se nutren de los estereotipos creados para los latinoamericanos y nosotros, al mismo tiempo, nos hemos alimentado de los estereotipos generados para los africanos. Eso no puede seguir.

Mientras, en la lejana Mogadiscio, se siguen contando cadáveres y se intenta establecer las identidades de las personas asesinadas. Fueron 315 muertos y 400 heridos, pero no habrá cadenas, ni slogans tipo “Je suis Somalie”.

Somalía no existe y, con ello, nosotros tampoco.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
@Ratopado
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl

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Indicadores sociales del Cuerno de África

Fecha 15/06/2017 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Conocida por ser una de las regiones del mundo con más conflictos, es una de las zonas más relevantes dada su ubicación geográfica. Es así que se convierte en un paso comercial que une Asia con Europa, pero también es el lugar de enfrentamientos geopolíticos entre diversos actores regionales y mundiales.

Más allá de lo anterior, es necesario conocer, a grandes rasgos, cuáles son los principales datos de esta región, la cual tiene a países tan diferentes como Djibouti, Eritrea, Etiopía, Kenya, Sudán y Sudán del Sur. Además, se deben sumar Puntland y Somaliland, entidades territoriales pertenecientes a Somalía, pero que funcionan como territorios autónomos.

Producto Interno Bruto
(Fuente: FMI)

Producto Interno Bruto | Variación porcentual
(Fuente: FMI)

Otros indicadores socioeconómicos
(FMI)

Indicadores de diversa índole

GSIGlobal Slavery Index 2018
FW Freedom in the World 2019
FoPFreedom of Press 2019 (RSF)
GGRGlobal Gender Gap Report 2018
DIDemocracy Index The Economist 2018
CRIGlobal Climate Risk Index 2019
GPIGlobal Peace Index 2018
CPICorruption Perceptions Index 2018 – Transparency International
GTIGlobal Terrorism Index 2018
GRRGlobal Risk Report 2019 – World Economic Forum
WRIWorld Risk Index 2018
GCIGlobal Competitiveness Index 2018 – World Economic Forum
FSIFragile States Index 2018
IDHÍndice de Desarrollo Humano
PIBpcProducto Interno Bruto per cápita
DESDesempleo
INFInflación
ALFAlfabetismo
ESPVEsperanza de vida
POB Población

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Boko Haram, una amenaza real y un problema mal abordado

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Boko Haram, una amenaza real y un problema mal abordado

Fecha 14/05/2014 por Raimundo Gregoire Delaunoy

El secuestro de más de 200 niñas y las posteriores imágenes de aquellas adolescentes vestidas con el tradicional hijab han generado gran revuelo. Gobiernos, políticos, organismos internacionales y ciudadanos comunes y corrientes han expresado su rechazo a este tipo de metodologías e incluso comenzaron una campaña cuyo slogan es “Bring back our girls” (“Devuélvannos a nuestras niñas”).

Raimundo Gregoire Delaunoy | 14 de mayo, 2014

boko-haramTodo muy bonito, pero, lamentablemente, bastante poco efectivo. La evidencia demuestra que a los grupos terroristas no se les enfrenta con frases hechas o con reuniones o cumbres que sólo sirven para seguir botando los siempre escasos recursos económicos, cosa que adquiere aún mayor valor en el caso de Nigeria. Esto último, pues es un país petrolero que genera mucha riqueza, pero que, finalmente, no le llega a la mayoría de los más de 170 millones de habitantes de aquel país.

Ya se sabe, Nigeria es un estado federal en el cual conviven dos grandes religiones. En el norte, el Islam, y, en el sur, el Cristianismo. No hay divisiones precisas, ni nada parecido, pero en aquellas zonas hay supremacía de una u otra religión. Este contexto es fundamental para entender el conflicto actual del gobierno nigeriano (pero también de África o, como mínimo, África noroccidental), pues Boko Haram es un grupo terrorista que cae dentro de la categoría “islamismo radical”.

No viene el caso analizar las diversas interpretaciones que se pueden hacer sobre “islamismo radical”, asi que lo mejor es entender que aquellas palabras significan, en el fondo, que es una agrupación de musulmanes que han optado por llevar al extremo sus preceptos. Y no se trata de algo solamente religioso, pues hay otras variables involucradas.

En este sentido, cabe recordar que Boko Haram fue creado en 2002 por Muhammad Yusuf, un importante líder islamista. Durante su período, el grupo nigeriano mantuvo cierto equilibrio, ya que aunque tenía demandas muy agresivas (como la instauración de la sharia) no había un choque armado, ni tampoco atentados terroristas. Sin embargo, en 2009 se juntaron diversos factores –entre ellos un aumento de la violencia por parte de integrantes de Boko Haram y una agresiva respuesta de las fuerzas policiales-, los cuales llevaron a un poderoso ataque del gobierno.

El saldo dejó, según algunos, al menos 800 muertos en las huestes de Boko Haram y, entre ellos, estaba Muhammad Yusuf. Parecía ser que Boko Haram había sido exterminado, pero aquello estaba lejos de ser real. Todo lo contrario, la agrupación se reorganizó y en la cúpula quedó Abubakar Shekau, quien tenía una “línea ideológica”  mucho más radical. A partir de entonces, comenzó el accionar terrorista de Boko Haram, el cual ha dejado miles de muertos.

Entre 2009 y 2013 las cifras muestran sumas bastante oscilantes, pero se cree que el número de fallecidos (por los ataques de Boko Haram) no sería menor a 6.000 personas e incluso podría llegar a poco menos de 20.000. Más allá de estos números, lo concreto es que la amenaza terrorista entró en un plano concreto.

Lo mismo sucedió respecto a los métodos usados por Boko Haram, un grupo que, además, tiene una estructura bastante difícil de examinar o, más bien, reconocer. No se sabe bien qué es Boko Haram, ni tampoco quiénes son los que realmente toman decisiones. Igualmente, se ignora de dónde viene su financiamiento (por más que haya nociones sobre cuáles podrían ser sus fuentes). Por ejemplo, se ha dicho que políticos nigerianos estarían involucrados e incluso se mencionó que algunos de ellos no sólo darían dinero, sino que también tendrían fuertes nexos con algunos de los integrantes de Boko Haram.

Además, el hecho de organizarse sobre la base de células (a nivel nacional e internacional, aparentemente) hace aún más complejo el estudio de su estructura, pues nadie sabe quiénes serían las cabezas de estos subgrupos o cuál sería el grado de comunicación, si es que lo hubiese.

Boko Haram se ha convertido en una agrupación que azota y asusta, pero que no tiene un cuerpo visible y eso es, entre otras cosas, algo que dificulta la lucha contra sus acciones. Tampoco ayuda la forma en que el gobierno nigeriano ha decidido enfrentar este problema y una prueba de ello fue lo acontecido en 2009. Ese “letal ataque” estuvo lejos de poner fin al conflicto y, todo lo contrario, generó una radicalización por parte de Boko Haram. Y esto no es algo que sorprenda, pues en Somalía también pasó algo similar con Al Shabaab. Este último  -otro grupo terrorista, pero que opera en el Cuerno de África- perdió mucho terreno con la intervención militar de Etiopía, pero luego logró rearmarse y, aunque diezmado, todavía sigue presente en tierras somalíes.

Las desigualdades sociales también tienen mucho que decir en este asunto. La mayoría de los alumnos universitarios (90%) no vienen de los 12 estados de principal mayoría musulmana –zona donde Boko Haram es más poderoso-, mientras que el alfabetismo femenino sería cercano al 90% en el sur, en tanto que en algunos estados del norte la cifra no superaría el 5%.  Y, según estimaciones, 72% de la población del norte viviría en pobreza,  algo muy diferente a la realidad del sur (27%).

Es así que aparece la variable socioeconómica del conflicto. No es casualidad que las zonas más pobres del país sean aquellas en las cuales Boko Haram marca más presencia. Por eso, diversos analistas del caso nigeriano han sugerido que una solución a este problema no está en las armas, sino que en una mejor redistribución de la renta y una mayor capacidad de darle Educación a las masas.

Pero esto no es todo, ya que el problema de Boko Haram también involucra otros factores. Nigeria es un país de 174 millones, en el cual habría cerca de 350 grupos étnicos diferentes. Esto último se complementa con la actual disputa entre musulmanes y cristianos.

Por último, cabe detenerse en algo de gran relevancia. Si bien no hay confirmaciones oficiales, se ha podido concluir que Boko Haram tendría importantes nexos con Al Qaeda del Magreb Islámico y Al Shabaab. Además, mantendría relaciones con Ansaru, una rama escindida. En algo que preocupa a buena parte de África, se ha conformado una región en la cual los terroristas (además de traficantes, contrabandistas, delincuentes, truhanes, mafiosos y otros peligrosos personajes) se han convertido en una potente amenaza. Tanto así, que ya controlan ciertas partes de Mauritania, Malí, Níger, Camerún y Nigeria, por dar algunos ejemplos. Con Al Qaeda del Magreb Islámico en el norte de África, Boko Haram en el centro-occidente, Al Shabaab en el centro-oriente y Mujao (y otros) en el Sahel, se ha formado un “rectángulo terrorista” de gran potencia.

En definitiva, Boko Haram es un peligro real, pero una parte importante de esta situación tiene como fuente a las malas decisiones que se han tomado al respecto. Pobreza, macabra explotación del petróleo (a muy pocos les llega la plata de este recurso),  malas decisiones políticas del gobierno nigeriano y escasa voluntad para una real solución del problema (por parte de Nigeria, pero de otros países, como Camerún, las potencias occidentales, China y Rusia), entre otros, han sido bencina más que agua en el fuego.

En este contexto, y sabiendo que habrá elecciones presidenciales en 2015, el panorama no sólo es incierto, sino que muy preocupante.

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado
(Publicado en Cooperativa.cl)

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Cómo recibe el Magreb al 2014

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Cómo recibe el Magreb al 2014

Fecha 18/01/2014 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Empezando este nuevo año, y sin que eso tenga gran validez en los análisis y las investigaciones, cabe realizar un somero resumen acerca de las presentes tendencias que se pueden apreciar en los cinco países magrebíes. Al respecto, y en algo que no sorprende, se pueden encontrar positivas y negativas señales, las cuales, lógicamente, corresponden a las naturales consecuencias de los actuales procesos que se están desarrollando en la región.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 17 de enero, 2014

banderas-paises-umaClasificando estas coyunturas, todas ellas podrían ir bajo un mismo rótulo, es decir, fenómenos político-sociales. Y aunque no todos pueden ser incluidos en el proceso de cambios iniciado a fines de 2010 y comienzos de 2011, la mayoría de ellos tienen que ver con eso.

Los choques entre los Tebu y Zawy en Libia

Consumada la caída de Muammar al Gaddafi, rápidamente llegó el caos al territorio libio, lo cual se tradujo, entre otras cosas, con choques étnico-tribales en el sur –particularmente en el sureste- de Libia. Es así que las ciudades de Kufra, en 2012, y Sabha, en 2013, fueron testigos de la violencia entre los Zway y los Tebu.

Mientras los primeros son de origen árabe y tuvieron, bajo la era de Gaddafi, una posición de poder, los segundos pertenecen a etnias negroides y siempre acusaron la represión del dictador libio. Aún más, estos últimos afirmaban que bajo la administración Gaddafi siempre se dejó en un segundo plano a quienes no tenían un origen árabe o árabe-bereber.

Durante los últimos años estos choques tuvieron episodios críticos, los cuales terminaron con cientos de muertos y varios prisioneros (por ambas partes en conflicto). Sin embargo, en los últimos días llegaron buenas noticias o, como mínimo, esperanzadores indicadores. Claro, pues se reunieron los “ancianos” de ambos lados y acordaron el intercambio de detenidos. Así, queda la impresión que se estableció un primer paso hacia lo que podría ser un acuerdo de paz.

Es de esperar que las futuras negociaciones se lleven a cabo con normalidad –dentro del actual contexto que se vive- y que vayan apareciendo nuevas soluciones. En relación a esto último, será imprescindible la participación del Congreso General Libio (CGL) o al menos del gobierno de transición, ya que el tejido “invisible” de la estructura político-social del país tiene directa relación con la formación tribal del territorio. Y así como destaca este choque entre los Tebu y los Zawy, también está el problema de la autoproclamada autonomía de Cirenaica y de las fuertes presiones que están ejerciendo los bereberes libios.

En conclusión, la nueva Libia no podrá ser construida con éxito si no se trabaja a fondo en un sistema que permita la sana convivencia entre las diferentes etnias y vertientes religioso-políticas.

La nueva Constitución tunecina

Atribulados por la agresiva irrupción de los salafistas y complicados por la aparición de asesinatos políticos, el anterior gobierno –liderado por Rached Gannouchi- se vio obligado a renunciar en pos del bien común. Hoy, con nuevo ministro recientemente nominado –el islamista moderado Jomaa-, aparece el primer gran desafío de la administración, es decir, aprobar el borrador de la nueva Constitución de Túnez y, por ende, generar las instancias que permitan la aprobación popular de la misma carta.

Al respecto, en los últimos días se han ido conociendo algunos de los puntos que serán incluidos o que quedarán fuera. En este sentido, uno de los puntos más importantes tiene que ver con la igualdad entre “ciudadanas y ciudadanos”, lo cual es un establecimiento implícito de la igualdad genérica. Si bien esto es un avance, especialmente si se toma en cuenta la tradición tunecina de darle muchos derechos a las mujeres, queda la duda sobre el alcance que tendrá este principio.

A pesar que la mayoría de las organizaciones feministas y que buena parte de la sociedad considera que esto es un progreso, algunos sectores han hecho un llamado a mantener la prudencia. Esto último, pues el ideal, según ellos, habría sido reconocer, expresamente, la “igualdad entre mujeres y hombres” y no entre “ciudadanas y ciudadanos”. Además, no hubo una especial mención en el tema de la herencia.

Otro aspecto llamativo ha sido el reforzamiento de Túnez como una “república” que velará por la libertad de expresión. Junto a eso, se volvió a confirmar al árabe como la lengua oficial del país y se excluyó a la charia como fuente principal del Derecho.

Y, al igual que en el anterior punto, es bueno detenerse un poco en este asunto. Claro, ha sido fundamental que la ley islámica no sea el eje de la jurisprudencia, pero no se puede soslayar el hecho que el artículo estaría dejando un evidente vacío legal.

¿Qué se entiende por la frase “la charia no será fuente principal”?, ¿será que en algunos casos se le tomará en cuenta?, ¿se podrá acceder a ella bajo ciertas circunstancias? En fin, son diversas las preguntas, pero lo concreto es que a pesar de quedar relegada a un segundo o tercer plano, no fue eliminada de cuajo como fuente y eso puede generar eventuales problemas. Como siempre, todo quedará en manos de los jueces y sus interpretaciones de las leyes.

Por último, aún no se menciona lo que ocurrirá respecto a las reivindicaciones de los bereberes, quienes a pesar de representar menos del 10% de la población ya se han organizado en pos de mejorar su status. Al igual que en otros países magrebíes, ellos quieren un reconocimiento oficial, pero que no se quede en las letras, sino que vaya a un plano práctico y cotidiano.

La nueva política de inmigración marroquí

Hace algunos días se consolidó, por parte del gobierno del Reino de Marruecos, el compromiso de mejorar la situación respecto al drama de la inmigración en el Mediterráneo.

En este sentido, cabe recordar que en junio de 2013 se produjo un acuerdo de asociación entre Marruecos y la Unión Europea (UE) –el primero de este nivel firmado entre la UE y un país mediterráneo-, a través del cual ambas partes se comprometían a implementar una serie de medidas que permitan trabajar de mejor forma en el tránsito de personas por el Mediterráneo.

Gracias a esto es que hace pocos días llegó el anuncio del gobierno marroquí –impulsado por el rey Mohammed VI-, en el cual se consolidaba la regularización de miles de inmigrantes clandestinos. Es así que para dicha misión se implementaron, a partir del 1 de enero de 2014, las “Oficinas de Extranjeros”.

En total, se estima que entre 24.000 y 40.000 “sin papeles” –en su mayoría africanos subsaharianos- podrán quedarse en territorio marroquí y, lo principal, con la posibilidad de vivir y trabajar con normalidad. Además de eso, se le dio el carácter de refugiado a 850 ciudadanos del África Subsahariana.

Sin duda alguna, un gran golpe de Marruecos, pero en el buen sentido, ya que se ven las primeras medidas oficiales en torno a un tema tan delicado como el de la inmigración. Y no sólo por el hecho de haber un gran flujo (desde África hacia Europa), sino que por el drama humanitario. Esto último, pues según diversas cifras, al menos 20.000 inmigrantes clandestinos han muerto en aguas mediterráneas en los últimos 15 a 20 años.

¿El acercamiento entre el Polisario y Marruecos?

Para nadie es una sorpresa que Christopher Ross tiene mucho que ganar en el caso del Sahara Occidental, una zona que es reclamada por Argelia

y el Polisario, pero que, en la práctica, es parte del territorio marroquí.
Mientras Marruecos afirma que lo suyo es acorde a Derecho, el Polisario –que cuenta con el apoyo de Argelia- insiste en que el “pueblo saharaui” (concepto bastante difuso por lo demás) debería decidir su status.

Con el paso de los años, la postura marroquí ha ido ganando adeptos y apoyos, en tanto que el proyecto de Argelia y el Polisario se ha ido debilitando. Hace unos días, Paraguay anunció que eliminará el reconocimiento oficial a la República Árabe Sahrawi Democrática (RASD), lo cual está lejos de ser un mero simbolismo.

Claro, pues si a fines de la década de 1980 la RASD contaba con el apoyo de casi 90 países, hoy la cifra no supera los 30 ó 32 estados. Junto a eso, la mayoría de los gobiernos que mantienen su aval a dicho estado de facto (no ha sido reconocido por la ONU) pertenecen a lo que se conoció como la “órbita comunista” en la Guerra Fría, con lo cual la teoría de la “ideologización del conflicto” cada vez adquiere más potencia.

Más allá de estos datos, se dio a conocer, en las últimas semanas, la noticia de un posible encuentro entre el Polisario y Marruecos. Aquella reunión sería en un país europeo, en los primeros meses de 2014 y, he aquí la novedad, sin la participación de Argelia.

Tomando en cuenta que la ONU no ha descartado la posibilidad de la autodeterminación, pero que ha dado un gran impulso al proyecto marroquí (una avanzada autonomía para el Sahara Occidental), aquel posible encuentro generaba algunas ilusiones.

Sin embargo, rápidamente llegó un comunicado oficial por parte del Polisario, en el cual negaba todas estas informaciones. Como era de esperar, por lado y lado aparecieron los rumores y las declaraciones, pero lo concreto es que finalmente se volvió, como ya es costumbre, a un punto muerto en las negociaciones.

¿Qué irá a pasar en el mediano plazo? Difícil saberlo, aunque en realidad no tanto.

Bouteflika, en busca del cuarto mandato

Hace años que se habla sobre el precario estado de salud de Abdelaziz Bouteflika, actual presidente de Argelia, pero, a pesar de eso, el mandatario no entrega el poder y se mantiene al mando del control de su país. Sin embargo, en 2013 pasó varios meses hospitalizado en Francia y, por lo mismo, se pensó que podría ser el momento del adiós (de la política) de Bouteflika.

Pero no, aquello estuvo lejos de suceder y el casi octogenario argelino anunció que irá, nuevamente, por una reelección en las presidenciales del presente año. En caso de ganar, obtendría su cuarto período como presidente de Argelia.

Si bien este anuncio no cambia mucho las cosas –en el corto plazo-, en el futuro sí podría traer grandes consecuencias. En este sentido, ya se están llevando a cabo las clásicas tratativas previas a todo proceso electoral y será interesante ver lo que ocurra en los siguientes meses.

¿Qué irá a pasar con los islamistas, que obtuvieron el tercer lugar en las últimas legislativas?, ¿logrará unirse la oposición en torno al objetivo común de sacar del poder a Abdelaziz Bouteflika?

Hay miles de interrogantes y las miradas apuntarán hacia lo que ocurra en este gigante. Argelia es una gran potencia regional y de haber grandes cambios tras las presidenciales es posible que el Magreb tenga nuevos horizontes. Y, por supuesto, el conflicto en Malí, también.

Y algo que no debe dejar de tomarse en cuenta es el nombre de Abdelmalek Sellal. Según algunos, aunque nada oficial, el actual primer ministro de Argelia sería el candidato de Bouteflika en caso que este último opte por no presentarse a las presidenciales.

En Mauritania, elecciones boicoteadas y el debut de los islamistas

En medio de la férrea oposición que genera Mohammed Ould Abdelaziz –actual presidente, pero que llegó al poder tras haber dado un golpe de estado-, en noviembre pasado se llevó a cabo la primera ronda de las elecciones legislativas y municipales en Mauritania.

Tal cual se había anunciado, la oposición boicoteó los comicios, aunque un partido de dicho bloque optó por participar. Se trata de Tawassoul, agrupación islamista que debutaba en estas lides y que obtuvo el tercer lugar de las legislativas (con 12 escaños en la Asamblea Nacional y el 10% de los votos).

Y aunque no hubo grandes sorpresas en este proceso, queda de manifiesto que los próximos meses podrían ser fundamentales en el juego político mauritano. Sí, pues se supone que a mediados de año se llevarán a cabo las elecciones presidenciales y aquello podría ser, en caso de perder el actual mandatario, un positivo avance en la siempre truncada transición política de la República Islámica de Mauritania.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

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El por qué de la caída de los islamistas en el norte de África

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El por qué de la caída de los islamistas en el norte de África

Fecha 10/01/2014 por Raimundo Gregoire Delaunoy

El Islam ya se instaló en la superficie de la mesa cotidiana de diálogo y, al menos hoy, es imposible no darle la importancia que merece. En los nuevos tiempos, aquella religión está lejos de tener influencia en lo estrictamente religioso y, de hecho, sus raíces han crecido y se han establecido en el ámbito político.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 10 de enero, 2014

mohammed-morsiEsto último no es novedad, pues el proceso comenzó hace décadas. Hace 86 años atrás se fundó la Hermandad Musulmana –en Egipto y en medio de los efectos colonizadores de las grandes potencias en la mayoría del mundo árabe-musulmán- y, desde entonces, el “Islam político” fue ganando cada vez más fuerza.

Entrar en detalles históricos no viene el caso –para eso se necesitaría escribir una enciclopedia de varios tomos-, pero lo que sí es apropiado es intentar comprender lo que está sucediendo con los islamistas, entendiéndolos como actores de la política y dejando a un lado lo netamente religioso.

Marcados por el hecho de pasar más tiempo en la lista de los partidos u organizaciones ilegales, la Hermandad Musulmana egipcia logró llegar al poder en 2012, pero unos meses más tarde recibió un duro golpe. Claro, pues el actual gobierno militar de Egipto –que en 2013 realizó un golpe de estado- los declaró como un grupo terrorista. Aquello no debiese sorprender, ya que bajo la era de Hosni Mubarak tuvieron duros reveses y siempre estuvieron apabullados por el gobierno dictatorial. Además, sus medidas, una vez al mando del país, dejaron mucho que desear y demostraron que lo que menos les importaba era la estabilidad del país y las libertades (entre ellas, la religiosa) de su población.

Obviamente, la Hermandad Musulmana no es la panacea y aunque muchos partidos políticos islamistas están ligados, de una u otra forma, a esta organización, hay otros que están fuera de esa órbita. Nuevamente, no viene al caso una explicación sobre los tipos de islamismo político, pero lo importante es ver qué está pasando con los islamistas que lograron llegar al poder o que al menos han participado en elecciones.

En la actualidad, su auge está en caída y eso no es noticia, pues es algo que viene aconteciendo en los últimos meses. En Marruecos, el Partido por la Justicia y el Desarrollo (PJD) obtuvo un gran triunfo y eso le permitió acceder al gobierno, el cual tiene como principal figura al primer ministro. Lamentablemente, para los islamistas de la lámpara (aparece en su logo), su líder, Abdelilah Benkirane, ha tenido que enfrentar no sólo el descontento de la gente, sino que también el de otros partidos políticos y el del mismo rey Mohammed VI. Tanto así, que Benkirane tuvo que formar un nuevo gobierno.

En Argelia, los islamistas no fueron capaces de quedar en los dos primeros lugares de las legislativas realizadas en 2013, mientras que en Túnez llegaron al poder, pero sus erráticas medidas les significó tener grandes rivales. Hoy, la sociedad tunecina está fuertemente dividida por el tema religioso y una buena parte de ella acusa al actual –que acaba de caer- y anterior gobierno de estar detrás del descalabro, el mismo que, entre otras cosas, se ha visto representado por el auge de los islamistas más radicales y por la aparición de asesinatos políticos (supuestamente en manos de los fundamentalistas). Que en la nueva Constitución –la cual recién se está elaborando- se haya dejado a un lado la sharia como fuente principal del Derecho es una gran derrota para los islamistas más conservadores y radicales.

En Libia, bueno, el caos es total y es difícil establecer juicios o conclusiones en tan poco espacio. Sin embargo, no se puede desconocer que la progresiva y escondida islamización de ciertos miembros del Congreso Nacional General –el cual tiene el poder en forma transitoria- ha tenido un fuerte rechazo en diversos grupos de la población y la política libia. Por lo mismo, no ha tenido un camino llano hacia el establecimiento de sus pretensiones, algo que también se explica por la actual coyuntura social del país.

Por último, el caso de Mauritania es más auspicioso (para los islamistas), aunque en un contexto muy sui generis. En las recientes elecciones legislativas y municipales, Tawassoul –partido islamista que compitió por primera vez en los comicios y que es parte de la oposición- se consolidó como una interesante fuerza, pero sin pasar de los 16 asientos en la Asamblea Nacional (de un total de 146).

Hecha esta breve (quizás demasiado corta) explicación, es necesario revisar los puntos por los cuales los islamistas han caído en desgracia. Al respecto, todo se puede aglutinar en tres conceptos, que son conservadurismo, agresión pasiva y violación de las libertades personales.

Cada grupo o partido lo hará en distinta forma, pero, finalmente, todos apuntan a lo mismo, es decir, la imposición de una corriente religiosa (ellos parten de la base que todos son musulmanes). Esto último, a su vez, tiene como grandes representantes a hechos ya conocidos. Por ejemplo, establecimiento de la sharia, sumisión de la mujer, manejo de los programas de televisión y de los manuales de Educación en los colegios, satanización de ciertas conductas y vestimentas, etcétera. Nada nuevo bajo el sol.

En definitiva, los islamistas moderados deberían ser la base para todos estos grupos y partidos, pero, lamentablemente, la mayoría de ellos apuesta por seguir otros modelos. Entre ellos, el de la Hermandad Musulmana. Y, como se ha visto, aquello sólo asegura problemas y división social.

Por eso, es momento que los islamistas comprendan que lo único que les puede ayudar a seguir en el poder (o llegar a éste en ciertos casos) es asumir que deben gobernar bajo un sistema de alianzas y que, para ellos, tendrán que ceder ante los grupos más liberales de la sociedad. El pragmatismo, entre otros factores, fue lo que les permitió gobernar, pero la ausencia de este concepto en sus gobiernos ha sido, justamente, lo que les provocó la gran crisis.

Resumiendo, la opción pasa por volver a lo pragmático o, cosa poco probable, apostar a un cambio radical de sus bases y entender que la renovación es algo necesario para todos los actores políticos.

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

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Los inmigrantes en el Mediterráneo y el silencio de las agrupaciones de DD.HH.

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Los inmigrantes en el Mediterráneo y el silencio de las agrupaciones de DD.HH.

Fecha 12/03/2013 por Raimundo Gregoire Delaunoy

El Mar Mediterráneo es conocido, entre otros motivos, por su rica historia de intercambios culturales, por su gran atractivo turístico y por ser el punto de encuentro y desencuentro entre el norte de África y el sur de Europa.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 12 de marzo, 2013

inmigrantes-clandestinosSin embargo, una macabra realidad se esconde detrás de una dura, fría y triste cortina. Se trata de la inmigración clandestina, aquella que afecta a miles de africanos -en su mayoría subsaharianos, aunque también se cuentan magrebíes-, quienes se juegan la vida en busca de una mejor existencia.

El procedimiento ya es conocido. Dejan sus países de origen para radicarse, temporalmente, en el Magreb y, particularmente, en Marruecos, Túnez y Libia. Luego, aguantan el racismo, la precariedad de sus viviendas, el hacinamiento y  la falta de trabajo estable, entre otros.

“Vivimos en una casa, en la medina de Rabat, y ahí dormimos entre diez y 15 personas. El número depende, pues siempre hay algunos que se van a otra parte o que logran intentar cruzar hacia Europa”, me comentó, alguna vez, Mame, una senegalesa de 24 años.

Ella trabajaba en la calle, vendiendo artesanía, cremas, cinturones, billeteras y relojes, entre otros artículos. En tres oportunidades perdió todos los materiales de venta, ya que la Policía suele realizar “redadas”. La llevaron detenida y aunque siempre los liberan, pierden todos los objetos con los cuales intentan ganar el dinero suficiente para, algún día, subirse a un bote inflable o una patera.

“Puedo llegar a ganar 2.000 dirhams (unos 115.000 pesos chilenos) en un mes, pero a veces es mucho menos. Como arrendamos una casa entre muchos, al final no gasto más de 500 dirhams mensuales en mis cosas, asi que el resto lo puedo ahorrar”, confiesa Mame, nacida en Dakar y que no sabe cuándo volverá a ver a su familia.

En diversas ocasiones fui a comer al lugar en la cual ella vivía con muchos senegaleses. Muy generosos, compartían su comida conmigo, mientras me invitaban a escuchar su música y a ver el canal nacional de Senegal. Los fui conociendo y me di cuenta que eran personas de gran fuerza, con mucho sufrimiento a cuestas y con la esperanza de mejorar su vida.

“Quiero ir a Noruega, trabajar ahí, juntar plata y con eso volver a Dakar. Ahí me compraré una casa. He dejado mi país para conseguir este objetivo y eso haré”, me comentó ella, una morenaza que bien podría trabajar como modelo, gracias a su 1.78 de estatura y su hermoso rostro.

Un día pasé a saludarla, pero me di cuenta que no estaba en su “puesto de trabajo”, ahí en la Avenida Mohamed V de Rabat. Recorrí el sector y no la encontré. Sus amigos me comentaron que había desaparecido. Me dio pena no poder despedirme de ella y su clásico amigo, el gigantón Lamine, un senegalés que parecía basquetbolista.

Varios meses después, Mame me agregó como amigo en Facebook y Skype. Ahí supe que estaba viva y ella se encargó de contarme su drama. Pagó para ser transportada hacia Europa. Primero, viajó hasta Nador, una ciudad ubicada en el noreste de Marruecos, muy cercana a Argelia. Desde ahí, se subió a una patera y, en pleno viaje, esta débil embarcación sucumbió ante la fiereza de las corrientes que dominan en el Mediterráneo.

Quedaron a la deriva en medio de las olas y cuando el umbral de la agonía los perseguía, entonces pudieron ser rescatados por la guardia costera española. “Nos dijeron, en el hospital, que 15, 20 ó 30 minutos más y hubiésemos muerto por hipotermia”, relató mi amiga Mame.

Una vez dados de alta, fueron derivados a un centro policial y tras eso se decidió enviar de regreso a todos, salvo a Mame y su compañero Lamine. Los llevaron a un centro de acogida en un pueblo cercano a Madrid y desde ahí saltaron hacia Barcelona. Allá encontraron alojamiento en casa de un familiar de Lamine y, por ahora, no pasan penurias.

Sin embargo, al no tener documentos, no pudieron buscar trabajo. Varios meses después lograron recuperar su carnet de identidad, el pasaporte y otros papeles, pero de nada les ha servido, pues la crisis europea los ha hecho enfrentarse a la dura realidad del desempleo. A pesar de todo, Mame y Lamine siguen vivos, algo que muchos otros viajeros clandestinos no pueden contar.

Entre 1988 y 2012, más de 20.000 personas murieron intentando cruzar desde África o las Islas Canarias hacia España. Es un promedio de 2.2 inmigrantes fallecidos en forma diaria durante este período.

Sólo en 2011, al menos 1.500 africanos perdieron la vida al intentar cruzar el Mediterráneo y la mayoría de ellos en condición de “ahogados” o “desaparecidos”. Es que muchos de ellos ni siquiera logran ser recuperados de las aguas. Son verdaderos detenidos desaparecidos, pero no por una dictadura, sino que por la frialdad y la desorganización de los políticos de turno.

Algunos han elaborado programas de ayuda y la Unión Europea ha ido creando diferentes iniciativas, como Eurosur, pero aquello no es suficiente. Muchos inmigrantes que son recuperados en tierras españolas son devueltos a Marruecos y desde ahí son enviados a Argelia. Y en este último los llevan al sur del territorio argelino, “liberándolos” en pleno Sahara. De ahí, que caminen y sobrevivan, si es que lo logran.

Esta realidad es ignorada por muchos medios y gobiernos, los cuales nada hacen para encontrar una solución. Lo peor de todo es que muchas agrupaciones de Derechos Humanos no luchan por la vida de estos inmigrantes.

Claro, pues no son víctimas de una dictadura y no se trata de un asunto político. Por eso, no les interesa y, con ello, queda demostrado que los paladines de la defensa de los Derechos Humanos no son más que marionetas ideológicas.

Que esos negros miserables se ahoguen, da lo mismo. Total, son sólo negros y hay millones de ellos en el mundo.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
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La preocupante amenaza del terrorismo en África

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La preocupante amenaza del terrorismo en África

Fecha 15/02/2013 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Hace unos años, hablar de grupos terroristas significaba mencionar a Al Qaeda, la Jemaah Islamiyah, Hizbullah o ETA, por dar algunos clásicos (y algo manoseados) ejemplos.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 15 de febrero, 2013

boko-haramSin embargo, a través de diversos hechos –algunos súbitos y otros absolutamente esperables- fueron apareciendo nuevas agrupaciones cuyo principal modo de acción operaba en base al terror. Aún más, no sólo se produjo este cambio, sino que también se modificó el mapa de los grupos terroristas.

Así como ayer se miraba a los “objetivos occidentales”, hoy eso está alejado de la realidad, pues los atentados, ataques suicidas y toma de rehenes, entre otros, ya son casi cotidianos en lugares normalmente olvidados como Asia Central, Filipinas y África.

En relación a este último, cabe realizar una breve mirada superficial sobre su actual situación, especialmente en el centro-norte del continente.

El Sahel seguramente será uno de los grandes focos, ya que a los problemas generales de dicha zona –hambruna, sequía, narcotráfico, comercio de humanos, terrorismo y rebeldes tuaregs- se sumará, en lo específico la durísima situación que afecta a Malí, en la cual luchan el estado maliense (lo que queda de él) y las fuerzas internacionales (lideradas por Francia) contra Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), el Movimiento para la Unidad Yihadista del África Occidental (MUJAO), Ansar Dine, el Movimiento Nacional para la Liberación del Azawad (MNLA) y otros grupos que, en cosa de días, aparecen.

Mientras AQMI y MUJAO son grupos terroristas, Ansar Dine ha recibido el rótulo de “yihadista”, concepto poco claro, pero que hace referencia al pensamiento radical de sus adeptos. Como demostración de aquello, Ansar Dine es una rama escindida del laico MNLA.

Este conflicto, que tiene una importante variable terrorista involucrada, afecta  a países cercanos como Mauritania, Burkina Faso, Níger, Libia, Argelia, Senegal, Nigeria y Chad.

A su vez, llegará al Magreb –zona que incluye al norte de África, menos Egipto-, una región que ya lidia con sus propios problemas, los cuales derivan del actual proceso de cambios. Los “barbudos” ya hacen de las suyas en Túnez, algo que también debiese suceder en Libia (una vez que llegue la estabilidad). Argelia vive en su mundo interno, pero su política del “status quo” ya no le servirá, pues la rebelión tuareg llegó a sus fronteras, igual como hace años ocurre con grupos terroristas y partidos islamistas. El reciente caso de In Amenas (toma de rehenes por parte de terroristas ligados a AQMI.) dejó en claro que el “fantasma” terrorista sigue vivo en territorio argelino.

En cuanto a Marruecos, tiene más tranquilidad, pero en los últimos meses se han desmantelado una serie de células terroristas ligadas a Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) y no se debe olvidar que en 2011 se produjo un atentado en Marrakesh. Y Mauritania, bueno, las posibilidades de un nuevo golpe de estado están a la vuelta de la esquina en un país que vive en permanente lucha contra el terrorismo.

Estas dos regiones (Sahel y Magreb) se encuentran ligadas a Nigeria y Somalía. ¿Por qué? Básicamente, pues grupos terroristas que operan en estos países tienen nexos con AQMI, Mujao y Ansar Dine, que realizan lo propio en el Magreb, el Sahel y, según afirman los servicios de inteligencia, en África Occidental.

Mientras Boko Haram ha sido el gran dolor de cabeza de Nigeria, Al Shabaab ha hecho lo mismo, pero en la atribulada y acéfala Somalía. Si bien Al Shabaab ha perdido mucho en el territorio somalí, Boko Haram sigue poderoso en Nigeria.

Lo preocupante es que Boko Haram, Al Shabaab, AQMI y MUJAO tendrían nexos de cooperación entre sí, algo que ha quedado de manifiesto en la actual situación en Malí. Así es que, por ejemplo, se ha informado que miembros de Boko Haram han transitado por Burkina Faso, Senegal e incluso Malí. También se ha dicho que diversos combatientes “yihadistas” fueron entrenados en “zonas perdidas” del Sahel y en parte del territorio nigeriano, donde suele haber campos de entrenamiento.

Mirando el mapa de África, se puede establecer una especie de “rectángulo del terror”, cuyos ejes serían el Magreb (norte), el Sahel (sur), Somalía (este y siempre conectado con Yemen) y Malí (oeste).

De ahí que sea tan relevante lo que está ocurriendo con Al Shabaab, que ha perdido control de Mogadiscio (capital somalí) y Kismayo (importante puerto) y ha cedido parte de los territorio que había logrado dominar. El problema es que la lucha contra Al Shabaab ya ha tenido repercusiones en Kenya, asi que no será fácil de eliminarlo, por más que esté debilitado.

El problema es que Boko Haram, AQMI y MUJAO parecen estar muy activos, bien preparados y con una importante capacidad de ataque y, por supuesto, defensa. En este sentido, la “guerra” contra ellos estará condenada a su fin si no se unen las fuerzas militares de Francia, Mauritania, Argelia y Chad.

Los franceses tienen la tecnología, la disciplina y los recursos económicos, mientras que mauritanos y chadianos son los únicos que saben pelear en la difícil geografía saheliana. Los argelinos son potencia regional (magrebí y saheliana) y llevan años luchando contra el terrorismo.

Y además de eso, sería ideal sumar fuerzas provenientes de Marruecos y Senegal, importantes líderes en el Magreb y el África Occidental, respectivamente.

Pero ojo, que no es llegar y atacar. Etiopía lo hizo en Somalía y aunque, por ahora, significó el repliegue de Al Shabaab, también significó, en su momento, un fortalecimiento de aquel grupo terrorista.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado
Fotografía: Flickr

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