Archivo de etiquetas | "fútbol"

El fútbol, una vía para la igualdad genérica en Marruecos

Etiquetas: , , , , , , , ,

El fútbol, una vía para la igualdad genérica en Marruecos

Fecha 12/10/2020 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Hace algunas décadas, el deporte más popular del mundo parecía ser un asunto de ciertos países y reservado solo para los hombres. Sin embargo, en los últimos 30 años y, particularmente, en los últimos dos decenios, la práctica del balompié no solo se extendió por todas las regiones del planeta, sino que además atrajo la atención de las mujeres. Tanto así, que la rama femenina cada vez suma más jugadoras profesionales, amateurs y recreacionales, algo que se puede apreciar en Marruecos, donde el asunto va más allá de lo netamente deportivo y aparece como un elemento de igualdad entre mujeres y hombres.

Raimundo Gregoire Delaunoy | 12 de octubre de 2020

(Agencias)

Según el Reporte de Fútbol Femenino de la FIFA de 2019, 13,36 millones de mujeres y niñas juegan fútbol organizado a nivel mundial. De ellas, 3,12 millones de jugadoras juveniles (menores de 18 años) se encuentran registradas, en tanto que, en el caso de las adultas, la cifra bordea el millón (945.068). En paralelo, existen 63.126 entrenadoras en todo el mundo y 80.545 árbitros, equivalentes al 7% y 10%, respectivamente, del total mundial.

En cuanto al rol de las asociaciones nacionales, el 91% afirmó estar promocionado al fútbol femenino a través de las redes sociales y los medios tradicionales. Junto a eso, 74 asociaciones reciben exposición mediática semanal y 81 usan el sistema de streaming para transmitir fútbol femenino. Cabe agregar que las redes sociales más usadas son Facebook (135 de las 210 asociaciones), Instagram (103), Twitter (84), Youtube (71), Otras (40) y Snapchat (16).

En relación al trabajo de las asociaciones, 76% tiene una estrategia específica para el fútbol femenino y el 49,5% ha implementado un departamento o sección de fútbol femenino. La participación en cargos también merece atención, ya que las mujeres representan el 28% de los puestos administrativos y el 25% de los puestos más relevantes (presidenta, secretaria general y jefa de departamento o sección).

Algo muy interesante es el hecho que el 74% de las asociaciones trabajan con ONG, para así conseguir, a través del fútbol, un impacto positivo en la vida de mujeres y niñas. En este asunto, destacan temas como lucha contra el racismo, inclusión a la mujer en el deporte, lucha contra las desigualdades genéricas, vida sana, empoderamiento de la mujer, deporte inclusivo, integración de personas con capacidades diferentes, protección de las niñas, rechazo al acoso sexual, prevención del bullying y fair-play, entre otros. Estas políticas han generado diversos efectos positivos y uno de eso es la percepción que tienen los niños del fútbol femenino. Por ejemplo, la Confederación de Fútbol de Oceanía implementó, en 2010, Just Play -un proyecto deportivo de desarrollo social-, el cual ha beneficiado a 300.000 niñas y niños de 11 países diferentes. Dentro de sus resultados destaca que, en 2010, el 53% de los niños disfrutaba jugar fútbol con niñas, mientras que en 2019 la cifra subió al 72%. Este caso demuestra que, más allá del fútbol competitivo, existen otras instancias aún más importantes, pues generan profundos impactos sociales, los cuales provocan cambios en los paradigmas existentes.

Por último, vale la pena revisar, brevemente, cómo es la realidad del fútbol femenino en los mundiales. Al respecto, la Copa del Mundo es el principal torneo del fútbol internacional y en ella participan 32 selecciones, en la rama masculina, y 24 en la femenina. En este sentido, no hay una gran diferencia respecto del proceso histórico de participantes en estos eventos. De hecho, recién en 1998, cuando el fútbol se había desarrollado en prácticamente todos los países, los mundiales de hombres pasaron a tener 32 escuadras. Si el auge del fútbol femenino continúa su escalada, entonces no sería raro que en dos o tres mundiales ya tengan 32 escuadras en la fase de grupos.

Donde sí se pueden apreciar diferencias es en la cantidad de equipos que compiten en las eliminatorias mundialistas. Para el Mundial de Rusia 2018, la participación de las selecciones fue muy alta en el caso de los hombres, con 208 de 210 combinados nacionales (99%) siendo parte del proceso. A la inversa, en el caso de las mujeres solo estuvieron presentes 140 de los 210 elencos (67%). Sobre esto último, la Confederación Sudamericana de Fútbol (100%), la Confederación de Fútbol de Oceanía (100%) y la Unión Europea de Asociaciones de Fútbol (85%) tuvieron los mejores registros, dejando más atrás a la Confederación de Fútbol de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (77%), la Confederación Asiática de Fútbol (48%) y a la Confederación Africana de Fútbol (44%).

En el caso de los torneos juveniles (sub-20 y sub-17), el escenario es similar. A nivel sub-20, las cifras de selecciones participantes en proceso eliminatorios fueron 180 en los hombres (86%) y 122 en las mujeres (58%), en tanto que, tratándose de los campeonatos sub-17, los números llegaron a 184 (88%) y 127 (60%), respectivamente.

La realidad del fútbol femenino en tierras africanas

En África, se estima que 563.554 mujeres juegan en algún tipo de fútbol organizado. De ellas, 73.306 menores de 18 años se encuentran registradas y 66.626 adultas también están en los registros. Además, 26 de las 54 asociaciones tiene una selección adulta activa y cerca de 30 países cuentan con ligas nacionales femeninas. Los principales torneos continentales de selecciones son la Copa Africana de Naciones, el torneo de clasificación a los Juegos Olímpicos y las eliminatorias para los mundiales sub-20 y sub-17. En cuanto a campeonatos de clubes, se ha anunciado la creación de una Champions League a partir de 2021. En paralelo, se llevan a cabo copas regionales, como la Cosafa, Cecafa, Ouest A, Unaf y Ouest B).

En los últimos años, el fútbol femenino africano ha ido sumando hitos en su proceso de consolidación. Por ejemplo, Sudán realizó su primera liga local en 2019 (con 19 equipos y una final que contó con 6.000 espectadores), Malí revivió su torneo nacional tras tres años de pausa y Togo, en 2017, también tuvo su primer campeonato. Además, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) anunció la puesta en marcha de un plan de desarrollo de este deporte, lo cual se llevará a cabo durante el período 2020-2023 y basado en cinco ejes (desarrollo, competencias, promoción, profesionalización y liderazgo e inclusión social).

En cuanto al desarrollo del fútbol, los países más fuertes -en términos deportivos- son Nigeria, Camerún, Ghana, Sudáfrica y Guinea Ecuatorial. Luego, aparecen otras selecciones como Malí, Costa de Marfil, Zambia y República Democrática del Congo. Como se puede ver, los países magrebíes no destacan en el fútbol femenino africano y es por eso que el desarrollo de esta actividad parecer ser algo necesario. Y no solo pensando en la competencia, sino que, lo más importante, como una vía hacia la igualdad genérica, la disminución de la pobreza y la integración de la mujer en diversos espacios que, históricamente, han sido considerados típicamente masculinos.

El Magreb: fútbol femenino en desarrollo

Argelia comenzó el proceso de masificación en la década de 1990, aunque las turbulencias internas -guerra civil e inestabilidad política- generaron el estancamiento del fútbol femenino. Tras su primer partido internacional (contra Francia, en 1998), en 2009 se lanzó un nuevo campeonato local, el cual reagrupaba a todos los equipos del país. Si bien en 2020 se anunció una reorganización de la liga local, la Federación Argelina de Fútbol (FAF) anunció que los equipos solo podrían tener un máximo de tres jugadoras mayores de 30 años. Esta medida causó mucha polémica y fue catalogada como discriminatoria y contraria a la igualdad genérica.

En Túnez, el tema es bastante nuevo, ya que recién en 2004 se creó la sección femenina y, también, el torneo local. En 2006, la selección de Túnez jugaría su primer partido internacional. Lamentablemente, la precariedad también se nota en el territorio tunecino, pues apenas hay un centro de formación en el país y la competencia nacional estuvo congelada durante algunos años (2017-2020).

En Mauritania, el fútbol femenino competitivo recién comenzó en 2017, año en el cual contó con recursos entregados por la FIFA. Dos años más tarde, gracias a la clasificación de la selección masculina a la Copa Africana de Naciones, se tomó la determinación de crear un combinado nacional femenino. El primer encuentro fue contra Djibouti y luego disputó un torneo amistoso contra Bolivia, España e India. La buena noticia es que la Federación de Fútbol de la República Islámica de Mauritania (FFRIM) generó un proyecto de desarrollo del fútbol femenino.

En Libia, el fútbol femenino tuvo un renacer tras la caída de Muammar Al Ghaddafi (2011), aunque sin dar grandes pasos. En 2016, la selección libia jugó su primer encuentro internacional, pero aún no hay una liga local y, de hecho, para armar la selección se nominan jugadores de escuelas y lugares similares.

En cuanto a resultados, ninguna selección magrebí ha logrado clasificar a la Copa del Mundo o a los Juegos Olímpicos. En este contexto, lo más destacado han sido las clasificaciones a la Copa Africana de Nacionales, en la cual han participado Argelia (cinco ocasiones), Marruecos (dos) y Túnez (una). Sin embargo, ninguna escuadra pudo pasar la fase de grupos.

El fútbol femenino en Marruecos

El primer torneo se realizó en 2002, pero con un sistema regional. Recién en la temporada 2007/08 se puso en marcha un nuevo formato, según el cual los equipos de las diversas regiones se dividían en dos grupos (Sur y Norte). En cuanto a la selección femenina marroquí, esta dio sus primeros pasos en 1998 y desde entonces ha estado activa, aunque sin grandes logros.

En 2018, se llevó a cabo, en Marruecos, el Primer Simposio sobre el Fútbol Femenino, el cual fue organizado por la Confederación Africana de Fútbol (CAF) y contó con el patrocinio del rey Mohammed VI. Aquel sería un momento histórico, pues fueron las primeras piedras de un camino que se consolidaría dos años más tarde. Así fue que, en 2020, la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF) firmó contratos de objetivos con Liga Nacional de Fútbol Femenino (LNFF), 12 ligas regionales y la Dirección Técnica Nacional. Dentro de otros compromisos, habrá un apoyo de 60 millones de dirhams anuales durante los próximos cuatro años, a lo cual se sumará un apoyo técnico y financiero a lo clubes, las jugadoras y las federaciones regionales. Además, a partir de la temporada 2020/21, habrá torneos de Primera División (D1) y Segunda División (D2), pero también un campeonato nacional sub-17 y torneos regionales en categorías de juveniles.

El objetivo es convertir al fútbol en el deporte más practicado por las mujeres en Marruecos. En este sentido, se espera llegar a al menos 89.802 jugadoras registradas de aquí a 2024. También incluye la formación de 1.000 directivos técnicos y el desarrollo de una economía del fútbol femenino. Junto a lo anterior, se entregará una subvención (para el correcto funcionamiento) de 1.200.000 de dirhams a la Primera División, 800.000 a la Segunda División y 100.00 para las ligas regionales (para el desarrollo).

Otra gran novedad es que se aplicará el Código de Trabajo y, por ende, todas las jugadoras de equipos adultos deberán tener un contrato. Por si fuese poco, se estableció un sueldo mínimo de 350 y 260 euros mensuales para las futbolistas de Primera y Segunda División, respectivamente.

En lo deportivo, se plantea clasificar al Mundial de 2023 y a los Juegos Olímpicos de 2024, pero también se desea ganar alguna Copa Africana de Naciones (en alguna categoría juvenil) y clasificar, en forma permanente, al torneo adulto.

Como un perfecto complemento para este programa, el 10 de octubre de 2020 se produjo un hito en el fútbol femenino marroquí. Esto último, pues Bouchra Karboubi arbitró el partido entre Moghreb Athlétic Tétouan y Olympique Khouribga. De esta forma, fue la primera vez que una mujer tuvo el rol principal de árbitro en un duelo válido por el torneo de Primera División del fútbol masculino marroquí. Y eso no fue todo, ya que uno de los dos árbitros asistentes fue Fatiha Jarmouni.

Todo lo mencionado anteriormente se plantea como una manera de promover la igualdad entre mujeres y hombres, pero también para derribar estereotipos y paradigmas antiguos y machistas. La intención es que las mujeres se integren, a través del deporte, con aún más fuerza en la sociedad y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades laborales. En resumen, se trata de luchar contra la discriminación genérica y darle a la mujer el rol que merece, es decir, los mismos derechos e iguales oportunidades que los hombres.

Es así que el proyecto de desarrollo del fútbol femenino marroquí va en línea con las directrices del rey Mohammed VI, quien en 2004 lanzó la Moudawana (Código de la Familia) y, posteriormente, en 2008, establecería el Día de la Mujer (10 de octubre). Junto a esto, el monarca ha puesto como gran prioridad la igualdad genérica y ha promovido, aunque todavía sin conseguir los objetivos, la paridad entre sexos en cargos políticos.

Lamentablemente, al igual que en otros países magrebíes, las viejas costumbres, la tozudez de los grupos islamistas y la negativa de sectores conservadores han hecho imposible avanzar a mayor velocidad en el desarrollo del fútbol femenino marroquí, pero, aún más importante, en otros ámbitos de la vida. Por eso, es de esperar que los proyectos de Marruecos y Mauritania sean un ejemplo para la región, de manera que las mujeres, a través del fútbol, puedan ocupar más espacios en la sociedad y así se avance hacia la anhelada igualdad entre mujeres y hombres.

Comentarios (0)

SouthAfrica2010_Poster_FINAL2

Etiquetas: , , , , , ,

Sudáfrica 2010, el Mundial de Mandela y los anónimos defensores de la libertad

Fecha 7/06/2010 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Este viernes 11 de junio comenzará una nueva versión de la Copa del Mundo de fútbol, uno de los eventos más esperados en todo el planeta y que es el fiel reflejo del nivel de popularidad alcanzado por este deporte.  Y en algo  inédito, la decimonovena edición del campeonato tendrá lugar en África, continente de menor tradición e historia futbolística y que muchas veces genera dudas respecto a su capacidad organizativa.  Entonces, la pregunta cae por sí sola.  ¿Cómo se puede explicar que tierras africanas albergaran un torneo como este?

Raimundo Gregoire Delaunoy | 7 de junio, 2010

SouthAfrica2010_Poster_FINAL2La primera Copa del Mundo se disputó en 1930, pero recién en el Mundial de 1934 debutó un equipo africano (Egipto).  En aquel entonces, no había clasificatorias y los seleccionados que participaban lo hacían merced a una invitación.  Es así que Egipto fue el único país de África que estuvo presente en este tipo de torneos hasta 1970.

A partir de aquel año, el continente africano fue admitido en forma regular en los mundiales y es por eso que para la Copa del Mundo de Méjico ’70 se llevó a cabo la primera fase previa de esta región.  Tras una estrecha definición, Marruecos superó a Nigeria y Sudán, convirtiéndose en el primer equipo  de África en obtener su clasificación en cancha.

Desde entonces, comenzó el historial africano en estos campeonatos.  El primer punto lo obtuvo el elenco marroquí en 1970, mientras que Zaire tuvo la peor campaña en la historia de África en 1974 y Túnez, en 1978, consiguió el primer triunfo de un equipo africano.  En 1982, Camerún terminó invicto la fase inicial (algo inédito), en tanto que en 1986 Marruecos ganó su grupo y se convirtió en la primera escuadra africana en avanzar a la segunda ronda.

De ahí en más, lo de África dejaría de ser sorpresa.  Camerún y Senegal serían cuartofinalistas en 1990 y 2002, respectivamente, mientras que en las Copas del Mundo de 1994, 1998 y 2006 siempre habría al menos un representativo africano en la segunda ronda.

Así fue que para el Mundial de Estados Unidos 1994 se produjo la primera postulación oficial de África como organizador de un mundial, aunque sin buenos resultados.  Tras frustrados intentos para los eventos de 1998 y 2006, este último con una gran polémica, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) decidió que el Mundial de 2010 fuese en África y sólo recibió candidaturas de aquel continente. Marruecos y Sudáfrica fueron los principales aspirantes, pero finalmente se impuso el proyecto sudafricano.

Y así, en algo histórico, África conseguía su primera Copa del Mundo.  Era un tremendo desafío y con la gran responsabilidad de responder a la confianza entregada por Joseph Blatter, presidente de la FIFA.

Década de los 90, momento en el cual fútbol y política se unen

En paralelo a la efervescencia que provocaba el Mundial de Italia ’90, un hecho de gran relevancia mundial tenía lugar en tierras sudafricanas.  Tras 27 años de injusta prisión, Nelson Mandela era liberado por Frederick De Klerk, presidente interino de Sudáfrica, luego que el mandatario Pieter Botha tuviese graves problemas de salud y debiese abandonar el cargo.

A partir de entonces, se inauguraría un proceso de grandes complicaciones, pero de una enorme magia.  Una vez en libertad, Mandela empezó a tener una activa vida política a través del Congreso Nacional Africano (ANC), partido al cual pertenecía y con cuyo apoyo se convertiría, en 1994, en el primer presidente democráticamente elegido de Sudáfrica.

Sin embargo, a pesar de la gran alegría que le significaba llegar al poder de su país, Nelson Mandela entendía que el pueblo sudafricano estaba absolutamente dividido debido a las rencillas y desconfianzas raciales, algo que se había producido durante las largas décadas del nefasto Apartheid.  Entonces, el nuevo mandatario de Sudáfrica inició su lucha contra esta sociedad de dos polos y buscó fórmulas para concretar una verdadera reconciliación nacional.

Más allá que el Apartheid fuese desmantelado entre 1990 y 1992, lo cual quedó de manifiesto con las elecciones de 1994, Nelson Mandela sabía que se necesitaba una medida de alto impacto entre el pueblo sudafricano.  Es así que tras vivir la experiencia del Mundial de Rugby de 1995 –en el cual Sudáfrica obtuvo el título- se dio cuenta que el deporte era la instancia ideal para promover los valores de una sociedad sin prejuicios y donde todos pudiesen convivir con respeto.

A partir de este hecho, Mandela inició el camino hacia la Copa del Mundo de fútbol, algo que reconfirmó al ver los efectos sociales tras la Copa Africana de Naciones ganada por Sudáfrica en 1996.   Entonces, y tras dejar el poder en 1999, el líder africano siguió trabajando activamente en la campaña para darle a su país el honor de organizar el principal evento mundial de este deporte.

Así fue que el 15 de mayo de 2004, Joseph Blatter anunciaba el triunfo de Sudáfrica, África y la igualdad.  Por primera vez en la historia, una Copa del Mundo se organizaría en tierras africanas.  El octogenario Nelson Mandela, presente en la ceremonia, celebró con mucha emoción y alzó el trofeo en señal de haber conseguido el sueño africano.

«No existe mejor símbolo de la humanidad de África que su persona y lo que representa. Confiamos en que la Copa Mundial de la FIFA contribuya al legado que usted deseaba para su país», le diría Blatter a Mandela.

No tiene dueño, pero sí un padre

Tomando en consideración la historia, cabe preguntarse si este mundial es uno más o si tiene algo diferente.  Ciertamente, cada Copa del Mundo tiene sus particularidades, pero en este caso se trata de algo especial, porque no se exagera si alguien establece que este campeonato tiene nombre y apellido, es decir, Nelson Mandela.

Puede sonar falto de respeto hacia muchas personas que tuvieron, tienen y tendrán una gran influencia en todo este proceso (como el destacado Frederick De Klerk, otro de los artífices del fin del Apartheid), pero hay dos hechos que permiten destacar la figura del ex presidente sudafricano y activo defensor de la igualdad racial y los derechos de la población negra.

Primero, sin su protesta -iniciada en los años sesenta- y su estoicismo, la lucha contra el Apartheid difícilmente podría haber llegado a un desenlace como el que finalmente tuvo.  A Mandela se le considera el padre del nuevo sistema político-social sudafricano y eso no es algo menor.  Sus hechos lo avalan.

Segundo, una vez en el poder, mantuvo su postura de generar una sociedad más unida y respetuosa, dejando atrás las odiosidades raciales.  Y así fue que apostó a la organización de un mundial de fútbol.  Tanto así, que una vez que dejó la presidencia de la nación siguió muy ligado a este proyecto.

Es por esto que más allá que la Copa del Mundo de Sudáfrica sea un triunfo para África, este hito tiene como fundador, líder, responsable y padre a Nelson Mandela, un hombre que ha vivido para ver a su pueblo unido y libre.

Ahora, vendrá lo más difícil, que es demostrar que los grandes problemas sudafricanos -los altos índices de criminalidad, el SIDA, la mala distribución de los recursos y la violencia racial de ciertos grupos- no mermarán el correcto desarrollo del Mundial de Sudáfrica 2010.

Pero eso es historia de otro cuento.  El de Mandela ya ha sido escrito.  Y sin manchas. Por eso, disfrútelo Nelson.

El Mundial de Sudáfrica es suyo.

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

 

 

Comentarios (0)

togo-futbol-can

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Togo, ¿descalificado o abandonado?

Fecha 11/01/2010 por Raimundo Gregoire Delaunoy

Tras el atentado llevado a cabo por el Frente de Liberación del Estado de Cabinda (FLEC), en el cual murieron al menos dos personas, la selección de Togo finalmente no pudo participar en la Copa Africana de Naciones 2010, organizada por Angola y que se esperaba pudiese ser una nueva fiesta para África. Lamentablemente, la violencia vuelve a imponer sus términos en un país azotado por rebeliones, guerras civiles y el terror, aunque también queda la impresión que se cometieron graves errores administrativos.  El último de ellos, haber materializado la descalificación del equipo togolés de la principal competencia del fútbol africano

Raimundo Gregoire Delaunoy | 11 de enero, 2010

Fotografía: AP

Fotografía: AP

Está claro que la masa prejuiciosa e ignorante ha utilizado este terrible hecho para seguir satanizando a África y sus habitantes.  Por eso, no extraña ver a comunicadores de influencia declarando que esto es una lección y un aviso para los organizadores del Mundial de Sudáfrica 2010.  Dicen, ellos, que este tipo de ataques podrían poner en duda la correcta realización de la copa mundial de fútbol y que, en el peor de los casos, podrían repetirse en suelo sudafricano.

Nada más subjetivo e irresponsable que este tipo de comentarios.  Tal cual lo sería soslayar la gran cantidad de problemas político-sociales existentes en Angola y en muchos otros países africanos.  Es por eso que molesta ver tanta ligereza a la hora de transmitir información y opinión acerca del hecho puntual.

Angola no es Sudáfrica.  Y si se revierte la frase, ocurre lo mismo, es decir, Sudáfrica no es Angola.  Los conflictos de un lado no son los del otro, ni tampoco los del continente.

Es así que la gran preocupación de cara al Mundial de Sudáfrica 2010 debe ser el alto índice de criminalidad en muchas ciudades sudafricanas, pero no la posible presencia de grupos armados y aún menos de células terroristas.  Obviamente, nadie tiene la bola de cristal y por eso no se puede asegurar que lo mencionado anteriormente no ocurra, pero un breve análisis y estudio del contexto permite establecer que aquello sería una sorpresa.  Y bien desagradable.

De momento, lo concreto es que la actual versión de la Copa Africana de Naciones comenzó el domingo 10 de enero, tal cual se había previsto y apenas dos días después del trágico hecho que enlutó a toda África y, por qué no, al mundo.  Angola y Malí dieron un tremendo espectáculo en la cancha, pero aquello no impidió que las sombras del ataque acontecido el viernes siguiesen avanzando y dejando una estela de reflexiones.

Lo primero, y casi lógico, es preguntarse por qué se optó por elegir a Cabinda como una de las sedes de este gran evento del fútbol africano.  Algunos van más allá e incluso cuestionan que un país como Angola recibiese la oportunidad de organizar un torneo como este, sabiendo que recién hace pocos años ha comenzado el proceso de reconciliación nacional, luego de 27 años de guerra civil, cuyo fin llegó en 2002.

De todas formas, la decisión de haber escogido a Angola como anfitrión no puede ser considerada errónea, mas sí se debe cuestionar el hecho de incluir a Cabinda como una de las sedes del torneo.  Más allá de la existencia del FLEC, con sólo leer un poco de historia y actualidad quedaba de manifiesto la actual realidad de dicho región, es decir, conflicto, inestabilidad y patente riesgo.  Por eso, haber optado por Cabinda fue un error del gobierno de Angola y de la Federación Angolesa de Fútbol (Federaçao Angolana de Futebol), quienes fueron los responsables de la elección de las ciudades en las cuales se disputaría el campeonato.

La Confederación Africana de Fútbol (CAF) también debe realizar un mea culpa, pues si bien ellos no tienen a su cargo la organización del evento, si tienen algo que decir.  Claro, pues como el principal organismo del fútbol africana tienen que fiscalizar de mejor forma, especialmente en este tipo de torneos internacionales, en los cuales, lamentablemente, muchas veces se mezclan política y deporte.  La CAF pudo (y debió) impugnar el nombramiento de Cabinda como sede de la Copa Africana de Naciones.  Tan sólo una pequeña presión habría significado, casi con seguridad, el cambio de Cabinda por otra localidad.

Por último, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) debió tener un rol más activo e involucrarse en este asunto.  Así como ha mostrado una gran preocupación por el Mundial de Sudáfrica 2010, lo mismo debió haber hecho con este evento.  Económicamente no será lo mismo que la Copa Europea o la Copa América, pero deportivamente es un gran certamen.  Sólo por dar algunos nombres, Didier Drogba, Sulley Ali Muntari, Michael Essien, Seydou Keita y Samuel Eto’o están compitiendo en este evento.  Se trata, no cabe duda, de figurar de nivel mundial y por algo juegan en los principales equipos europeos como Chelsea, Inter de Milán y Barcelona, por ejemplo.

Sin embargo, dejando a un lado el tema de la polémica decisión sobre Cabinda, el punto de reflexión tiene que ver con la reacción de todos los entes involucrados, luego del atentado del pasado viernes 8 de enero.

Da la impresión que cada cual veló impuso sus términos sin escuchar la voz de la delegación de Togo.  Es así que los protagonistas pasaron a ser meros comparsas y su voz no fue extinguida, sino que ignorada del todo.

La FIFA sólo comentó que lamentaba el asunto y que en Sudáfrica no ocurriría algo así.  La CAF expresó sus condolencia y llevó a cabo un minuto de silencio, pero, acto seguido, confirmó la realización del torneo.  El gobierno de Angola y la FAF apenas se pronunciaron, sin asumir responsabilidades y bajándole el perfil a toda esta macabra situación.

Mientras, los jugadores togoleses decidían seguir en competencia, más allá que en un comienzo habían dicho que volverían a su país.  Con el paso de las horas tomaron la decisión de competir y así honrar a los muertos.  Sin embargo, la réplica llegó de inmediato, pues el gobierno de Togo “sugirió” que la delegación togolesa retornara lo antes posible y no participara en la Copa Africana de Naciones.

Finalmente, los futbolistas togoleses no tuvieron más que obedecer a las órdenes de su presidente y emprendieron vuelo, cual gavilanes que son, hacia su tierra.  La consecuencia inmediata fue la descalificación oficial por parte de la organización del campeonato.

Es así que aparecen preguntas.  ¿Por qué no se optó por suspender el evento?, ¿acaso no habría sido mejor cambiar el orden de los partidos y así buscar una solución que dejara a todos contentos?, ¿se puede justificar la intervención política de un gobierno en un certamen deportivo?

Por eso, la conclusión final no puede ser más que una sola.  Nadie escuchó la voz de los únicos y sufridos protagonistas, es decir, los integrantes de la delegación de Togo.  Ellos querían seguir, pero no pudieron hacerlo.  Que los obligaron, que no les diferon facilidades, que el poder del dinero nuevamente pesó, etc.  Da lo mismo, lo único concreto es que el grito de los atacados no fue tomando en cuenta.

Y así, brota la gran interrogante.  Togo, ¿descalificado?, ¿salvado? ¿o simplemente abandonado?

 

Raimundo Gregoire Delaunoy
raimundo.gregoire@periodismointernacional.cl
@Ratopado

Comentarios (0)

Los desafíos del Covid-19

En diciembre de 2019 comenzaba uno de los momentos más complicados del siglo XXI. Mientras el mundo seguía con su cotidianeidad, China se esforzaba para ocultar el avance de una nueva gripe, pero que, a diferencia de otras, parecía ser demasiado contagiosa y letal.

[…] Seguir leyendo

Encuestas

La integración político-social africana es:

View Results

Cargando ... Cargando ...

Podcast