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Marruecos-Polisario: ¿un nuevo episodio militar en el Sahara?

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Marruecos-Polisario: ¿un nuevo episodio militar en el Sahara?

Fecha 15/11/2020 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Durante el 12 y 13 de noviembre, las Fuerzas Armadas Reales (FAR) de Marruecos llevaron a cabo la misión de destrabar el conflicto que venía gestándose desde el 21 de octubre, día en el cual manifestantes saharaouis, provenientes del territorio bajo control del Polisario, realizaron un bloqueo de la ruta en la zona tampón de Guerguerat. Tras cerca de tres semanas y media de incertidumbre, el rey Mohammed VI tomó la determinación de poner fin a esta situación. Sin embargo, ¿qué pasó y por qué ocurrió esto?

Raimundo Gregoire Delaunoy |  13 de noviembre de 2020

Los choques entre el Polisario y Marruecos no son una novedad y, de hecho, siempre hay movimientos a nivel mediático y diplomático. Sin embargo, desde el cese al fuego, firmado en 1991, ninguna crisis había escalado al nivel de generar una confrontación armada. De hecho, el conflicto de 2017 logró resolverse gracias a la mediación de Antonio Guterres y sin ataques por parte de ambos bandos.

Esto se mantuvo hasta la noche del 12 de noviembre y la madrugada del 13 del mismo mes, momento en el cual las fuerzas militares marroquíes procedieron a establecer un cordón de seguridad, para así permitir la libre circulación de personas, bienes y vehículos de transporte. Afortunadamente, no hubo muertos, ni tampoco heridos, y, de hecho, todo indica que los militares marroquíes se encargaron de dispersar a los manifestantes poniendo énfasis en su seguridad. Luego, según informaron diversos medios locales y argelinos, se habrían producido pequeños intercambios entre los efectivos del Polisario y de Marruecos, aunque sin grandes consecuencias. Durante la jornada del viernes 13 de noviembre, el gobierno de Marruecos dio por terminada la operación militar y se jactó de haber finalizado el asunto sin heridos, ni fallecidos.

(Agencias)

Más allá de este hecho, cabe preguntarse por qué sucedió este enfrentamiento. Al respecto, se podrían esgrimir las históricas variables, pero queda la impresión que lo de esta ocasión fue por las actuales coyunturas. En este sentido, vale la pena revisar, brevemente, qué ha pasado en los últimos meses. Para hacer esto, qué mejor que una revisión de la línea cronológica de eventos.

Cronología de hechos de los últimos tres meses

25 de agosto: El Polisario relanza su proyecto de población del territorio al este del muro de las arenas.

29 de septiembre: El Polisario rechaza los dichos de Pedro Sánchez, jefe de gobierno de España, sobre el Sahara Occidental. Se le acusó de apoyar la postura marroquí al realizar un discurso en la Asamblea General de la ONU.

2 de octubre: Antonio Guterres publica un nuevo reporte sobre el Sahara. Un día después, afirmó que sigue convencido que se puede alcanzar una solución pacífica.

7 de octubre: El Polisario declara que el reporte de Guterres no refleja la realidad del Sahara. El mismo día, Italia declara que le da la bienvenida a los serios y creíbles esfuerzos de Marruecos.

12 – 14 de octubre: Se realizan dos reuniones técnicas del Consejo de Seguridad de la ONU, como preparación para la resolución que se adoptará el 28 de octubre.

16 de octubre:  El Polisario amenaza con establecer relaciones de defensa mutua con estados africanos.

20 de octubre: Jordania reitera su apoyo al plan de autonomía propuesto por Marruecos. La Alianza del Pacífico también expresa lo mismo.

21 de octubre: Guinea-Bissau abre un consulado en Dakhla y firma cuatro acuerdos de cooperación con Marruecos. El mismo día, “decenas de civiles saharaouis” bloquean Guerguerat, una especie de zona tampón que une Nouadhibou (Mauritania) con las provincias del sur marroquíes (Sahara Occidental).

22 de octubre: República Centroafricana reitera su apoyo a la marroquinidad del Sahara. Bahrein expesa su apoyo a la soberanía e integridad territorial de Marruecos. A su vez, Yemen valora los esfuerzos de Marruecos por encontrar una solución perduradera.Por último, Eswatini expresa su apoyo a la propuesta de autonomía y a la marroquinidad del Sahara.

23 de octubre: Arabia Saudita reitera su apoyo a la marroquinidad del Sahara y al plan de autonomía propuesto por Marruecos. En la misma línea, Gabón declara que el plan de autonomía  es la “solución de compromiso por excelencia”. Guinea-Bissau vuelve a decir que apoya en forma permanente la marroquinidad del Sahara. En este mismo día, Burkina Faso, Guinea Ecuatorial y Guinea-Bissau abren consulados en la ciudad de Dakhla.

24 de octubre: Malawi afirma que se debe llegar a una solución enmarcada en la integridad territorial de Marruecos. Islas Comoras reitera su apoyo a la marroquinidad del Sahara y al plan de autonomía, en tanto que Emiratos Árabes Unidos reconoce la marroquinidad del Sahara y la integridad territorial de Marruecos. En paralelo, Burundi expresa que mantener el diferendo “por el Sahara marroquí” entrave la integración magrebí. República Centroafricana, Kiribati, Guinea y tres países caribeños (Dominica, Santa Lucía y Antigua y Barbuda) realizan declaraciones similares, entregando su apoyo a Marruecos.  Zambia inaugura su embajada en Rabat y anuncia una pronta apertura de un consulado en Laayoune. El Polisario amenaza con retomar las armas.

26 de octubre: Chad reitera que rompió relaciones con la autodenominada República Árabe Saharawi Democrática (RASD) en 2006.

27 de octubre: Emiratos Árabes Unidos y Marruecos anuncian que el primero de ellos abrirá un consulado en Laayoune. El mismo día, Eswatini y Zambia inauguran sus respectivos consulados en Laayoune.

28 de octubre: Gabón reafirma su apoyo constante a la marroquinidad del Sahara.

30 de octubre: Estados Unidos anuncia que la iniciativa marroquí de autonomía es creíble, seria y realista.

30 de octubre: El Consejo de Seguridad de la ONU renueva por un año más el mandato de la Minurso.

1 de noviembre: Argelia expresa que no le teme a nadie.

2 de noviembre: Las carga pesquera, estimada en unas 200 toneladas, de cinco barcos gallegos se encuentra detenida, luego que manifestantes saharauis hayan mantenido el bloqueo por cerca de dos semanas.

4 de noviembre: Emiratos Árabes Unidos abre su consulado en Laayoune, mientras que Libia anuncia que hará lo propio en las próximas semanas. En la misma jornada, Argelia reitera su constante postura a favor de la autodeterminación del pueblo saharaoui.

5 de noviembre: Djibouti respalda el plan de autonomía propuesto por Marruecos.

6 de noviembre: Diversos medios informan que prontamente se abrirán más consulados en Laayoune y Dakhla. Dentro de los posibles candidatos, aparecen países del Golfo Pérsico, pero incluso se menciona a otros como Jordania.

10 de noviembre: El Polisario amenaza con romper el cese al fuego, establecido en 1991 y que, desde entonces, ha sido respetado por ambas partes.

11 de noviembre: El gobierno de Mauritania anuncia que sus fuerzas militares habían reforzado sus posiciones en la frontera con el Sahara Occidental.    

12 de noviembre: Se intensifican los movimientos en la zona controlada por el Polisario. Se llama a los saharaouis a manifestarse. En paralelo, Gambia y Marruecos firmaron acuerdos de cooperación y el primero de ellos reitera su apoyo a la marroquinidad del Sahara. El mismo día, se informa que Sudáfrica intentaría realizar una mediación en el conflicto y que Argelia habría ordenado, a sus embajadores en América Latina, que activen su presencia en la región, para así defender al Polisario.

12 – 13 de noviembre: En la noche del 12 al 13 de noviembre, las Fuerzas Armadas Reales establecieron un cordón de seguridad, para así permitir la circulación de personas, camiones y vehículos por el paso de Guerguerat. Se informa que las fuerzas marroquíes respondieron a las provocaciones de las fuerzas militares del Polisario. Mientras Marruecos asegura que tres observadores militares y otros dos representantes de la ONU fueron testigos del incidente, Brahim Ghali, secretario general del Polisario, contactó a Antonio Guterres y le pidió una intervención de la ONU. Esto último, ante los supuestos ataques contra civiles realizados por los militares marroquíes.

Comentarios sobre lo ocurrido

Como se puede apreciar, Marruecos ha tenido importantes avances diplomáticos respecto del Sahara Occidental. En primer lugar, durante 2020, 16 países africanos abrieron o anunciaron la apertura de consulados en Dakhla y Laayoune, ciudades que se ubican en lo que las autoridades marroquíes denominan “provincias del sur”. Junto a esto, Emiratos Árabes Unidos inauguró un consulado el 4 de noviembre, mientras que Libia confirmó que también hará lo mismo.

En paralelo a lo anterior, ciertos países han vuelto a decir que la propuesta marroquí de autonomía es “seria”, “creíble” y “realista”, lo cual va de la mano con las últimas resoluciones elaboradas por el Consejo de Seguridad de la ONU. Este último, parece ser que cada vez más se va ajustando a una solución “justa”, “duradera” y “realista”. Por ende, se puede concluir que en la ONU entienden que, por diversos motivos, la realización del referéndum es casi imposible. Primero, por lo difícil que sería establecer quiénes serían saharaouis y quiénes no lo serían. Además, es altamente probable que ninguna de las partes involucradas acepte el resultado final de un eventual referéndum de autodeterminación. Por último, en la parte administrada por Marruecos viven cerca de 600.000 personas, distribuidas en varias localidades y en ciudades de mediano tamaño como Laayoune (218.000 habitantes aproximadamente) y Dakhla (107.000). En paralelo, la postura marroquí no va a cambiar, en el sentido que ellos no se sentarán a negociar una salida que implique la pérdida del Sahara Occidental. En este contexto, la ONU, pero también muchos países, asumen que lo mejor es buscar una solución “justa”, “duradera” y “realista”.

Tampoco se debe soslayar que el Polisario ha seguido perdiendo apoyos y una demostración de aquello son las declaraciones de Chad y Guyana, países que en su momento reconocieron a la autodenominada República Árabe Saharaoui Democrática, pero que han anunciado el fin de dicho reconocimiento. Así es que, recientemente, Chad confirmó (el 26 de octubre) la ruptura de las relaciones con la RASD en 2006, mientras que Guyana declaró (el 14 de noviembre) que dejaría de reconocer a la RASD.­­ Si a fines de la década de 1980 el Polisario podía jactarse del apoyo de al menos 80 estados, hoy la cifra se sitúa entre 27 y 30.

Relacionado con lo mencionado en los anteriores párrafos, se ha especulado con el eventual establecimiento de relaciones diplomáticas entre Marruecos e Israel. Si bien esto parece improbable en el corto e incluso mediano plazo, no sería extraño que ciertos países comiencen a realizar gestos diplomáticos a Marruecos, para que este último tome la decisión de generar nexos con Israel. Es así que se espera que otros estados del “mundo árabe” sigan los pasos de Emiratos Árabes Unidos (primer país del Golfo Arábigo y del Consejo de Cooperación del Golfo que cuenta con un consulado en el Sahara Occidental) y Libia (primer  país del Magreb que anunció la apertura de una misión diplomática en el Sahara Occidental). En esta línea, cabe destacar que Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar expresaron su apoyo a Marruecos por la operación militar desarrollada en Guerguerat y, al mismo tiempo, rechazaron la “provocación” del Polisario.

Por último, el Polisario siempre ha contado con el apoyo de Argelia, pero este último se encuentra en un complicado momento. El movimiento Hirak, que comenzó en febrero de 2019 y sigue activo, mantiene sus demandas sociales y pide cambios en la institucionalidad democrática del país, a lo cual se suma la desconfianza de la ciudadanía respecto de la clase política argelina. Una demostración de esto último fue la baja participación en el referéndum constitucional ocurrido el 1 de noviembre, en el cual votó cerca del 27% del electorado. En paralelo, el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, sufrió el contagio de Covid-19 y, tras ser internado en un hospital militar argelino, fue trasladado a Alemania. En dicho país ha permanecido hospitalizado y su estado de salud es una incógnita. Si bien se había anunciado una mejoría de su estado de salud, en los últimos días se ha difundido que su situación se habría agravado. Más allá de esto, Argelia nuevamente se ve enfrentado a un vacío de poder, lo cual podría ser aún peor en caso que el actual mandatario no pudiese retomar sus funciones en el corto plazo. En este contexto, se ve poco probable que Argelia desee un conflicto armado en sus propias fronteras, especialmente porque atraviesa por una crisis económica, la cual se agravó por la pandemia del Covid-19.

Además, el conflicto de Malí, que tiene implicancias para Argelia, es otra preocupación para el gobierno argelino y, por lo mismo, sumar más inestabilidad política y social en la región sería catastrófico para Argelia, pero también para todo el Magreb, el Sahel e incluso África Occidental.

En resumen, todo apunta a que, en un acto de desesperación, el Polisario intentó militarizar un conflicto que, aunque sigue existiendo, desde 1991 se había mantenido dentro de ciertos márgenes razonables, es decir, privilegiando la paz de la región y la estabilidad de los países involucrados. En este escenario, la respuesta marroquí fue un acierto del rey Mohammed VI, ya que dispersó a los manifestantes, desbloqueó la ruta y, tal cual se informó el sábado 14 de noviembre, el paso fronterizo de Guerguerat volvió a funcionar con normalidad. Así, el Polisario no logró que Marruecos cayera en la trampa e iniciara un feroz ataque que pudiese generar una escalada del conflicto. Así las cosas, Marruecos se anotó un triunfo diplomático, mientras que el Polisario sumó un nuevo traspié.

Ahora, habrá que ver lo que ocurra en los siguientes días, aunque el Polisario sabe que no puede plantear una guerra en la cual, además de perder militarmente, podría generar la muerte de civiles. Eso sería un desastre para el Magreb, África y, finalmente, para países europeos del Mediterráneo como España, Francia e Italia. Si el Polisario realmente quiere alcanzar una solución, debe dejar las armas y tiene que buscar un acuerdo con Marruecos. Esto último, con la mediación de la ONU, pero, idealmente, por medio de una solución generada y consensuada en el Magreb. La experiencia de Libia, donde gracias a las negociaciones desarrolladas en Marruecos y Túnez se ha logrado establecer la fecha de las próximas elecciones, debería ser tomada en cuenta.

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

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Chechenia, un conflicto histórico revivido con el término de la Guerra Fría

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Chechenia, un conflicto histórico revivido con el término de la Guerra Fría

Fecha 2/12/2014 por Raimundo Gregoire Delaunoy

En la actualidad, la región conocida como el Cáucaso es una zona geopolítica de gran relevancia y no sólo para Rusia, sino que también para sus vecinos –algunos de la ex URSS y otros que son potencias regionales o internacionales- y para aquellos países que lideran misiones contra el terrorismo internacional y para quienes tienen intereses en los recursos naturales –gas y petróleo- existentes en la zona circundante.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 2 de diciembre de 2014

Fotografía: El País (España)

Fotografía: El País (España)

Esta situación no es nueva, pues el Cáucaso siempre fue una región apetecida y, en este sentido, Chechenia nunca escapó a dicha lógica. De ahí que desde tiempos lejanos fuese motivo de invasiones e intentos de conquista y dominación. Este hecho histórico es esencial al momento de analizar el proceso secesionista (o independentista) iniciado en 1991, es decir, en las postrimerías de la Guerra Fría y en pleno fin y desmembramiento de la Unión de República Socialistas Soviéticas. Al respecto, es importante detenerse en este punto, pues para algunos podría parecer que el conflicto entre Rusia (o la URSS) y Chechenia comenzó en la década de 1990, algo que, tal cual intentará demostrar el presente trabajo, no se aplica. Junto a eso, se tendrá como objetivo establecer que aunque el conflicto venía de mucho antes, sí fue parte de la Guerra Fría y, particularmente, que la gestación del proceso de independencia de 1991 estuvo directamente relacionado con el término de la Guerra Fría.

En este sentido, es necesario revisar, en una primera instancia, las raíces históricas del proceso, las cuales llevan el estudio hasta el siglo 18, pero, siendo purista, hasta los siglos 14 y 15, época en la cual penetró el Islam en la región. Luego, y siempre pensando que el estudio cumpla con criterios de extensión, se entregarán datos esenciales de la historia de Chechenia y su conflicto con los invasores y, posteriormente, respecto a los anhelos de conquista por parte de la Rusia zarista, la URSS y la Rusia post derrumbe de la URSS. Tras eso, se examinará la cronología del conflicto y, finalmente, se elaborarán un resumen y las más importantes conclusiones.

 

Informaciones básicas y contexto histórico

 

Antes de examinar la historia de Chechenia y su conflicto con Rusia, es importante recordar algunos datos esenciales sobre esta región independentista. Ubicada en el centroeste del Cáucaso Norte, Chechenia se encuentra en una privilegiada (y estratégica) posición, ya que se encuentra en el corredor –en el cual también están otras repúblicas pertenecientes a Rusia como Ingushetia, Daguestán, Osetia del Norte, Kabardino Balkaria y Abjazia- que une el Mar Caspio con el Mar Negro. Con un territorio que no tiene una exacta delimitación (los datos oscilan entre 12.000 y 18.000 kilómetros cuadrados) y una población de aproximadamente 1.000.000 (en 1989) y de 1.300.000 (en 2010), Chechenia es una de las 21 repúblicas de la actual Rusia[1].

Con montañas en el sur y tierras bajas en el norte, sus principales actividades económicas son el petróleo, el ganado y la agricultura. Su geografía no es un mero dato, pues, como se verá más adelante, ha sido muy importante durante los conflictos y, particularmente, en las guerras que han ocurrido en Chechenia. Con una mayoría de población chechena (95.3%)[2] y una gran presencia del Islam[3] (sufíes y sunitas de corriente Hanafi y Shafi). Sin embargo, no se debe olvidar que la población chechena tuvo una histórica tradición pagana, la cual aún existe en Chechenia. Así es que el Islam se mezcla con tradiciones étnicas y paganismo. Esto último tiene como base a dos hechos esenciales. Por un lado, la progresiva islamización[4] de la población -que se desarrolló por etapas, empezando en el siglo 7 y finalizando en el siglo 19, aunque ya en el siglo 18 estaba muy avanzada- y, por el otro, la particular estructura social de los chechenos, quienes, originalmente, eran los habitantes autóctonos de la región y cuyos primeros testimonios de asentamiento datan de al menos hace 6.000 años.

En este punto, vale la pena detenerse, brevemente, en la estructura de la sociedad chechena. Al respecto, ésta se basa en las tribus y los clanes, las cuales se dividían entre los habitantes de las tierras bajas y aquellos de las montañas. La conformación sería con una estructura clánica (llamada taip), las cuales funcionan sobre la base de nexos sanguíneos de hasta 12 generaciones. Cada taip se forma a partir de dos o tres pueblos de 400 a 600 habitantes cada uno. A su vez, poseen un Consejo de Ancianos y sus propias leyes. Los taip se dividen en subclanes (ne’ke), los cuales tienen entre diez y 50 familias. Completando la estructura, cada clan es reagrupado en tribus (llamadas tukhum) y que son divididas por zonas (en las tierras bajas o las montañas). Finalmente, cada tukhum tiene dialectos, tabúes, sistemas de tributos y prácticas poligámicas propias (Arquilla; Karasik; 1998).

A la importancia de la estructura clánica –que poco a poco ha ido perdiendo potencia debido a la gran cantidad de clanes-, se debe sumar la importancia del Islam en el comportamiento cotidiano y general de la población chechena. Básicamente, pues en ciertos litigios o problemas se aplica la Sharia[5] (ley islámica). Además, en el día a día existen cánones rígidos sobre el comportamiento en lo público[6].

Por último, cabe tomar en cuenta un dato estadístico que adquiere gran relevancia. Se trata de los grupos étnicos del Cáucaso Norte[7], de los cuales destacan 24 según el censo realizado por el gobierno ruso en 2010. Según dicho estudio, en el Cáucaso Norte se contaban 9.506.593 habitantes, de los cuales la mayoría étnica eran los rusos (3.178.128, 33.43%). Luego, venían los chechenos (1.335.183, 14.04%) y los avaros (863.884, 9.09%). El resto, es decir, 21 grupos étnicos, sumaban el 43.44%. Estas cifras demuestran que: 1) los rusos son el grupo étnico más grande en el Cáucaso Norte; 2) los rusos son una minoría si se toma en cuenta que cerca del 66% de la población en dicha zona no es étnica rusa; 3) dejando a un lado a los rusos, los chechenos son el grupo étnico más importante de la región; 4) los chechenos son los únicos (descontando a los rusos) que superan el millón de habitantes en la zona.

Teniendo estas cifras, aparece la lógica pregunta sobre cómo era la situación en los anteriores censos (1989 y 2002). Al respecto, los datos muestran que la población rusa ha sufrido un progresivo descenso en las repúblicas el Cáucaso Norte. Tomando el caso de Chechenia, en 1989 los rusos equivalían al 24.8%, para luego bajar al 3.7% (en 2002) y 1.9% (2010)[8]. En términos numéricos, la población rusa fue de 269.130 (1989), 40.645 (2002) y 24.382 (2010). En la vecina Ingushetia, la tendencia fue similar con 24.641 (1989), 5.559 (2002) y 3.321 (2010).

Por último, en 1989, en la República de Chechenia-Ingushetia había 898.212 checheno-ingushetios (70.15%), 293.771 rusos (22.94%) y 88.446 de otras etnias (6.91%). Además, se contabilizaban 297.674 nativos de Chechenia-Ingushetia viviendo en otra república[9].

Los números expuestos en los párrafos previos permiten concluir que en Chechenia siempre hubo una amplia mayoría de chechenos –los cuales, en su gran mayoría, eran musulmanes- y aquella tendencia se fue radicalizando con el paso del tiempo y, por supuesto, de las dos guerras y los posteriores conflictos con Rusia. Esta lógica conclusión no debe ser subestimada, pues es importante al momento de entender por qué nunca ha podido ser pacificada, ni domada, esta región.

Como última observación, estos datos adquieren aún mayor relevancia si se toma en cuenta que la población chechena tenía (y tiene) una fuerte cohesión social y un “sentimiento checheno” bastante firme, especialmente a través del Islam.

Teniendo en claro estas precisiones, es momento de revisar, someramente, la historia de Chechenia y el contexto histórico en el cual comenzó el proceso secesionista de 1991.

 

El conflicto en sí

 

Esta parte del trabajo se dividirá en tres puntos. El primero, será sobre una revisión de los principales hechos históricos ocurridos en Chechenia hasta el inicio del proceso independentista de 1991. El segundo, enfocado en el término de la Guerra Fría, la caída de la URSS y el surgimiento de la Comunidad de Estados Independientes. El tercero, y último, será la cronología del conflicto, es decir, de la primera guerra (1994 – 1996) y la segunda guerra (1999 – 2003). Entendiendo que este trabajo pretende enfocarse en la importancia que tuvo la Guerra Fría en el conflicto checheno, no se entrará en mayores análisis más allá de 2003.

 

Hitos en la historia de Chechenia

Los habitantes originales de la actual Chechenia se asentaron ahí hace cerca de 3.000 años (como mínimo) y se caracterizaban por el pastoreo y la ya mencionada estructura clánica de su sociedad. A partir del siglo 16 comenzarían los constantes intentos de conquista por parte de diversas fuerzas extranjeras, dentro de las cuales destacaron los turcos otomanos, los persas y los rusos. En este contexto, el primer hito ocurrió en 1556, año en el cual el zar Ivan IV empezó a mostrar un gran interés por la zona. Sin embargo, en 1585, Chechenia sería conquistada por el Imperio Turco Otomano, lo cual trajo como consecuencia las reivindicaciones rusas.

Ya en pleno siglo 18, los rusos derrotaron a los turcos otomanos en 1774 y, diez años después, comenzarían las primeras grandes revueltas de los chechenos hacia los avances rusos. Entre 1817 y 1864 se desarrolló la Guerra del Cáucaso, en la cual las fuerzas rusas realizaron atrocidades como destrucción de pueblos y masacre de niños y mujeres. Hechos como estos quedarían en el recuerdo de la población chechena y esto permitió que, posteriormente, se hiciera aún más sólida la construcción del pensamiento nacionalista checheno. Es así que se pueden tomar en consideración dos figuras, muy presentes en Chechenia, que son la brutalidad de las fuerzas rusas y el carácter de resistencia generado por el imam Shamil.

Tras la Guerra del Cáucaso, las cosas se calmaron un tanto, pero no hubo que esperar mucho para ver nuevos e importantes movimientos en la zona. Así fue que en 1917, aprovechando las consecuencias de la Revolución Rusa, surgió la República Montañosa del Cáucaso Norte –una confederación que intentó unir a los pueblos caucásicos en un solo organismo-, aunque en 1924 se puso fin a otro intento pancaucásico, la República Autónoma Socialista Soviética de las Montañas, que había nacido en 1921. Ya en la década de 1930, Chechenia fue integrada como parte de la organización administrativa rusa, ya que en 1936 pasó a ser parte de la República Autónoma de Chechenia-Ingushetia.

En 1944 se produjo el desmantelamiento de la república y la deportación masiva de chechenos –además de otros cuatro grupos étnicos, los cuales debieron irse a Kazajstán y Kirguistán- y recién en 1956 comenzaría el retorno de los deportados. Esto último, en pleno proceso de “destalinización” establecido por Nikita Kruschev. Las deportaciones hechas por Stalin también dejaron un amargo recuerdo en la población chechena y esto también se fue sumando a la narrativa local. En 1957 se restableció la República Autónoma de Chechenia-Ingushetia, aunque el retorno de los deportados trajo consigo nuevos problemas en la región. Básicamente, dónde reinsertar a una población que, previamente, tenía sus casas y que ahora estaban en manos de otras familias o personas.

El ánimo independentista se aplacaría durante las siguientes décadas, hasta que en los años 80 nuevamente empezaría a surgir, con más fuerza, el sentimiento nacionalista. Así fue que emergió la Asociación de los Pequeños Pueblos (ASPP), en 1988, tras lo cual vino el nacimiento de la Confederación de los Pueblos del Cáucaso (COPC), en 1991. Esta última era pancaucásica. Por último, y ya en el importante 1991, se creó el Congreso Nacional del Pueblo Checheno (CNPC), el cual se constituyó al interior de la República de Chechenia-Ingushetia.

 

El término de la Guerra Fría, el desplome de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el nacimiento de la Comunidad de Estados Independientes

En 1991, y ya ad portas de la inevitable caída de la URSS, Boris Yeltsin estableció la ley de Rehabilitación de los Pueblos Reprimidos. Sin embargo, de poco le sirvió, pues su principal efecto fue exaltar el sentimiento nacionalista. En este contexto, el fallido golpe de estado de agosto del mismo año se convirtió en el principal trampolín hacia la declaración de independencia de Chechenia, la cual tendría lugar en noviembre de 1991. La cronología del conflicto muestra que en la parte final de 1991 comenzaron grandes cambios en el ex espacio soviético. Entre ellos, la separación de la República de Chechenia-Ingushetia (Ingushetia optó, vía referéndum, por quedarse al interior de la Federación Rusa)[10], el triunfo de Dzhokhar Dudayev en las presidenciales de la República de Chechenia-Ingushetia[11], y la declaración de independencia de la República de Chechenia[12]. Tras eso, Boris Yeltsin envió tropas a la zona, pero las fuerzas chechenas lograron resistir y Yeltsin debió retirar las fuerzas enviadas.

Durante los siguientes tres años, la República de Chechenia funcionaría como un estado de facto. Durante aquel período se producirían la creación de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en diciembre de 1991, y el proceso de conformación de la Federación Rusa. Respecto a esto último, en marzo de 1992 todas las repúblicas autónomas de la ex URSS firmaron un acuerdo de federación, salvo Tatartsán y Chechenia. Mientras Tatarstán finalmente firmó un acuerdo bilateral con Rusia[13], en 1994, la postura de Chechenia se fue radicalizando en pos de su objetivo independentista. Mientras, en 1992, Dudayev endureció su postura y creó una Constitución, que incluía un Parlamento y un presidente.

En este período previo a la primera guerra y posterior a la declaración de independencia de Chechenia, Dudayev intentó establecer un funcionamiento basado en el Islam como factor de cohesión social (en Chechenia y el Cáucaso Norte) y en la posibilidad de reformular y reinstalar la República de la Montaña de 1917. En paralelo a eso, la República de Chechenia empezó a experimentar una nueva forma de presión por parte de Rusia. Básicamente, el gobierno de Yeltsin –que entendía que nuevos ataques armados mermarían su imagen internacional- optó por el bloqueo económico, lo cual se sumó al apoyo que dio a los opositores del gobierno checheno[14]. Con el tiempo, la situación económica empezó a empeorar (en territorio checheno) y eso se sumó a la incapacidad de las autoridades chechenas de establecer una república democrática. Así, comenzaban a producirse importante fisuras internas, mientras que, en paralelo, las mafias iban aumentando su poder. Junto a a ellas, corruptos militares y civiles obtenían beneficios de la situación.[15] Todo esto permitía que la construcción mediática de la realidad, por parte de Rusia, tuviese más credibilidad. En este punto, cabe recordar que los chechenos siempre han tenido que cargar con el estereotipo de “mafiosos”, “ladrones” o “corruptos”.

Hacia 1993, Dudayev ya tenía una fuerte oposición interna, la cual muchas veces expresaba su descontento en las calles. El clamor popular pedía, entre otras cosas, el buen funcionamiento del estado y, cansado por las críticas, Dudayev optó por suprimir al Parlamento y aumentar, aún más, el poder del presidente.

En este contexto, el camino hacia la lucha armada parecía pavimentarse con mucha solidez. Al respecto, no se debe olvidar que Chechenia tenía (y sigue teniendo) una gran importancia geopolítica para Rusia. En primer lugar, era una zona de paso del comercio mundial de petróleo, lo cual le daba una gran relevancia. En segundo lugar, Chechenia tenía una posición muy estratégica, pues se ubicaba entre al Mar Negro y el Mar Caspio. En tercer lugar, la pérdida de Chechenia significaba perder una zona que tenía gran valor como frontera directa con otras potencias de la zona –Irán y Turquía-, pero también con la vecina Georgia, con quien Rusia tenía serios problemas. En cuarto lugar, una revuelta chechena que terminase con la independencia de la región en disputa podría ser un ejemplo para otras zonas que bien podrían iniciar procesos secesionistas.

Lo anterior debe ser entendido, además, en el contexto mundial y regional que estaba gestándose a comienzos de la década de 1990. En este sentido, es importante mencionar ciertas coyunturas de la época que son claves para entender el juego político de entonces.

  • Desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS): con la caída del muro de Berlín se inició un proceso de gran velocidad que terminó con el violento fin de la URSS. Esto trajo consigo el problema de la diferencia de todas las unidades administrativas que integraban a la URSS, las cuales fueron adoptando diversos caminos en la nueva realidad político-social. Así, los estados bálticos fueron los primeros en apelar a su derecho a la independencia e inauguraron el rápido proceso que generó el nacimiento de 15 nuevos estados. En la otra vereda, otros, como Tatarstán y Chechenia, pusieron muchas trabas para dicho proceso. Finalmente, Tatarstán se sumó a la federación, en tanto que Chechenia fue la única república autónoma que mantuvo firme su decisión de luchar por la independencia.
  • Fin de la Guerra Fría y caída del comunismo: con el fin de dictaduras que parecían eternizarse y con la división de antiguos países en nacientes estados, no era ilógico pensar que aquello pudiese suceder con la URSS. Y, de hecho, así fue.
  • El surgimiento de un incipiente sentimiento anti-islámico: la revolución del Shá en Irán, en 1979, y la invasión de Irak a Kuwait (1990) se convirtieron en hechos históricos que generaron el espacio necesario para que ciertos líderes occidentales “satanizaran” al Islam y, particularmente, a los grupos islamistas con aspiraciones políticas. Esto, sumado al clásico estereotipo ruso de los chechenos, fue un detonante de la radicalización del conflicto entre chechenos y rusos. Además, en un país de tradición cristiana, Chechenia podría ser el primer intento de construcción de un estado independiente islámico en el territorio de la ex URSS. Y eso, ciertamente, era un gran riesgo para Moscú.
  • Los errores de la administración política de la nueva Rusia: las disputas entre Mikhail Gorbachov, presidente de la URSS, y Boris Yeltsin, presidente de Rusia, no sólo generaron una crisis interna, sino que, lo principal, dejaron el campo libre para que Dudayev se consolidara como una figura de poder en la República de Chechenia. En pocas palabras, el líder checheno supo aprovechar el momento de caos y, gracias a eso, sacó a la superficie el nacionalismo checheno y su derecho a la independencia.
  • El fracaso del movimiento pancaucásico: la decisión de Ingushetia de dejar la República de Chechenia-Ingushetia y, posteriormente, fundar la República de Ingushetia fue un duro golpe para el movimiento pancaucásico. Particularmente, fue aún más potente para Chechenia, ya que había más similitudes (o, si se prefiere, menos diferencias) étnico-religiosas con los ingushes que con otras repúblicas autónomas del Cáucaso Norte.

Habiendo realizado la etapa previa del conflicto armado y entendiendo ciertas particularidades propias de la época, cabe darle una mirada a la línea de tiempo del choque entre Chechenia y Rusia. Si bien pueden faltar algunos hitos, la siguiente cronología refleja, en buena medida, el proceso de guerra vivido en la zona durante dos períodos.

Cronología del conflicto: Primera Guerra (1994 – 1996)

  • Noviembre de 1994: oposición chechena intentó tomar Grozny y terminar con el movimiento separatista.
  • 9 de diciembre de 1994: Boris Yeltsin envía tanques y tropas a Chechenia para restablecer el orden. Inicio de la Primera Guerra Checheno-Rusa (1994-1996). Según datos oficiales, al finalizar el conflicto se contabilizaron entre 40.000 y 100.000 muertos. Los chechenos se replegaron en las montañas y los rusos controlaron una destruida Grozny.
  • Enero de 1996: Doky Zavgayev es elegido como nuevo presidente de Chechenia. Dudayev no acepta los resultados. En abril, Dudayev es asesinado por un misil ruso.
  • Agosto de 1996: Separatistas comandados por Shamil Basayev recapturan Grozny. Días después, se firma el Acuerdo de paz de Khassaviourt.
  • Noviembre de 1996: Los emisarios de cada bando acuerdan el cese al fuego, pero también el retiro de tropas rusas y la postergación de la independencia chechena para cinco años más.
  • Enero de 1997: Aslan Maskhadov (moderado) gana las presidenciales, derrotando a Shamil Basayev.

Cronología del Conflicto: Segunda Guerra (1999 – 2009)

  • Febrero de 1999: ante el auge de los islamistas radicales, el presidente checheno fija la introducción de la sharia en los próximos tres años.
  • Julio de 1999: tropas rusas y guerrilleros chechenos chocan en el límite de Chechenia y Daguestán. Basayev mantiene su objetivo de crear un estado islámico.
  • Agosto de 1999: Gobierno de Chechenia se aleja de los combatientes radicales. A fines de mes, atentados adjudicados a los chechenos generan una nueva ofensiva rusa. Comienza la Segunda Guerra Checheno-Rusa. Vladimir Putin, nuevo primer ministro, anuncia “guerra contra el terrorismo”.
  • Septiembre de 1999: tras cuatro años, Grozny es nuevamente bombardeada por los rusos. Maskhadov decreta la ley marcial.
  • Octubre de 1999: Rusia deja de negociar con Mashkadov y sólo reconoce a un grupo pro-ruso, en Moscú, como interlocutor válido.
  • Diciembre de 1999: Rusia pide que la gente abandone Grozny, mientras que los guerrilleros chechenos piden luchar hasta el final.
  • Febrero de 2000: los rebeldes chechenos abandonan Grozny y Putin anuncia el fin de las operaciones. En las montañas siguen algunos enfrentamientos. Cerca de 100.000 efectivos rusos en la zona.
  • Marzo de 2000: Putin gana la presidencial rusa.
  • Mayor de 2000: Putin declara que Chechenia será gobernada desde Moscú. Maskhadov sigue como líder de los separatistas. Mufti Akhmed Kadyrov es nombrado jefe ejecutivo checheno.
  • Julio de 2000: atentados suicidas en ciudades chechenas.
  • Agosto de 2000: atentado en el metro de Moscú
  • Diciembre de 2000: nuevo atentado
  • Marzo de 2001: nuevo atentado suicida
  • Abril de 2001: gobierno pro-ruso comienza a funcionar en Grozny.
  • Julio de 2001: Rusia reconoce, por primera vez, crímenes a gran escala.
  • Noviembre de 2001: por primera vez, se reúnen representantes separatistas y rusos. Posibilidad de acuerdo.
  • Abril y mayo de 2002: nuevos ataques, uno contra soldados rusos y otro contra civiles.
  • Agosto de 2002: helicóptero ruso es derribado. Mueren 80 de los 132 efectivos.
  • Octubre de 2002: toma de un teatro moscovita. Mueren 130 rehenes y 41 de los 50 terroristas.
  • Diciembre de 2002: atentado suicida en la sede del gobierno pro-ruso (en Grozny) deja 80 muertos.
  • Marzo de 2003: referéndum sobre nueva constitución y ley electoral. Gana el “Sí”, pero Maskhadov no los reconoce.

 

A partir de entonces, comenzaría el proceso de “chechenización”, es decir, la estrategia rusa de poner gobernantes chechenos pro-rusos en los puestos más importantes del gobierno checheno. Junto a eso, una lucha cruda contra los islamistas radicales, quienes, finalmente, cayeron bajo el rótulo de “terroristas”. Sin embargo, lo que aconteció a partir de 2004 no es objeto de estudio de este trabajo

 

Conclusiones

 

  • Causas del conflicto son diversas y son una combinación de lo histórico con las coyunturas de cada momento. Ni siquiera el “odio étnico” (Hughes, 2001) puede ser considerado como la única fuente del conflicto. De hecho, la radicalización de la situación fue aumentando en la medida que ambas partes adoptaron posiciones extremas. En esta línea, las violaciones a los Derechos Humanos se convirtieron en una tendencia sin límites por ambos bandos.
  • En un contexto regional e internacionales cambiante, la independencia de la República de Chechenia era una medida con alcances difíciles de establecer y, por lo mismo, para la Federación Rusa era un gran riesgo permitir la “fuga” de una república autónoma de su territorio. Junto a esto, y siempre dentro del campo de la geopolítica, Chechenia era una salida hacia Turquía e Irán, pero, también y en menor escala, un paso hacia Medio Oriente.
  • El “vacío” de poder en el proceso que unió a la URSS y Rusia allanó el camino del proceso independentista de Dudayev.
  • Guerra de Chechenia dejó en evidencia las falencias del Ejército ruso en la Primera Guerra. Además, ha sido un factor de división de la sociedad y la política rusa, especialmente al empezar la Primera Guerra Checheno-Rusa.
  • Aparición de los islamistas radicales se produce como una consecuencia del aislamiento de la república, del fomento al carácter islámico de la región y por la radicalización de las posturas. Además, este fenómeno se radicalizó tras los atentados del 11 de Septiembre y la posterior “lucha internacional contra el terrorismo”.
  • El conflicto de Chechenia no puede ser analizado sin tomar en cuenta la existencia de recursos energéticos, entendiendo a estos últimos como la producción petrolera de Chechenia (no muy relevante) y el paso del mismo proveniente de otros países.
  • El conflicto de 1991 se inicia en medio de tres grandes hitos: fin de la Guerra Fría, caída de la URSS y caída del muro de Berlín. Soslayar estos hitos no parece ser recomendable en un estudio del conflicto y, particularmente, tratándose de la parte del mismo que explota en la década de 1990.
  • Conflicto no puede ser entendido sin la historia: siempre hubo luchas y la era de Stalin fue nefasta para el conflicto.
  • En la actualidad, el conflicto de Chechenia se ha “islamizado” –a través de la presencia de islamistas radicales-, pero no se debe olvidar que tiene una raíz histórica, lo cual se suma a las coyunturas de la diversas fases del proceso.
  • Un aspecto fundamental para entender parte del conflicto tiene que ver con la estructura social de los chechenos. Y aunque con el tiempo se fue debilitando la relevancia del sistema “clánico-tribal”, es indudable que a comienzos de la década de 1990 era muy importante.
  • Hay que distinguir conceptos como “separatistas”, “rebeldes”, “terroristas”, “pro-rusos” y “moderados”. Muchas veces se mezclan las definiciones y eso lleva a la confusión en el estudio del conflicto.
  • Analizando la historia del conflicto, se puede concluir que hubo, por parte de los rusos, una campaña del terror y de estigmatización hacia los chechenos
  • La política rusa ha sido, salvo excepciones, equivocada, pero eso se une a la inexistencia de un discurso único en Chechenia. Esto va directamente relacionado con el hecho que hubo divisiones internas (en ambas partes). Al respecto, Dudayev no fue capaz de darle más institucionalidad a Chechenia y ese fue un punto de partida que jugó en contra de las aspiraciones independentistas. En la otra vereda, es indudable que Rusia falló, pues era el gobierno central quien debía solucionar el conflicto, pero nunca tuvo estrategias definidas sobre cómo abordar el asunto.
  • Por último, y habiendo revisado los orígenes del conflicto y el desarrollo del mismo (antes, durante y después de la Guerra Fría) se puede concluir que la hipótesis central del presente trabajo se cumple. Así, se establece que el conflicto de Chechenia no comenzó en 1990, sino que siglos antes. Junto a eso, es evidente que aunque explotó en 1991, fue parte de la Guerra Fría y, en consecuencia, el proceso de independencia de 1991 no puede ser examinado sin relacionarlo con las coyunturas propias de la Guerra Fría y el desplome de la URSS.

 

Bibliografía

Libros

  • “Ethnic Relations in Post Soviet Russia: Russians and non Russians in the North Caucasus”. Foxall, Andrew. Octubre de 2014.
  • “Ethnic Dynamics and Dilemmas of the Russian Republic”. Henze, Paul B. 1991.
  • “El conflicto de Chechenia: una guía introductoria”. Taibo, Carlos. Madrid, 2000.
  • “El laberinto checheno: Diario de una corresponsal de guerra”. Nivat, Anne. Barcelona, 2000.

 

Informes y papers

  • “Una década de posguerra fría en el Cáucaso: las guerras en Chechenia”. Sainz, Nora. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, número 59, páginas 105-122.
  • “El conflicto en Chechenia: ¿Un Kosovo en el Cáucaso?”. Toro, Agustín. Revista de Estudios Internacionales, IEI, volumen 33, número 130. Santiago, 2000.
  • “El conflicto en Chechenia”. Chelysheva, Oksana. Jornadas Internacionales QUIEN NO TIENE MEMORIA NO TIENE FUTURO. Barcelona, 2006.
  • “Chechenia como reflejo de las dinámicas políticas de Rusia”. Serra, Francesc. Revista CIDOB d’Afers Internacionals, número 96, páginas 115-126. Barcelona, 2011.
  • “Chechnya: the causes of a protracted post-soviet conflicto. Hughes, James. LSE Research Online. Londres, 2001.
  • “La guerre russotchétchène, un conflit sans fin. Minassian, Gaïdz. France Diplomatie.
  • “Tipología de los conflictos postsoviéticos”. Urjewicz, Charles. Anuario Internacional CIDOB 1994 (edición 1995). Grandes temas: el espacio postsoviético. Barcelona, 1995.
  • “Chechnya: A glimpse of a future conflict?. Arquilla, John & Karasik, Theodore. Studies in Conflict & Terrorism.
  • “Chechenia: De zona de conflicto a frágil pirámide de naipes”. Brouwers, Jessie. FRIDE. 2007.
  • “The North Caucasus: The Challenges of Integration (I), Ethnicity and Conflict”. International Crisis Group, Europe Report N°220. 2012.

 

[1] La división administrativa de Rusia, creada en 1993, tiene 46 provincias (oblasts), 21 repúblicas (respublika), cuatro distritos autónomos (okrugs), nueve territorios (krays), una provincia autonóma y dos ciudades federales (Moscú y San Petesburgo). Fuente: CIA World Factbook

[2] “The North Caucasus: The challenges of integration (I), ethnicity and conflict”. International Crisis Group. Europe Report N°220, 19 de octubre de 2012.

[3] 5.94% de la población chechena no es musulmana. Fuente: “Differential Demographics: Russia’s Muslim and Slavic Populations”. PONARS Policy Memo No.388. Twigg, Judyth. Virginia Commonwealth University. Diciembre de 2005.

[4] “The North Caucasus: The challenges of integration (I), ethnicity and conflict”. International Crisis Group. Europe Report N°220, 19 de octubre de 2012

[5] “The North Caucasus: The challenges of integration (I), ethnicity and conflict”. International Crisis Group. Europe Report N°220, 19 de octubre de 2012

[6] Ejemplos: forma de vestirse y ayuno durante Ramadan.

[7] Datos del censo obtenidos a partir de “The North Caucasus: The challenges of integration (I), ethnicity and conflict”. International Crisis Group. Europe Report N°220, 19 de octubre de 2012. Los porcentajes de la población, así como el análisis de los datos corresponden a elaboración propia del autor del presente trabajo.

[8] “Ethnic Relations in Post Soviet Russia: Russians and non Russians in the North Caucasus”. Foxall, Andrew. Octubre de 2014.

[9] “Ethnic Dynamics and Dilemmas of the Russian Republic”. Henze, Paul B. 1991.

[10] Así, se creó la República de Ingushetia.

[11] Realizados en octubre. Dudayev ganó con el 85% de los votos, aunque el proceso fue puesto en duda por diversos sectores, incluyendo a Moscú.

[12] En noviembre de 1991 y, por supuesto, no reconocida por Boris Yeltsin.

[13] El País, España. 16 de febrero de 1994: http://elpais.com/diario/1994/02/16/internacional/761353206_850215.html

[14] La postura rusa fue bastante poco clara durante el período 1991-1994, ya que junto con el bloqueo y el apoyo a los opositores de Dudayev, estableció negociaciones con ciertos líderes importantes de Chechenia.

[15] “The North Caucasus: The challenges of integration (I), ethnicity and conflict”. International Crisis Group. Europe Report N°220, 19 de octubre de 2012.

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